Un encuentro cósmico sin precedentes se acerca
En silencio pero con determinación, las agencias espaciales europeas y japonesas se preparan para algo extraordinario: un encuentro cara a cara con un enorme objeto rocoso que rozará la Tierra a una distancia inquietantemente pequeña.
En la primavera de 2028, la misión conjunta Ramses pondrá rumbo al asteroide Apophis. Esta roca de cientos de metros de diámetro pasará junto a nuestro planeta en abril de 2029 a una distancia inusualmente corta, ofreciendo a los científicos una oportunidad casi irrepetible para observar cómo se comporta un objeto así en las inmediaciones de la Tierra.
Por qué Apophis despierta tanta atención
Apophis fue descubierto en 2004 y provocó una notable agitación en el mundo de la astronomía. Los primeros cálculos orbitales mostraban una probabilidad pequeña pero imposible de ignorar de que el asteroide pudiera impactar contra la Tierra en el futuro. Ese escenario ya está descartado para las próximas décadas, pero el interés científico en este objeto no ha hecho más que crecer.
El asteroide pasará el 13 de abril de 2029 a tan solo unos 31.600 kilómetros de la Tierra. Eso lo sitúa más cerca que algunos de los satélites de comunicaciones que utilizamos a diario. Para millones de personas en gran parte de Europa y África, el paso será visible a simple vista, como un punto luminoso que se desplaza lentamente por el cielo nocturno.
En 2029, Apophis pasará más cerca de la Tierra que muchos satélites en órbita y será visible para millones de personas sin necesidad de telescopio.
Apophis pertenece al grupo conocido como asteroides cercanos a la Tierra: objetos cuya órbita alrededor del Sol cruza la órbita terrestre. Este tipo de cuerpos reciben atención prioritaria dentro de los programas mundiales de defensa planetaria. No porque se espere un impacto inminente, sino porque una preparación adecuada puede marcar la diferencia de décadas si algún día aparece una roca verdaderamente peligrosa.
Una roca del tamaño de la Torre Eiffel
Apophis no es una piedrecita cualquiera. Su diámetro se estima en unos 330 metros, comparable a la altura de la Torre Eiffel. Su masa ronda entre los 40 y los 50 millones de toneladas, y se desplaza a aproximadamente 12 kilómetros por segundo. A esa velocidad, cualquier escenario de colisión tendría consecuencias devastadoras.
Si un objeto así impactara contra la Tierra, generaría un cráter de unas ocho a diez veces su propio tamaño, lo que en el caso de Apophis equivaldría a un hoyo de unos 2,5 kilómetros de anchura. Si cayera en un océano, podría desencadenar un tsunami de proporciones enormes, con daños masivos en costas situadas a miles de kilómetros.
- Diámetro: aproximadamente 330 metros
- Masa estimada: entre 40 y 50 millones de toneladas
- Velocidad: cerca de 12 km por segundo
- Distancia a la Tierra en 2029: unos 31.600 km
- Cráter potencial en caso de impacto: aproximadamente 2,5 km de anchura
Los cálculos actuales descartan cualquier impacto en 2029, pero el paso tan cercano sí modificará de forma medible la órbita de Apophis. Precisamente eso convierte a este objeto en un caso de estudio fascinante para los investigadores que quieren comprender cómo la gravedad de un planeta altera el comportamiento de los asteroides.
Ramses: el segundo gran paso en la seguridad espacial europea
Ramses es la segunda misión importante dentro del programa de seguridad espacial de la Agencia Espacial Europea, que arrancó en 2019. En el marco de este programa, astrónomos e ingenieros trabajan conjuntamente en sistemas capaces de detectar, rastrear y, si algún día fuera necesario, desviar asteroides peligrosos.
La misión tiene dos objetivos principales: conocer mejor las propiedades físicas de Apophis y comprender con mayor profundidad cómo el paso junto a la Tierra modifica la estructura interna y la trayectoria del asteroide. Ese conocimiento será clave para diseñar futuras estrategias de desvío de objetos que pongan rumbo a nuestro planeta.
Al seguir a Apophis durante meses a corta distancia, los investigadores dispondrán de un caso real de prueba para futuras misiones de desvío ante amenazas auténticas.
Así será el viaje hasta Apophis
Ramses será lanzada entre el 20 de abril y el 15 de mayo de 2028 desde la isla japonesa de Tanegashima. La Agencia Espacial Europea y la agencia espacial japonesa JAXA se reparten las responsabilidades: Europa aporta el diseño de la misión y parte de los instrumentos científicos, mientras que Japón proporciona la infraestructura de lanzamiento y sistemas técnicos a bordo de la sonda.
Tras el despegue, la sonda tardará unos diez meses en alcanzar las proximidades de Apophis. Una vez allí, el vehículo espacial permanecerá junto al asteroide durante aproximadamente seis meses, realizando una serie de mediciones de gran precisión.
Qué medirá exactamente Ramses
La sonda llevará a bordo varios instrumentos científicos para cartografiar Apophis con el mayor detalle posible. Entre ellos se incluyen:
- Cámaras de alta resolución para capturar detalles de la superficie
- Espectrómetros para determinar la composición química de la roca
- Instrumentos para medir la temperatura y el flujo de calor
- Sensores para seguir el campo gravitatorio y la rotación del asteroide
Al registrar con extrema precisión la órbita y la rotación de Apophis, los científicos podrán observar directamente qué efecto ejerce la gravedad terrestre sobre el asteroide durante y después del sobrevuelo. Pequeñas grietas, capas de escombros que se desplazan en la superficie o mínimas variaciones en la velocidad de rotación aportarán pistas valiosas sobre su estructura interna.
Por qué este conocimiento importa a las generaciones futuras
Los asteroides como Apophis parecen lejanos, pero a largo plazo representan un riesgo más real de lo que mucha gente imagina. Los impactos de gran escala son poco frecuentes, pero sus consecuencias son tan devastadoras que incluso una probabilidad de uno entre cien mil se toma muy en serio. Con misiones como Ramses, la ciencia construye un catálogo de comportamientos: cómo se fragmenta una roca, cómo reacciona ante la gravedad y qué efecto tiene a largo plazo un pequeño empuje de una sonda espacial sobre su trayectoria.
La reciente misión de prueba DART de la agencia espacial estadounidense ya demostró que una colisión dirigida puede modificar de forma medible el curso de un asteroide pequeño. Ramses añade un elemento distinto: el comportamiento de un gran asteroide cercano a la Tierra durante un paso ajustado junto a un planeta, sin ningún tipo de intervención.
Para el público general, términos como asteroide cercano a la Tierra o defensa planetaria suenan abstractos. En la práctica, se trata de algo parecido a una póliza de seguros para la civilización. Al igual que ocurre con los diques contra las inundaciones, conviene tener la tecnología a punto mucho antes de que el agua llegue al borde. Eso exige décadas de observaciones, pruebas y misiones experimentales, de las que Ramses forma ya parte esencial.
Quien mire al cielo en 2029 desde gran parte de Europa o África verá un punto de luz que se desliza lentamente a lo largo del firmamento en pocas horas. Detrás de ese silencioso espectáculo se esconde una operación científica minuciosamente preparada. Los datos que Ramses envíe a la Tierra serán con toda probabilidad utilizados durante muchos años para perfeccionar modelos de simulación y afinar los análisis de riesgo de asteroides que hoy apenas conocemos.













