Avance científico: una neurona artificial habla por primera vez con el cerebro humano

Por qué las neuronas son tan fundamentales para nuestro organismo

Investigadores estadounidenses han confirmado que su neurona artificial no solo es capaz de comunicarse con neuronas biológicas, sino que además opera en condiciones prácticamente idénticas a las de nuestras células cerebrales. Este hallazgo abre la puerta a implantes cerebrales más sofisticados, nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas y un concepto completamente distinto de chip informático.

El cerebro humano alberga una cantidad extraordinaria de neuronas —en torno a 100.000 millones, según los neurocientíficos—. Estas células nerviosas especializadas procesan señales eléctricas y forman la red que nos permite movernos, ver, sentir, pensar y almacenar recuerdos.

Estructuralmente, una neurona se divide en tres componentes esenciales: el cuerpo celular, las prolongaciones cortas llamadas dendritas y una prolongación más larga denominada axón. Las dendritas reciben señales de otras neuronas, el cuerpo celular procesa esa información y el axón transmite el impulso eléctrico hacia la siguiente célula de la cadena.

Cuando algo falla en este sistema, las consecuencias son profundas. En el Parkinson, las células nerviosas que controlan el movimiento se deterioran progresivamente. En el Alzheimer, los circuitos vinculados a la memoria quedan dañados. Y lo más problemático es que el organismo apenas puede regenerar ese tipo de células.

Cuando una neurona muere, la conexión se pierde para siempre

A diferencia de muchas otras células del cuerpo, que se dividen y renuevan constantemente, las neuronas prácticamente no se reproducen. La pérdida de una célula nerviosa supone, en la mayoría de los casos, la desaparición definitiva de esa conexión. Eso es lo que convierte al daño cerebral y las enfermedades neurodegenerativas en procesos tan devastadores.

Durante años, los investigadores han buscado formas de reparar o sortear estas redes deterioradas. Entre los enfoques más prometedores se encuentran la investigación con células madre, las interfaces cerebro-computadora y la estimulación cerebral profunda en pacientes con Parkinson. Otra vía de investigación pasa por la llamada tecnología neuromórfica.

¿Qué es exactamente la tecnología neuromórfica?

Los sistemas neuromórficos son circuitos y chips electrónicos diseñados inspirándose en la arquitectura del cerebro. En lugar de los transistores clásicos que simplemente transmiten un 0 o un 1, estos sistemas intentan reproducir el comportamiento de las neuronas y las sinapsis biológicas.

  • Objetivo: lograr un procesamiento de datos más eficiente y de bajo consumo energético, similar al del cerebro humano.
  • Aplicaciones: hardware de inteligencia artificial, robótica, sensores y dispositivos médicos implantables.
  • Característica principal: aprendizaje y adaptación mediante señales eléctricas, igual que las redes neuronales biológicas.

Sin embargo, hasta ahora existía una brecha enorme entre las neuronas artificiales en un chip y las neuronas reales en tejido biológico. Las versiones artificiales consumían demasiada energía, generaban señales excesivamente potentes y se adaptaban mal al entorno húmedo y delicado del cerebro.

Una nueva neurona artificial que se comporta como una célula cerebral real

Un equipo de investigación de la Universidad de Massachusetts ha anunciado un avance considerable. En un estudio publicado a finales de septiembre de 2025 en la revista Nature Communications, los científicos describen una neurona artificial capaz de comunicarse de forma realista con neuronas biológicas por primera vez.

Esta neurona artificial funciona a aproximadamente 0,1 voltios, un nivel de tensión comparable al de las células cerebrales reales, y puede operar en un entorno húmedo y biológico.

Las generaciones anteriores de neuronas artificiales tenían serias dificultades en este aspecto. Llegaban a utilizar hasta diez veces más tensión y hasta cien veces más energía. Como resultado, sus señales llegaban con una intensidad muy superior a lo que las células biológicas podían interpretar correctamente. Era algo así como susurrarle a alguien a través de un megáfono: el mensaje existía, pero el receptor no podía procesarlo con normalidad.

Nanohilos fabricados por bacterias

Los investigadores estadounidenses optaron por un componente constructivo sorprendente: nanohilos de proteínas. Se trata de conductores de grosor extremadamente reducido que se obtienen a partir del crecimiento de bacterias. Estas bacterias producen estructuras filiformes que utilizan para adherirse a superficies e intercambiar electrones con su entorno.

Estos filamentos proteicos presentan dos ventajas fundamentales:

  • Conducen la electricidad a tensiones muy bajas.
  • Funcionan correctamente en ambientes húmedos, igual que el tejido cerebral.

Combinando grandes cantidades de estos nanohilos de manera inteligente, el equipo construyó una célula artificial capaz de emitir impulsos eléctricos de una forma muy similar a la de una neurona real. En experimentos de laboratorio, las neuronas biológicas respondieron a esas señales como si provinieran de sus vecinas naturales.

Más silenciosa, más sutil y más eficiente

Los propios investigadores describen este proceso como una comunicación "silenciosa". No porque ocurra poca actividad, sino porque la señal no interfiere con lo que ya está sucediendo. La célula artificial se integra en la red existente sin dominarla, como si siempre hubiera formado parte de ella.

Precisamente ese comportamiento sutil es un requisito indispensable para las aplicaciones médicas. Una neurona que "grita" con demasiada intensidad puede desestabilizar redes enteras y provocar efectos secundarios no deseados, como espasmos musculares o alteraciones visuales. Con una tensión cercana a los 0,1 voltios, el nuevo diseño se acerca mucho más al rango natural de las células cerebrales.

Posibles aplicaciones: de los implantes a los chips de bajo consumo

La tecnología aún se encuentra en sus primeras etapas, pero ya se perfilan varios escenarios de uso. Una neurona artificial que se comporta como una célula cerebral natural podría, en teoría, tender puentes sobre las brechas que dejan los circuitos dañados.

Aplicación Función potencial
Implantes cerebrales Restaurar señales en zonas con neuronas dañadas, como en el Parkinson o tras un ictus
Trastornos de memoria y aprendizaje Reforzar conexiones en los circuitos implicados en la memoria y la concentración
Chips neuromórficos Hardware de IA de bajo consumo que procesa información como un cerebro, con tensión mínima
Interfaces cerebro-máquina Mejorar la comunicación entre el cerebro y dispositivos externos, como brazos robóticos u ordenadores

Para los profesionales de la medicina, esto dibuja un futuro en el que los implantes actúan de forma menos invasiva y colaboran mejor con las redes existentes. En lugar de unos pocos electrodos de gran tamaño que estimulan una zona entera, se podría pensar en enjambres de neuronas artificiales que funcionan como vecinos locales de las células reales.

¿A qué distancia estamos de los tratamientos reales?

A pesar de los resultados prometedores, los experimentos siguen realizándose en entornos de laboratorio controlados. La neurona artificial se comunica actualmente con neuronas biológicas bajo condiciones relativamente simples. Un cerebro real es enormemente más complejo, con millones de células activas de forma simultánea.

Antes de que esta tecnología pueda aplicarse en pacientes, deberá superar una serie de etapas obligatorias:

  • Pruebas exhaustivas en cultivos celulares con redes de mayor tamaño.
  • Experimentación animal para evaluar el comportamiento de las neuronas artificiales dentro de un sistema nervioso completo.
  • Estudios de seguridad a largo plazo: desgaste, reacciones inflamatorias y efectos secundarios imprevistos.
  • Ensayos clínicos con grupos reducidos de pacientes.

Cada una de estas fases puede requerir años de trabajo. Al mismo tiempo, la investigación demuestra que el principio es fundamentalmente viable: una célula artificial puede funcionar al nivel de tensión correcto y mantener una "conversación" creíble con neuronas biológicas.

¿Qué significa esto para la inteligencia artificial y los chips?

Para las empresas tecnológicas y los diseñadores de chips, el dato más atractivo es la tensión extremadamente baja. Los chips convencionales consumen mucha energía, especialmente en aplicaciones de inteligencia artificial. Los sistemas que imitan el comportamiento de las neuronas podrían, en principio, funcionar con una fracción de ese consumo.

Una neurona artificial que opera a 0,1 voltios ilustra dónde puede situarse ese límite inferior. Si se combinan millones de estos elementos, surge una plataforma sobre la que los algoritmos de IA podrían ejecutarse con costes energéticos mucho menores. Eso hace más viable integrar una IA potente en dispositivos pequeños, como sensores portátiles o implantes médicos que necesiten funcionar durante años con una sola batería.

Contexto adicional: ¿qué es exactamente un potencial de acción?

Cuando una neurona transmite una señal, la tensión a través de su membrana celular sube y baja bruscamente en un instante. Ese pico breve y pronunciado se denomina potencial de acción. En el cerebro humano, ese valor ronda los 0,1 voltios respecto al estado de reposo. La forma, la duración y el momento preciso de ese pico determinan qué información está enviando la neurona.

La nueva neurona artificial no solo reproduce el nivel de tensión, sino también la manera en que ese pico se genera y se disipa. Por eso las neuronas biológicas reconocen la señal como algo familiar y responden a ella de forma adecuada.

Riesgos, oportunidades y preguntas éticas

Una tecnología que interviene tan profundamente en la actividad cerebral plantea inevitablemente cuestiones importantes. ¿Quién decide qué redes se refuerzan o se evitan? ¿Cómo se previene el uso indebido para influir en el comportamiento o con fines militares? ¿Y qué implica para la autonomía personal que neuronas artificiales participen en los procesos de nuestro cerebro?

Los investigadores insisten en que serán necesarias una regulación estricta y una transparencia total. Al mismo tiempo, muchos neurólogos y asociaciones de pacientes ven oportunidades reales. Quienes conviven a diario con temblores incontrolables o pérdida de memoria tienden a valorar más el alivio que podría brindar un implante así que los debates abstractos sobre sus implicaciones.

Por ahora, sigue siendo principalmente un logro técnico de laboratorio. Pero una célula nerviosa artificial que puede "conversar" de verdad con nuestro cerebro desplaza un poco más la frontera entre la biología y la electrónica. Y eso convierte este paso en algo extraordinariamente relevante, tanto para la medicina como para la tecnología.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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