Nueva enfermedad felina alerta: hongo de Sudamérica salta al ser humano

Un hongo sudamericano detectado en gatos llega a Uruguay con señales de alarma

Médicos y veterinarios han encendido todas las alarmas. El hongo se propaga a una velocidad preocupante a través de gatos domésticos y callejeros, y ya se ha confirmado su presencia en Uruguay, muy lejos de los focos originales registrados en Brasil.

Una nueva variante del hongo aparece a través de los gatos en Uruguay

Investigadores en Uruguay han identificado el hongo Sporothrix brasiliensis en personas, animales domésticos y fauna silvestre. Los casos se concentran principalmente en las regiones costeras de Maldonado y Rocha, donde médicos y veterinarios comenzaron a notar heridas cutáneas inusuales y similares tanto en gatos como en personas.

Un equipo de la Universidad de la República resolvió el enigma: todos los casos estaban vinculados a la misma variante agresiva del hongo, la misma que había provocado grandes brotes entre gatos en Brasil. El detalle más inquietante es que varios gatos enfermos no tenían ninguna relación con el primer animal infectado conocido, lo que indica que el hongo ya circula localmente entre animales y personas.

Este hallazgo transforma un caso aislado en una señal inequívoca: una infección fúngica difícil de controlar ha logrado establecerse en un nuevo país.

Por qué los gatos propagan este hongo con tanta facilidad

En los gatos, Sporothrix brasiliensis provoca heridas abiertas que no cicatrizan con facilidad. Las zonas más afectadas son la nariz, el hocico, la cabeza y las patas, precisamente los lugares que entran en contacto durante peleas, arañazos y mordiscos.

La transmisión es directa y ocurre de varias formas:

  • Un arañazo o mordisco de un gato infectado introduce el hongo directamente en la piel.
  • El pus y el líquido de las heridas pueden penetrar a través de pequeñas lesiones en la piel de personas u otros animales.
  • El contacto con costras y escamas alrededor de las heridas también representa un riesgo real.

Una revisión médica reciente describe cómo un gato puede transferir en un solo instante grandes cantidades de células fúngicas similares a levaduras. Los arañazos y mordiscos generan heridas estrechas y profundas donde esas células quedan atrapadas y proliferan rápidamente.

Los gatos callejeros complican aún más el panorama. Pelean con frecuencia, recorren grandes distancias, se reproducen sin control y rara vez reciben atención veterinaria. Esto permite que el hongo siga circulando por barrios enteros mientras nadie sabe exactamente cuántos animales están ya infectados.

El interruptor de temperatura que hace al hongo especialmente resistente

Fuera del organismo, Sporothrix brasiliensis vive como una red de finos filamentos en el entorno, por ejemplo en la tierra o sobre materia orgánica. En cuanto penetra en un animal de sangre caliente, cambia su forma y se convierte en células de levadura compactas y pequeñas.

Los investigadores llaman a este proceso dimorfismo: un cambio entre dos formas de crecimiento controlado por la temperatura. Las consecuencias de esta propiedad son significativas:

Entorno Forma Consecuencia
Fuera del organismo Filamentos fúngicos Supervivencia prolongada en el ambiente
Dentro de personas o animales Células de levadura pequeñas Penetración fácil en piel dañada y tejidos

Esta capacidad de adaptación le permite al hongo persistir en la naturaleza y, al mismo tiempo, cambiar rápidamente a una forma que causa daño en mamíferos. Eso dificulta enormemente su erradicación: no basta con tratar al animal infectado, porque el hongo también permanece invisible en el entorno.

Cómo se manifiesta la enfermedad en personas y gatos

Síntomas en personas

La infección cutánea causada por este hongo se denomina esporotricosis. La mayoría de las personas la contraen tras un arañazo o mordisco de gato. Los signos más característicos son:

  • Un bulto rojo y sensible en el punto de la herida que puede abrirse y supurar.
  • Con el tiempo, varios bultos o úlceras que aparecen en línea hacia la axila o la ingle, siguiendo el recorrido de los vasos linfáticos.
  • Heridas que no responden a antibióticos, ya que no se trata de una infección bacteriana.

En casos poco frecuentes, el hongo penetra más profundamente en el organismo y puede afectar articulaciones, pulmones o incluso las meninges. Esto ocurre principalmente en personas con el sistema inmunitario debilitado.

Síntomas en gatos

En los gatos, el cuadro clínico suele ser más grave que en las personas. Los síntomas más habituales incluyen:

  • Heridas persistentes y profundas en la piel, sobre todo en la cabeza, la nariz y las orejas.
  • Costras, zonas sin pelo e inflamaciones extensas.
  • En algunos casos, ojos enrojecidos e inflamados con presencia de pus o secreción.
  • Pérdida de peso y apatía, especialmente en infecciones prolongadas.

Dado que estas heridas liberan células fúngicas con facilidad, un gato enfermo sin tratamiento se convierte en una fuente de contagio constante para otros animales y personas del entorno.

Diagnóstico: a menudo confundido al principio con una infección común

Los médicos establecen el diagnóstico examinando material de una herida al microscopio o cultivando el hongo en laboratorio. Esto resulta imprescindible, porque a simple vista las lesiones suelen parecerse a una infección bacteriana ordinaria.

Muchos pacientes reciben antibióticos en primera instancia, sin ningún resultado. Solo cuando las heridas no mejoran se empieza a considerar una infección fúngica.

La buena noticia es que la infección tiene tratamiento con antifúngicos. Sin embargo, la terapia se prolonga durante semanas o incluso meses, y en el caso de los gatos resulta complicado administrar la medicación de forma constante. Los gatos callejeros, además, son especialmente difíciles de tratar o mantener en observación durante largo tiempo.

Quiénes tienen mayor riesgo

No todas las personas enferman con la misma intensidad ante Sporothrix brasiliensis. Los grupos con mayor probabilidad de sufrir un curso más grave son:

  • Niños pequeños, en especial los menores de dos años.
  • Personas mayores.
  • Individuos con el sistema inmunitario comprometido, por ejemplo a causa de tratamientos oncológicos, VIH o medicación inmunosupresora.

En estos casos, un arañazo de gato aparentemente sin importancia puede derivar en una infección extensa y de difícil manejo. Un diagnóstico tardío aumenta las posibilidades de que el hongo se extienda a través de los vasos linfáticos o la sangre.

El hongo avanza por Sudamérica

Los casos registrados en Uruguay no son un fenómeno aislado. En Argentina, país vecino, se han descrito este año dos casos humanos relacionados con el contacto con gatos enfermos. La Organización Mundial de la Salud habla ya de un brote amplio y creciente que comenzó en Brasil y se extiende progresivamente por varios países sudamericanos.

En los últimos diez años, las regiones afectadas del continente han sumado más de 11.000 casos humanos. El comercio legal e informal de gatos, junto con el traslado de mascotas a través de las fronteras, ha aumentado las probabilidades de que el hongo viaje de manera inadvertida hacia nuevas zonas geográficas.

Uruguay ya conocía la enfermedad, pero por una vía diferente

La esporotricosis no era completamente desconocida en Uruguay. Estudios anteriores documentaron 157 casos confirmados en 38 años, la mayoría relacionados con el contacto con tierra, plantas o armadillos silvestres durante actividades de caza.

Eso explica por qué médicos y veterinarios están ahora especialmente alerta. La enfermedad sigue siendo la misma, pero la forma en que el hongo se propaga ha cambiado radicalmente: del suelo y los animales salvajes ha pasado a los gatos que viven en barrios residenciales y hogares. Esto incrementa la probabilidad de que también los habitantes urbanos o los niños entren en contacto con él.

Por qué el control resulta tan complicado

El mayor obstáculo son los gatos callejeros que nadie controla realmente. Estos animales:

  • Raramente reciben atención médica ni diagnóstico.
  • Deambulan libremente mientras sus heridas siguen siendo contagiosas.
  • Pelean y se reproducen en varios barrios simultáneamente.

Las investigaciones también indican que las células fúngicas pueden estar presentes en pequeñas gotículas cuando los gatos enfermos estornudan, lo que amplía el riesgo de contagio más allá de los arañazos y mordiscos, tanto en el hogar como en la calle.

Los servicios de salud subrayan la necesidad de un enfoque coordinado en el que veterinarios, médicos de atención primaria, hospitales y puntos de recogida de animales callejeros trabajen de forma conjunta. Sin esa colaboración, un único gato sin tratar puede mantener activa la cadena de infección durante meses, aunque los pacientes humanos anteriores ya estén curados.

Qué pueden hacer ahora los dueños de gatos

Esta situación introduce algunos cambios prácticos en la rutina diaria de quienes conviven con gatos. Estos son los puntos más importantes a tener en cuenta:

  • Llevar cualquier gato nuevo, especialmente los encontrados o adoptados, al veterinario lo antes posible.
  • Tomar en serio cualquier herida extraña, costra o zona sin pelo en la cabeza o las patas del animal y someterla a revisión.
  • Limpiar de inmediato los arañazos y mordiscos con agua y desinfectante, y vigilar la zona durante los días siguientes.
  • Buscar atención médica si un bulto o herida tras un arañazo crece, se abre o se extiende en línea.
  • Limitar las salidas al exterior de los gatos enfermos para evitar que contagien a otros animales.

Para pediatras y médicos de familia fuera de Sudamérica, el mensaje clave es no descartar esta enfermedad como un problema exclusivamente exótico. Gracias al comercio internacional y los viajes, un solo gato infectado puede ser suficiente para introducir el hongo en regiones completamente nuevas.

Quienes tengan gatos en casa y cuiden de niños pequeños o personas mayores vulnerables harán bien en minimizar el riesgo de arañazos y mordiscos: cortando las uñas con regularidad, evitando el juego brusco y enseñando a los niños a no acariciar gatos callejeros. La probabilidad de enfermar gravemente sigue siendo baja, pero las consecuencias de una infección no detectada pueden ser especialmente serias precisamente en esos grupos.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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