El pollo destrona al cerdo: esta es ahora la carne más consumida en el mundo

De favorito porcino a rey del pollo

Durante décadas, la carne de cerdo reinó de manera indiscutible en el consumo mundial de proteína animal. Sin embargo, los datos más recientes muestran un cambio de rumbo inequívoco. El pollo —y en términos más amplios, las aves de corral— ha escalado posiciones a una velocidad vertiginosa hasta convertirse en la carne más consumida del planeta.

Detrás de este giro no solo hay preferencias de sabor o hábitos culturales. Las razones son fundamentalmente económicas, ecológicas y prácticas, y se refuerzan mutuamente.

Los números que confirman el cambio

Durante mucho tiempo, la carne de cerdo marcó el estándar de la producción cárnica global. Asia, y especialmente China, era su bastión más sólido. De hecho, China es responsable de aproximadamente la mitad del consumo mundial de cerdo, con alrededor de 123 millones de toneladas al año.

No obstante, los análisis más recientes de la OCDE y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura apuntan en otra dirección. Las aves de corral, con el pollo a la cabeza, superan ya esa cifra con aproximadamente 139 millones de toneladas anuales. La diferencia puede parecer modesta sobre el papel, pero en términos estadísticos representa un relevo histórico en el liderazgo.

El pollo ha dejado de ser la opción "ligera" frente a la carne roja para convertirse en el nuevo estándar de la alimentación cárnica mundial.

Los expertos del sector prevén que esta brecha seguirá ampliándose. Mientras la carne de cerdo afronta crecientes presiones, supermercados, cadenas de comida rápida y cocinas domésticas de todo el mundo incorporan el pollo con mayor frecuencia. Desde nuggets y alitas hasta pechugas a la plancha o muslos estofados: la oferta ha crecido de forma explosiva.

Por qué gana el pollo: dinero, tiempo e imagen

Que el pollo haya adelantado al cerdo no es ninguna casualidad. Este desplazamiento responde a una combinación de factores que se potencian entre sí.

El consumidor sensible al precio elige pollo con más frecuencia

En todo el mundo, los hogares sienten la presión del encarecimiento de la vida. Los precios de los alimentos fluctúan con intensidad, la energía y la vivienda resultan cada vez más costosas y el poder adquisitivo no crece al mismo ritmo en todos los países. En ese contexto, cada euro —o dólar, o yuan— cuenta.

  • Menores costes de producción: el pollo es más barato de criar que el cerdo, especialmente en sistemas de producción a gran escala.
  • Ciclo de crecimiento más corto: un pollo alcanza el peso de sacrificio en semanas, mientras que un cerdo necesita varios meses.
  • Mayor eficiencia en el pienso: el pollo convierte el alimento en carne con más rapidez, lo que reduce el coste final.
  • Precio atractivo en el lineal: en muchos países, el pollo es estructuralmente más barato que el cerdo en los puntos de venta.

Para los consumidores con presupuesto ajustado, el pollo es una elección lógica, especialmente en países donde la carne sigue siendo el símbolo por excelencia de una comida completa y satisfactoria.

Menos barreras religiosas y culturales

Mientras que la carne de vacuno y la de cerdo generan sensibilidades en diversas religiones y culturas, el pollo ocupa una posición mucho más neutral. En gran parte del mundo no existe ninguna prohibición religiosa sobre el consumo de pollo, a diferencia del cerdo, que queda excluido de la mesa para musulmanes y muchas comunidades judías.

Para las grandes multinacionales alimentarias, el pollo es, por tanto, una apuesta segura. Una hamburguesa de pollo, un wrap o unos trozos de ave encajan sin dificultad en los menús de Norteamérica, Oriente Medio, Europa o el Sudeste Asiático.

Su imagen saludable juega a su favor

El pollo arrastra una reputación persistente —y en muchos casos justificada— de ser una carne "más ligera". Contiene relativamente poca grasa, especialmente sin piel, y aporta una cantidad elevada de proteínas. En una época en que la gente presta más atención a la salud y al peso corporal, esa percepción resulta enormemente ventajosa.

Para muchos consumidores, el pollo es el término medio perfecto: carne sin tanto sentimiento de culpa por las grasas, las calorías o el consumo de carne roja.

Las tendencias gastronómicas en redes sociales refuerzan esa reputación. Recetas de fitness, vídeos de preparación semanal de comidas y bowls saludables tienen como ingrediente estrella, con llamativa frecuencia, la pechuga o el muslo de pollo. Ese tipo de contenido influye de manera sutil pero constante en las decisiones cotidianas de millones de personas.

El impacto de las enfermedades y los riesgos en la ganadería

La ganadería porcina se ve sacudida periódicamente por brotes de enfermedades, como la peste porcina africana. Estas crisis generan pérdidas cuantiosas, prohibiciones de exportación y subidas de precios que afectan especialmente a los países dependientes de las importaciones.

Las aves de corral tienen sus propios problemas, como la gripe aviar, pero su escala de impacto en el mercado global suele ser diferente. Además, la masiva industrialización de la cría de pollos ha dotado al sector de una flexibilidad extraordinaria: las fluctuaciones se absorben con mayor rapidez escalando o reubicando las líneas de producción.

Aspecto Carne de cerdo Pollo
Consumo mundial (aproximado) 123 millones de toneladas 139 millones de toneladas
Restricciones religiosas Importantes en muchas regiones Relativamente escasas
Tiempo de producción hasta el sacrificio Varios meses Pocas semanas
Imagen de salud Más grasa, carne roja "pesada" Ligero, magro, rico en proteínas

La ganadería avícola intensiva tiene su cara oscura

Que el pollo crezca en popularidad a este ritmo no significa que todo en este fenómeno sea positivo. Al contrario: el lado negativo se encuentra principalmente en la forma en que se producen estas ingentes cantidades de aves.

La mayor parte del pollo que llega a los supermercados procede de sistemas altamente industrializados con una densidad animal muy elevada. El crecimiento de los animales es extremadamente acelerado, el espacio disponible por ave es limitado y la presión sobre los productores es enorme. Los números cuadran sobre el papel, pero desde el punto de vista del bienestar animal hay mucho que objetar.

La "elección saludable" en el plato raramente cuenta toda la historia sobre las condiciones en las que se cría el animal.

Aun así, esto frena muy poco el avance del pollo, al menos por ahora. Mientras el precio, la comodidad y la disponibilidad sigan siendo los principales factores de decisión, los sistemas intensivos mantendrán una ventaja sólida frente a las alternativas a menor escala y más respetuosas con el bienestar animal.

¿Qué significa esta tendencia para Europa y España?

En Europa y en España, este cambio lleva años haciéndose notar. El pollo se ha convertido en un elemento fijo de los menús entre semana, en los sándwiches y en los productos preparados. Los supermercados ofrecen una variedad interminable: marinado, empanado, troceado, a la plancha, congelado o fresco.

La carne de cerdo sigue presente, sobre todo en forma de embutidos, beicon, salchichas y platos tradicionales. Pero su posición dominante ha desaparecido. En muchos hogares, la chuleta de cerdo de toda la vida ha sido sustituida por la pechuga de pollo, el muslo o el pulled chicken.

¿Cómo adaptarse como consumidor a este cambio?

Quien consume carne habitualmente se topará inevitablemente con esta transformación. En la práctica, se refleja en las ofertas, las recetas, la comida para llevar y las cartas de los restaurantes. El pollo se ha convertido en la opción predeterminada, mientras que el cerdo pasa a ser una elección motivada por el sabor o la tradición.

Para quien quiera alimentarse de forma más consciente, entran en juego varias preguntas simultáneamente:

  • Nutrición: ¿optas por pollo magro o alternas con legumbres y pescado?
  • Bienestar animal: ¿prefieres pollo con certificaciones independientes o de origen ecológico?
  • Medio ambiente: ¿reduces el consumo total de carne con independencia del tipo, o simplemente cambias dentro del mismo segmento?
  • Precio: ¿cómo equilibras una elección algo más cara y sostenible con tu presupuesto mensual de la compra?

Quien sustituya el pollo convencional por un plato vegetariano una o dos veces a la semana puede compensar parcialmente el coste adicional de optar, en otra ocasión, por pollo de corral o ecológico. Así se aplica la misma lógica económica que ha encumbrado al pollo, pero esta vez en favor de la calidad.

Contexto adicional: ¿qué entendemos por aves de corral y ganadería intensiva?

Cuando hablamos de aves de corral, nos referimos principalmente al pollo, aunque también entran en esta categoría el pavo, el pato y, en ocasiones, la pintada o la codorniz. En las estadísticas globales, es el pollo quien eleva considerablemente la cifra; el resto de especies desempeñan un papel mucho más marginal.

La ganadería intensiva hace referencia a sistemas en los que se crían grandes cantidades de animales en espacios relativamente reducidos, con alimentación muy estandarizada, regímenes de iluminación controlados y crecimiento acelerado. El objetivo es la eficiencia: la mayor cantidad posible de kilos de carne al menor coste. Ese sistema ha convertido al pollo en el número uno mundial, pero al mismo tiempo ejerce presión sobre el medio ambiente, el bienestar animal y, en ocasiones, también sobre las condiciones laborales en la cadena de producción.

Mirando hacia el futuro, lo que se vislumbra no es simplemente un relevo del cerdo por el pollo, sino un debate más amplio sobre cuánta carne queremos consumir en conjunto y bajo qué condiciones debe producirse.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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