Investigadores: un cuarto de los cánceres de mama se podrían prevenir con seis elecciones de estilo de vida

Un nuevo análisis mundial revela que los hábitos cotidianos pesan más de lo que se creía en el cáncer de mama

Un exhaustivo estudio a escala global ha demostrado que ciertos comportamientos modificables —lo que comemos, cuánto nos movemos o si fumamos— influyen en el desarrollo del cáncer de mama mucho más de lo que la comunidad científica suponía hasta ahora. Los especialistas coinciden en que existe una oportunidad real de frenar esta enfermedad a gran escala.

Seis hábitos explican más de una cuarta parte del impacto global

Los datos proceden de un ambicioso estudio del Institute for Health Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington, publicado en la revista The Lancet Oncology. Los investigadores recopilaron información de 204 países durante el período comprendido entre 1990 y 2023.

El análisis no se limitó a contabilizar diagnósticos y fallecimientos, sino que también midió los llamados "años de vida saludable perdidos" a causa del cáncer de mama. Solo en 2023, esta cifra ascendió a 24,3 millones de años en todo el mundo.

De esos 24,3 millones de años de vida saludable perdidos, el 28 por ciento es atribuible a seis factores de estilo de vida concretos que una persona puede modificar.

En términos prácticos, esto significa que aproximadamente una de cada cuatro mujeres afectadas podría haber evitado la enfermedad, o al menos haber reducido su gravedad, tomando decisiones diferentes en su vida diaria.

Los factores metabólicos y conductuales se refuerzan entre sí

El estudio distingue entre factores metabólicos y factores puramente conductuales. Entre los metabólicos destacan:

  • Niveles elevados de azúcar en sangre
  • Obesidad (índice de masa corporal alto)

En cuanto a los factores conductuales, los más relevantes son:

  • El tabaquismo
  • El consumo de alcohol
  • La falta de actividad física
  • El consumo elevado de carne roja

Estos factores no actúan de forma aislada. Una persona sedentaria que lleva una dieta rica en calorías tiene más probabilidades de desarrollar sobrepeso y elevar su glucemia. Esta combinación genera un entorno corporal propicio para el crecimiento de células cancerosas, favorecido por una inflamación crónica de bajo grado y un desequilibrio hormonal sostenido.

Carne roja, tabaco y azúcar en sangre elevada encabezan la lista

De los seis hábitos analizados, uno destaca por encima de todos: el consumo excesivo de carne roja. Según el análisis, este factor explica el 11 por ciento de la carga global de cáncer de mama relacionada con el estilo de vida, lo que equivale a aproximadamente 2,7 millones de años de vida saludable perdidos solo en 2023.

En segundo lugar aparece el tabaquismo, con un 10 por ciento, seguido de la hiperglucemia con un 9 por ciento. La obesidad representa el 7 por ciento de la carga atribuible. El consumo de alcohol y la inactividad física cierran el ranking con un 5 y un 4 por ciento respectivamente.

Factor de estilo de vida Contribución a la carga de cáncer de mama (parte atribuible)
Consumo elevado de carne roja 11%
Tabaquismo 10%
Azúcar en sangre elevada 9%
Obesidad (IMC alto) 7%
Consumo de alcohol 5%
Inactividad física 4%

En el caso de la carne roja, intervienen varios mecanismos posibles. Las altas temperaturas durante la cocción a la plancha o a la barbacoa generan sustancias cancerígenas. A esto se suman el papel de determinadas grasas, el hierro presente en la carne y los residuos hormonales procedentes de la ganadería intensiva. La combinación de todos estos elementos parece incrementar el riesgo de cáncer de mama a largo plazo.

Un preocupante aumento en mujeres jóvenes

Los investigadores han identificado una tendencia alarmante entre las mujeres menores de 30 años. En este grupo, el número de nuevos casos —corregido por el crecimiento poblacional— aumentó aproximadamente un 0,5 por ciento anual entre 1990 y 2023. Se trata de una franja de edad en la que el cáncer de mama tradicionalmente era menos frecuente.

Como posible explicación, los autores apuntan a que muchas mujeres jóvenes adoptan desde temprana edad hábitos de riesgo: dietas ricas en alimentos ultraprocesados y embutidos, largas horas de sedentarismo frente a pantallas y falta crónica de sueño. El organismo acumula ese daño durante años, y el impacto se va haciendo visible con el tiempo.

Diferencias notables entre regiones y entre países ricos y pobres

El estudio evidencia marcadas diferencias geográficas. En regiones prósperas como América del Norte y Europa Occidental, los factores de estilo de vida explican alrededor del 32 por ciento de la carga total de cáncer de mama. En el sur de Asia, esa cifra ronda el 24 por ciento.

Esta brecha está relacionada, entre otras cosas, con la alimentación y el peso corporal. En muchos países occidentales, la carne roja y los alimentos procesados son más accesibles y el IMC promedio es más elevado. Al mismo tiempo, el acceso a la atención médica es mejor, lo que permite detectar y tratar un mayor número de tumores en etapas tempranas.

En el África subsahariana, la mortalidad por cáncer de mama alcanza los 28 fallecimientos por cada 100.000 mujeres, muy por encima de la media mundial de 13 por cada 100.000. En Europa Occidental, la cifra es de aproximadamente 11 por cada 100.000, pese a registrar más diagnósticos, gracias a los programas de cribado y al acceso más rápido a tratamientos como medicación, radioterapia e intervenciones quirúrgicas.

Un crecimiento significativo previsto hasta 2050

Los investigadores prevén que el número anual de casos de cáncer de mama en todo el mundo aumente de 2,3 millones en 2023 a 3,5 millones en 2050, lo que supone un incremento del 52 por ciento. Las muertes asociadas pasarían, según los cálculos, de 670.000 a 966.000 al año, un aumento del 44 por ciento.

Se espera que gran parte de este crecimiento se concentre en el este de Asia y el África subsahariana, impulsado por el aumento de la población, el envejecimiento demográfico y la rápida adopción de patrones alimentarios y de actividad física de corte occidental.

Seis pasos concretos que pueden reducir el riesgo de forma significativa

Según los investigadores, una combinación de seis ajustes relativamente alcanzables podría recuperar hasta 1,9 millones de años de vida saludable cada año.

El estudio esboza una serie de medidas aplicables tanto a nivel individual como a través de políticas públicas:

  • Reducir el consumo de carne roja: idealmente, no más de una o dos raciones por semana, y apostar con más frecuencia por aves, pescado o proteínas de origen vegetal.
  • Dejar de fumar o no empezar: el tabaco es el segundo factor de riesgo modificable más importante identificado en el estudio.
  • Controlar los niveles de azúcar en sangre: mediante una alimentación equilibrada y revisiones médicas periódicas, especialmente en personas con predisposición a la diabetes.
  • Mantener un peso saludable: la obesidad favorece desequilibrios hormonales que pueden estimular el crecimiento de células cancerosas.
  • Moderar el consumo de alcohol: incluso cantidades moderadas se asocian con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
  • Incorporar actividad física regular: moverse con frecuencia ayuda a regular las hormonas, reduce la inflamación y contribuye a mantener un peso adecuado.

Los investigadores subrayan que estas recomendaciones no son nuevas, pero este estudio les otorga una base cuantitativa sólida a escala mundial. Saber exactamente cuánto peso tiene cada factor permite priorizar intervenciones tanto en consulta médica como en políticas de salud pública.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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