Una batalla silenciosa por la eficiencia energética
Mientras los titulares se llenan de noticias sobre baterías y nuevos SUV eléctricos, se libra una guerra mucho más discreta: la del sistema de propulsión más eficiente del mercado. Renault y el grupo chino Geely acaban de revelar una carta ganadora conjunta, un motor eléctrico con un rendimiento que dejará a la competencia con la boca abierta.
Una empresa conjunta con una sola misión: extraer cada kilovatio hasta la última gota
Renault y Geely han fusionado su conocimiento técnico en una empresa independiente dedicada a sistemas de propulsión, bautizada como Horse. Su objetivo no es el marketing llamativo, sino la ingeniería pura: motores, transmisiones y sistemas híbridos que conviertan en calor la menor cantidad posible de energía.
En Asia ya lleva tiempo ardiendo una carrera tecnológica en torno a la propulsión. Fabricantes chinos como Dongfeng, Changan y BYD exhiben regularmente sus capacidades, con motores de combustión que se acercan al 50% de rendimiento y nuevos tipos de motores eléctricos. Con este nuevo motor, Horse quiere dejar claro que Europa no está dispuesta a quedarse como simple espectadora.
Horse reivindica un rendimiento del 98,2% para su nuevo motor eléctrico, una cifra que hasta ahora raramente aparecía en ninguna hoja de especificaciones.
El motor está diseñado para vehículos híbridos y coches con prolongador de autonomía: aquellos en los que cada punto porcentual adicional de eficiencia se traduce directamente en menor consumo y menores emisiones.
Estátor de acero amorfo: por qué marca una diferencia tan notable
El núcleo de esta innovación reside en el corazón del motor eléctrico: el estátor. Habitualmente, este componente se construye con finas láminas de acero cristalino. Horse emplea un material diferente, el acero amorfo, en el que los átomos no forman una red regular sino una estructura desordenada.
Suena abstracto, pero el efecto es bastante concreto. Dentro de un motor eléctrico, cuando se aplica un campo magnético, se generan corrientes parásitas en el metal. Esas corrientes producen calor y, por tanto, pérdida de energía. El acero amorfo las resiste mejor, por lo que se desperdicia mucha menos energía en forma de calor.
Más delgado que un cabello humano
Igual de impresionante es el grosor de las láminas que componen el estátor: apenas 0,025 milímetros. Eso es aproximadamente diez veces más delgado que en un motor eléctrico convencional, e incluso más fino que la mayoría de los cabellos humanos.
- Grosor de las láminas del estátor: 0,025 mm
- Reducción de pérdidas internas: aproximadamente un 50%
- Rendimiento del motor: 98,2%
- Potencia: 190 CV
- Par motor: 360 Nm
Esta refinación extrema del paquete de acero limita aún más las corrientes parásitas. Según Horse, el resultado es aproximadamente la mitad de pérdidas internas. El salto de alrededor del 95% al 98,2% parece modesto, pero en un sector donde se lleva décadas ajustando cada décima, eso no es ningún detalle menor.
190 CV y 360 Nm: no es un juguete de laboratorio sino un sistema de propulsión serio
Este nuevo motor no es un prototipo frágil que solo funciona en un banco de pruebas. Con 190 CV y 360 Nm de par, Horse presenta una fuente de energía perfectamente adecuada para los híbridos enchufables modernos y para vehículos que circulan en modo eléctrico con un pequeño motor de combustión actuando como generador.
Precisamente en esas aplicaciones, la eficiencia cuenta doble. Un híbrido circula parte del tiempo en modo completamente eléctrico y el resto con el apoyo del motor de combustión. Cada punto porcentual que el motor eléctrico ahorra en el consumo de electricidad se convierte en una factura de gasolina más baja y en menos emisiones.
Horse estima que el nuevo motor aporta aproximadamente un uno por ciento de ahorro energético a nivel de vehículo. Para un solo coche parece poco, pero aplicado a toda una gama de modelos se acumula en ganancias energéticas enormes.
Del banco de pruebas a la carretera: las cifras aún deben demostrarse
Los valores declarados provienen de mediciones en condiciones controladas. En el tráfico real intervienen más factores: temperatura, estilo de conducción, carga parcial y desgaste de los materiales. Las pruebas realizadas por laboratorios independientes suelen mostrar diferencias claras entre los datos del fabricante y la realidad.
El mensaje de Horse es, por tanto, doble. Por un lado, la tecnología está lista y el motor ya figura en el catálogo. Por otro, todavía no se sabe en qué modelo de producción debutará ni cuándo llegará a los concesionarios.
Por qué un uno por ciento de ahorro energético sí importa
Un ahorro energético de aproximadamente un uno por ciento en el sistema híbrido total puede parecer modesto. Sin embargo, una mejora tan pequeña puede marcar la diferencia a gran escala. Los fabricantes de automóviles entregan decenas de miles o incluso millones de vehículos al año. Si todos esos coches necesitan estructuralmente un poco menos de energía, el ahorro global en combustible o electricidad resulta colosal.
Para Renault y las marcas del grupo Geely, como Volvo, este tipo de mejoras también amplía el margen de maniobra en la batalla contra las cada vez más estrictas normativas de CO₂. Cada gramo de emisiones que eliminan mediante tecnología más eficiente es un gramo que no necesita compensarse con medidas más costosas en otras partes de la gama.
| Aspecto | Motor eléctrico convencional | Motor amorfo de Horse |
|---|---|---|
| Rendimiento | aproximadamente 93–97% | 98,2% (dato del fabricante) |
| Grosor de las láminas del estátor | aproximadamente 0,2 mm | 0,025 mm |
| Aplicación | amplia, desde eléctricos hasta motores industriales | principalmente híbridos y prolongadores de autonomía |
¿Qué marcas podrían ser las primeras en recibir este motor?
Dado que el motor ya está en el catálogo de Horse, los accionistas pueden ponerse en marcha de inmediato. Los candidatos más obvios son los futuros modelos híbridos de Renault, incluyendo marcas como Dacia y posiblemente Alpine, siempre que las prestaciones encajen con su posicionamiento.
Dentro del grupo Geely también hay opciones interesantes. Volvo apuesta fuertemente por los híbridos enchufables en segmentos superiores y se beneficiaría de cada punto porcentual de eficiencia adicional. Asimismo, Geely podría trasladar la tecnología a otras marcas del grupo, lo que daría al motor un mercado potencial que va mucho más allá del europeo.
Retos técnicos y prácticos
Fabricar un motor tan refinado no es tarea sencilla. Las láminas de acero de 0,025 milímetros exigen procesos de producción de una precisión extrema. El apilado y el aislamiento de esas láminas debe ser impecable, de lo contrario las ganancias de eficiencia se pierden. El coste también juega un papel: los materiales más exóticos encarecen los motores con facilidad.
A eso se añade que los fabricantes solo adoptan nuevos componentes cuando estos han demostrado su fiabilidad en millones de kilómetros de uso real. El acero amorfo no solo tiene que rendir mejor sobre el papel, sino también funcionar sin problemas durante años frente al frío, el calor, las vibraciones y la sal de las carreteras.
Qué notarán los conductores en la práctica
Los conductores que en el futuro circulen con un modelo equipado con este motor no pensarán de inmediato: "esto es el nuevo Amorfo". Lo que sí podrían notar es una factura de electricidad o combustible ligeramente inferior, un sistema de propulsión que funciona algo más frío y quizás un comportamiento más silencioso, ya que se disipa menos energía en forma de calor.
Para las empresas de renting y las grandes flotas de vehículos, ese punto porcentual extra de eficiencia pesa más. A lo largo de la vida de un contrato y con cientos de automóviles, los ahorros se acumulan, mientras que la experiencia de conducción se mantiene igual o incluso mejora.
Contexto: ¿qué significa exactamente un rendimiento del 98,2%?
El rendimiento indica qué fracción de la energía consumida se convierte en trabajo útil. Con un rendimiento del 98,2%, de cada 100 unidades de energía eléctrica, aproximadamente 98,2 unidades se transforman en fuerza mecánica en el eje, mientras que solo 1,8 unidades se pierden en forma de calor u otras pérdidas.
Para ponerlo en perspectiva: los modernos motores de gasolina solo convierten en movimiento entre el 35 y el 40% de la energía química del combustible. El resto se escapa por el escape, el agua de refrigeración y la fricción. Incluso una pequeña mejora en un motor eléctrico que ya de por sí es eficiente supone, para los ingenieros, un salto significativo hacia adelante.
Cómo este tipo de motores acelera la tendencia hacia la electrificación
Cada avance en eficiencia hace más atractivos los sistemas de propulsión eléctricos e híbridos. Los fabricantes pueden elegir: mantener el mismo paquete de baterías y ofrecer mayor autonomía, o reducir el tamaño de la batería para ahorrar costes y peso sin que el cliente lo perciba apenas.
En las zonas urbanas, un sistema híbrido más eficiente también genera beneficios directos para la calidad del aire y el nivel de ruido. Menos consumo significa menos paradas en la gasolinera, menos CO₂ y, en general, menos partículas finas, especialmente cuando el motor eléctrico trabaja más tiempo y con mayor frecuencia en lugar del motor de combustión.
Para quienes encuentran fascinante la tecnología que hay detrás de su coche, el salto hacia el acero amorfo demuestra hasta qué punto se ha vuelto minuciosa la batalla por la eficiencia. No solo las baterías y los cargadores rápidos reciben atención, sino también el tipo de acero dentro de la carcasa del motor y el grosor de una lámina más delgada que un cabello. Precisamente ahí es donde Renault, junto a Geely, intenta ahora tomar la delantera.













