Nunca más géiseres de cola: el sencillo truco del golpecito evita que los latas salgan disparadas

Por qué el refresco a veces explota en cuanto lo abres

Un bote de refresco que estalla al abrirlo, te empapa la camiseta y pone perdida la cocina entera puede ser definitivamente cosa del pasado. La solución no está en envases más sofisticados ni en artilugios extraños, sino en unos cuantos golpecitos sobre el metal. Un exingeniero de la NASA lo popularizó, pero la física detrás del fenómeno es sorprendentemente sencilla.

Cualquier bebida con gas lleva dióxido de carbono (CO₂) disuelto en su interior. Ese gas es el responsable de las burbujas y el picor característico. Cuando el bote está quieto y en reposo, la mayor parte del gas se acumula en la parte superior, en el pequeño espacio vacío que queda bajo la tapa. Todo permanece en equilibrio siempre que el recipiente no se agite demasiado.

El problema surge cuando el bote recibe un buen zarandeo, ya sea durante un trayecto en bicicleta por un camino lleno de baches o por la broma de algún gracioso. En ese momento, el gas se dispersa por toda la bebida y sus burbujas quedan pegadas a la pared interior del bote.

El desastre no comienza cuando agitas el bote, sino justo cuando lo abres y la presión cae de golpe.

En ese instante, todas las burbujas quieren crecer simultáneamente y dispararse hacia arriba. Se llevan líquido con ellas, y eso es exactamente la espectacular fuente que termina sobre tu ropa o el suelo. En física, este proceso de formación de burbujas en pequeñas irregularidades o impurezas se denomina nucleación.

El truco del golpecito: cuatro toques y listo

Según Mark Rober, exingeniero de la NASA y conocido divulgador en YouTube, es posible frenar considerablemente ese proceso con un gesto muy simple. Su método consiste en dar cuatro golpecitos firmes en el lateral del bote antes de abrirlo.

No se trata de rozar el metal con suavidad, sino de golpes cortos y decididos que hagan vibrar el bote de forma perceptible. Esa vibración consigue que muchas de las pequeñas burbujas de gas se desprendan de la pared interior y suban hacia el espacio de gas que hay en la parte superior.

Lo que ocurre entonces:

  • Las burbujas se sueltan de la pared y ascienden hacia arriba
  • El gas vuelve a concentrarse donde le corresponde: en la parte superior del bote
  • La presión se distribuye de manera más uniforme en el interior
  • Al abrir, escapa principalmente gas, no una mezcla explosiva de gas y líquido

El resultado es que el bote como mucho silba un poco, pero ya no sale disparado por toda la habitación.

Esperar también funciona, si tienes paciencia

¿No tienes ganas de darle golpecitos al bote? Dejar reposar el bote también da resultado. Si lo has agitado, colócalo sobre la mesa unos minutos y las burbujas tendrán tiempo de desprenderse solas de la pared y subir flotando hacia arriba.

El truco del golpecito no hace más que acelerar un proceso que ya sucede de forma natural. Quien no tenga paciencia, o simplemente tenga mucha sed, puede conseguir con cuatro toques lo que de otro modo requeriría varios minutos de espera.

Recuerda este principio tan simple: cuanto más tiempo o vibración le des a las burbujas para que suban, menos probabilidades hay de armar un estropicio al abrir el bote.

¿Funciona también con la cerveza? Aquí está el problema

Mucha gente se pregunta si esta misma técnica sirve con la cerveza. Una investigación de la Universidad de Dinamarca publicada en 2019 da una respuesta bastante clara: en general no, o al menos no con la misma fiabilidad que con los refrescos.

Los investigadores analizaron botes de cerveza que habían sido agitados con energía. Comprobaron que parte de las burbujas de gas era tan pequeña que quedaba atrapada en los microscópicos arañazos del aluminio, incluso después de recibir varios golpecitos.

Además, la cerveza contiene proteínas y compuestos del lúpulo que actúan como agentes espumantes naturales. Esas sustancias refuerzan las burbujas y generan mucha más espuma, justo lo contrario de lo que buscas cuando el bote ya está bajo presión.

Regla práctica para tener a mano en cualquier reunión

Para simplificarlo al máximo en una barbacoa o cumpleaños:

  • ¿Refresco agitado? Cuatro golpecitos firmes y abre con calma.
  • ¿Cerveza agitada? Cuenta con espuma; los golpecitos ayudan poco. Mejor coge otro bote o espera bastante más tiempo.

Como resumieron de forma contundente los investigadores daneses: con los refrescos este truco casi siempre funciona, pero con la cerveza es mejor tener el trapo de cocina a mano.

¿Con qué fuerza y dónde hay que golpear el bote?

Si golpeas demasiado flojo, apenas notarás efecto. Si golpeas con demasiada fuerza, el bote puede deformarse. Una forma práctica de hacerlo bien:

  • Mantén el bote en posición vertical, con la anilla hacia arriba
  • Golpea con los nudillos o la palma de los dedos en el lateral, aproximadamente a media altura
  • Con cuatro a seis golpes cortos es suficiente
  • Gira el bote un cuarto de vuelta y repite con suavidad si quieres

No golpees la parte superior: apenas afecta a las burbujas pegadas a los laterales y puede hacer que abrir el bote resulte incluso más complicado.

¿Qué dice exactamente la física sobre todo esto?

Todo gira en torno a la presión, el gas y los llamados puntos de nucleación: pequeñas zonas donde las burbujas pueden formarse. Pueden ser arañazos, irregularidades o partículas de polvo microscópicas a las que el CO₂ se adhiere con facilidad.

Mientras la presión dentro del bote se mantiene alta, las burbujas permanecen pequeñas. En el momento en que abres el bote, la presión cae de golpe hasta igualar la del exterior. Entonces las burbujas crecen a una velocidad vertiginosa. Cuantas más burbujas entren en acción al mismo tiempo, más potente será el chorro de líquido que sale disparado.

Al golpear el bote, desplazas muchas de esas burbujas hacia la zona superior, donde ya están "libres". Así, al abrir, hay que liberar mucho menos gas atrapado en el líquido de una sola vez.

En los refrescos, las burbujas se desprenden con mayor facilidad y el líquido genera mucha menos espuma que la cerveza. Por eso el truco del golpecito tiene aquí muchas más posibilidades de éxito.

Consejos prácticos para evitar desastres pegajosos

Para quienes ya están hartos de fregar el suelo y manchar la ropa, combinar el sentido común con estos pequeños trucos marca una gran diferencia.

Unos cuantos hábitos sencillos ahorran mucho trabajo de limpieza:

  • Deja reposar las bebidas con gas unos minutos después de sacarlas de la bolsa de la compra
  • No abras un bote que acaba de caerse al suelo; espera al menos cinco minutos
  • Evita los golpes cuando lleves cajas de botellas o botes en el coche o en la bici
  • Guarda los botes en posición vertical, no tumbados de lado
  • Con los niños: no les dejes agitar los botes ni lanzarlos "en broma"

Cuándo conviene extremar las precauciones

En los días de calor, la presión dentro de un bote sube más rápido. Una cola tibia que acaba de caer de la encimera representa un riesgo mucho mayor que un bote frío recién sacado del frigorífico. Cuanto más caliente está la bebida, más activas están las burbujas de gas.

Los botes más viejos con pequeños golpes o bordes dañados también reaccionan de forma más impredecible. Suelen tener más arañazos microscópicos donde el gas puede acumularse. El truco del golpecito sigue siendo útil en estos casos, aunque no ofrece garantías absolutas.

Para quienes organizan reuniones con frecuencia, puede merecer la pena compartir esta información básica con los invitados. Si todo el mundo sabe cómo tratar un bote de refresco agitado, los daños se limitarán a un suave silbido y un suelo seco. Eso supone menos tiempo, menos frustración y mucho menos fregado una vez que los invitados se hayan marchado a casa.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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