El deporte acuático olvidado que resulta muy efectivo contra el sobrepeso y la celulitis

Un deporte que parecía cosa de abuelos y resulta ser una máquina de quemar grasa

Cada vez más personas descubren una actividad aparentemente tranquila que se practica en el mar o en lagos y que durante años fue considerada un pasatiempo inofensivo para gente mayor. La realidad es bien distinta: se trata de un entrenamiento serio que quema grasa, fortalece el corazón y reduce visiblemente la piel de naranja.

¿Qué es el longe-côte o marcha acuática?

El longe-côte, conocido también como marcha acuática o "caminar en el mar", tiene su origen en Francia. El concepto es sencillo: se camina dentro del agua —en el mar, un lago o una gran masa de agua interior— con el nivel entre el ombligo y las axilas. Se avanza contra las olas, generalmente en grupo, aunque también puede hacerse en solitario.

Lo habitual es llevar un traje de neopreno, o como mínimo botas y guantes del mismo material, para evitar el frío. Algunos grupos utilizan remos cortos o palas para involucrar más activamente los brazos durante la sesión.

Esta actividad acuática, que parece tan tranquila, exige más al cuerpo que una buena caminata por la orilla de la playa.

Por qué va mucho más allá de un simple paseo en el agua

Dentro del agua, el cuerpo pesa apenas una fracción de lo que marca la báscula en tierra. Las articulaciones descansan mientras los músculos trabajan con mayor intensidad gracias a la resistencia del agua. El resultado es una combinación ideal: suave para rodillas y caderas, pero exigente para el corazón, los pulmones y la musculatura.

  • Menor impacto: la flotabilidad protege rodillas, tobillos y caderas de golpes y presiones.
  • Mayor resistencia: cada paso desplaza agua, lo que obliga a los muslos y glúteos a trabajar con fuerza.
  • Trabajo de equilibrio constante: las olas y la corriente activan sin parar la musculatura del core para mantener la estabilidad.
  • Cardio efectivo: caminar a buen ritmo eleva la frecuencia cardíaca y mejora la capacidad pulmonar.

Esa imagen de "deporte para mayores" se debe principalmente a que los seniors lo practican desde hace décadas. Pero el esfuerzo físico real no tiene nada que envidiar a otras actividades: en cuanto sube el ritmo, se convierte en un entrenamiento completo y exigente.

Adelgazar en el agua: así funciona de verdad

Las organizaciones especializadas en esta modalidad acuática estiman que una persona de unos 70 kilos caminando a buen paso consume aproximadamente entre 500 y 550 kilocalorías por hora. Eso es comparable a caminar rápido o a correr suavemente, con la ventaja añadida de que las articulaciones sufren mucho menos.

Para maximizar la quema de grasa, los entrenadores recomiendan moverse dentro de la llamada zona de resistencia aeróbica: en torno al 60-70% de la frecuencia cardíaca máxima. Es decir, una intensidad en la que aún puedes hablar con dificultad, pero notas que te cuesta respirar con normalidad.

La mayor quema de grasa se produce cuando mantienes un ritmo constante y sostenido, con el corazón trabajando a fondo pero sin quedarte sin aliento por completo.

¿A qué velocidad y durante cuánto tiempo hay que caminar?

Los instructores con experiencia indican que el rango de referencia para esa zona aeróbica está entre 5 y 8 kilómetros por hora dentro del agua. Puede sonar tranquilo, pero con el agua a la altura del pecho o las axilas, la sensación de esfuerzo es muy superior a la de caminar por la acera.

Una progresión habitual y recomendada sería la siguiente:

  • De 10 a 15 minutos de calentamiento suave: caminar despacio en el agua, con opción de una pequeña caminata o trote previo en la orilla.
  • Al menos 45 minutos a ritmo de resistencia aeróbica, manteniendo una buena postura corporal.
  • De 5 a 10 minutos de enfriamiento progresivo y algunos estiramientos ligeros fuera del agua.

Quien lo practica una o dos veces por semana de forma constante, combinado con una alimentación razonablemente equilibrada, suele notar diferencias en energía, condición física y silueta tras varias semanas.

Por qué este deporte es tan eficaz contra la celulitis

La celulitis —esos conocidos hoyuelos en glúteos, piernas y caderas— está relacionada con la acumulación de grasa, la estructura del tejido conjuntivo y la circulación sanguínea. Caminar en el agua actúa directamente sobre estos dos últimos factores.

El agua ejerce una especie de masaje natural sobre la piel y el tejido subyacente. Cada paso genera una presión del agua sobre piernas y glúteos que estimula la circulación y puede reducir la retención de líquidos.

La combinación de trabajo muscular, mejora de la circulación y ese suave "amasado" continuo que produce el agua hace que la piel se vuelva con el tiempo más uniforme y firme.

Muchas personas que lo practican notan que sus piernas y glúteos se sienten más tonificados, incluso cuando la báscula apenas se mueve. La piel tiene un aspecto más liso porque el tejido subcutáneo se fortalece y recibe mejor irrigación sanguínea.

Efecto Lo que notas
Mejora de la circulación Piernas más cálidas, menos sensación de pesadez o hinchazón con el tiempo
Tonificación muscular Glúteos y muslos más firmes, más fuerza al subir escaleras
Regulación de líquidos Menos retención en tobillos y pantorrillas, reducción del contorno
Quema de grasa Cambio lento pero estable en la forma corporal

Cómo empezar a practicarlo de forma segura

Si te ha entrado la curiosidad, es mejor no lanzarte al agua solo sin más. El longe-côte sigue siendo un deporte al aire libre en el que las olas, la corriente y la temperatura pueden variar considerablemente.

Consejos prácticos para principiantes

  • Únete a un club o clase grupal: contarás con instructores que conocen el recorrido y explican las normas de seguridad desde el principio.
  • Elige bien el lugar: opta por zonas sin corrientes fuertes, con fondo que baje gradualmente y sin campos de conchas o grandes piedras.
  • Ropa adecuada: con agua fría, usa traje de neopreno; con agua más templada, al menos calzado acuático para protegerte de objetos cortantes.
  • Empieza poco a poco: comienza con sesiones de 20 a 30 minutos a ritmo tranquilo y aumenta cada semana de forma progresiva.
  • Vigila el tiempo: viento fuerte o tormentas son motivo suficiente para cancelar. La niebla densa también dificulta la orientación.

Las personas con enfermedades cardiovasculares, afecciones pulmonares graves o problemas de equilibrio deben consultar con su médico antes de comenzar. El agua fría puede elevar temporalmente la frecuencia cardíaca y suponer un estímulo intenso para el organismo.

¿Para quién es ideal esta modalidad acuática?

Dado que el impacto sobre las articulaciones es mínimo, esta forma de caminar en el agua resulta especialmente atractiva para quienes:

  • Sufren molestias en rodillas, caderas o zona lumbar
  • Están en fase de rehabilitación tras una lesión (siempre bajo supervisión médica o fisioterapéutica)
  • Encuentran el running demasiado duro pero quieren mejorar su forma física
  • No se sienten cómodos en un gimnasio convencional
  • Prefieren hacer deporte al aire libre y en compañía

Incluso deportistas más avanzados lo incorporan como entrenamiento complementario, precisamente porque estimula la musculatura de forma diferente y refuerza la estabilidad del core.

Consejos extra para acelerar los resultados

Quienes quieran trabajar de forma más específica su figura pueden potenciar los efectos con algunas elecciones inteligentes:

  • Combinar con entrenamiento de fuerza: dos sesiones semanales de ejercicios con el propio peso corporal (sentadillas, zancadas, planchas) aceleran el desarrollo muscular.
  • Romper el sedentarismo: levantarse y moverse cada hora ayuda a mantener activa la quema de grasa durante todo el día.
  • Consumir suficiente proteína: yogur, huevos, legumbres y pescado favorecen la recuperación muscular después de una sesión en agua fría.
  • Hidratación: incluso en agua fría el cuerpo pierde líquidos; bebe algo siempre al terminar.

Quienes no tengan acceso al mar o a un lago grande pueden reproducir parte de los beneficios haciendo aquajogging en una piscina, o realizando ejercicios en la zona poco profunda como elevar las rodillas o dar pasos laterales.

Aun así, caminar contra las olas con el viento en la cara y los pies rozando el fondo es difícil de igualar. La combinación de naturaleza, aire fresco y esfuerzo muscular real convierte a este deporte, aparentemente tan discreto, en un aliado sorprendentemente poderoso para quien quiere perder grasa y lucir una piel más firme, sin machacarse las articulaciones corriendo sobre el asfalto.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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