3 malentendidos persistentes sobre los spaniels de los que los dueños se arrepienten

Una popularidad con consecuencias inesperadas

En el Reino Unido, una cantidad llamativa de spaniels acaba en centros de acogida, y eso resulta paradójico tratándose de perros naturalmente cariñosos y colaboradores. El verdadero problema, casi siempre, no está en el animal sino en las expectativas equivocadas y en los mitos que rodean a esta raza.

Los cocker spaniels y los springer spaniels llevan años ocupando los primeros puestos entre las razas más populares del país. Son compactos, encajan en la mayoría de los hogares y desprenden una energía alegre y afectuosa. En redes sociales aparecen constantemente como el perro familiar perfecto.

Sin embargo, detrás de esa imagen adorable se esconde una historia como perro de trabajo serio. Durante generaciones, los spaniels fueron criados para rastrear caza durante horas en el campo e interactuar de forma intensa con el cazador. Esas características hereditarias no desaparecen porque un cachorro acabe viviendo en un piso o una casa adosada.

Muchos de los problemas con los spaniels surgen porque la gente espera un perro de compañía tranquilo, pero en realidad está trayendo a casa un perro de trabajo.

Las cifras británicas ilustran bien la magnitud del malentendido. En pocos años, la proporción de spaniels ingresados en centros de acogida pasó de ser una fracción pequeña a representar casi una cuarta parte de todos los perros entregados, mientras el número total de animales acogidos se mantuvo prácticamente igual. Eso señala un problema específico con esta raza y con lo que sus dueños esperan de ella.

Mito 1: "Un spaniel necesita horas de paseo al día"

Dado su origen como perro de trabajo, mucha gente da por sentado que estos animales deben recorrer grandes distancias a diario. Largas caminatas por el bosque, horas trotando junto a la bicicleta, lanzamientos de pelota interminables… todo bajo la idea de que si no "gastan energía", habrá problemas.

Los entrenadores especializados en esta raza cuentan una historia diferente. Claro que un spaniel adulto sano necesita movimiento, pero agotarlo físicamente sin más no resuelve nada. De hecho, puede agravar los problemas.

Quien solo fatiga físicamente a un spaniel, lo único que consigue es entrenar su resistencia y su nivel de adrenalina, no la calma mental.

Por qué más ejercicio no siempre es mejor

  • Mejor forma física, misma inquietud: el perro simplemente se vuelve más atlético y al día siguiente necesita aún más actividad.
  • Tensión corporal elevada: correr y perseguir de manera continua mantiene la adrenalina alta, lo que dificulta que el animal se relaje en casa.
  • Escasa cooperación: si el perro se acostumbra a "hacer lo suyo", aprende a tomar decisiones por su cuenta y a ignorar las indicaciones.

Los spaniels fueron criados para trabajar en equipo. En el campo debían detenerse con frecuencia, prestar atención al cazador y seguir sus señales. Esa capacidad de concentración y autocontrol también puede entrenarse en la vida cotidiana.

Qué funciona realmente para tener un spaniel tranquilo

En lugar de acumular kilómetros sin más, una combinación de trabajo mental, cooperación y ejercicio corto y dirigido suele dar mejores resultados:

  • Paseos cortos e intensos con mucho contacto y ejercicios frecuentes, como sentarse, esperar o seguir al dueño.
  • Trabajo olfativo, por ejemplo buscar premios escondidos en la hierba o en una alfombra de sniffing.
  • Juegos sencillos de cobro en los que también se exijan momentos de calma y espera.
  • Momentos en los que el perro aprenda conscientemente a relajarse en su sitio o en su cama.

Un spaniel que aprende a alternar entre la acción y el descanso es infinitamente más manejable en casa que uno acostumbrado a estar siempre "encendido".

Mito 2: "Ya se le pasará con la edad"

Alrededor de los ocho o diez meses, muchos propietarios de spaniels empiezan a tenerlas muy difícil. El cachorro de repente obedece menos, persigue todo lo que se mueve y parece haber olvidado las normas aprendidas. En foros y grupos de redes sociales no tarda en aparecer el consejo habitual: "es solo una fase, ya se le pasará".

Un comportamiento no deseado no es una fase que desaparece sola, sino un hábito que se va consolidando.

En los perros, la pubertad suele comenzar en torno a los cinco o seis meses y puede prolongarse hasta el año y medio o los dos años. Durante ese período, el joven perro se vuelve:

  • Más independiente y con mayor tendencia a actuar por su cuenta.
  • Más sensible a estímulos como la fauna, los ciclistas o los perros desconocidos.
  • Menos centrado en el dueño y más pendiente del entorno.

Por qué esperar sin actuar es tan arriesgado

Quien permanece pasivo durante esa etapa está permitiendo, en la práctica, que el perro decida por sí mismo qué es "normal". Si el spaniel puede seguir tirando de la correa, persiguiendo a los corredores o ignorando la llamada, esos patrones quedarán completamente instalados.

Precisamente en esta etapa el perro necesita una estructura clara:

  • Sesiones de entrenamiento breves de pocos minutos, varias veces al día.
  • Repaso constante de órdenes básicas como venir, sentarse, esperar y soltar.
  • Límites bien definidos: qué está permitido y qué nunca lo está.
  • Refuerzo frecuente del comportamiento deseado, especialmente en situaciones con distracciones.

Así, el spaniel en plena adolescencia aprende que la calma y la escucha tienen recompensa, incluso cuando el entorno está lleno de estímulos. Para muchos propietarios, esto marca una diferencia enorme en cómo se comporta el perro en su etapa adulta.

Mito 3: el "cocodriloccker" no tiene ninguna gracia

En grupos online de cocker spaniels circula con frecuencia el término informal para describir a los cachorros que muerden y mordisquean mucho durante el juego. Suena simpático, pero los especialistas en comportamiento animal ven en ello un malentendido peligroso.

Precisamente los spaniels fueron seleccionados para tener una mordida suave. Debían ser capaces de transportar piezas de caza sin dañarlas. Eso significa que una mordida fuerte y descontrolada contradice el propósito original de la raza.

Cuando morder se trata como algo gracioso, el perro nunca aprende que los dientes sobre la piel son inaceptables.

Cómo manejar el comportamiento de mordida

Morder es, hasta cierto punto, algo normal en cachorros: exploran el mundo con la boca y se sobreestimulan con facilidad. Lo que marca la diferencia es cómo se reacciona ante ese comportamiento. La mayoría de los entrenadores recomienda:

  • Detener el juego y la atención de inmediato en el momento en que los dientes tocan la piel.
  • Ignorar al cachorro brevemente y reanudar el contacto con calma después.
  • Ofrecer suficiente material de masticación como alternativa, como snacks apropiados o juguetes de goma.
  • Interrumpir los momentos de juego intenso antes de que el cachorro se sobreexcite.

Siendo muy constantes en esta actitud, el spaniel aprende que morder no le reporta ningún beneficio. Esto previene problemas de conducta serios más adelante, como mordiscos por frustración o hacia niños.

Compras impulsivas: por qué los spaniels defraudan con tanta frecuencia

Parte del problema actual con los spaniels tiene su origen en decisiones impulsivas. Una familia ve un cachorro adorable en redes sociales, un influencer con un cocker alegre y piensa: queremos uno igual. Sin investigar la raza ni al criador.

Lo que se espera al comprarlo La realidad con los spaniels
Un perro familiar cariñoso y tranquilo Un perro de trabajo sensible con fuerte instinto de caza
Un par de paseos cortos al día Necesidad diaria de estimulación mental y trabajo en equipo
Un primer perro "fácil" Requiere entrenamiento constante y normas muy claras
Un compañero de juegos para los niños Puede volverse nervioso, inquieto y mordedor sin límites adecuados

Quien sí se toma el tiempo de conocer a fondo la raza y está dispuesto a entrenarla obtiene a cambio un perro tremendamente leal, divertido y deportivo. Las mismas características que en manos equivocadas causan problemas son las que, en el contexto adecuado, hacen del spaniel un animal tan extraordinario.

Consejos prácticos para dueños de spaniels, presentes y futuros

Antes de adquirir un cachorro

  • Infórmate sobre razas de trabajo y caza, no solo sobre perros de compañía.
  • Habla con propietarios experimentados y entrenadores, no únicamente con criadores.
  • Reflexiona sobre tu rutina diaria: ¿hay tiempo real cada día para el entrenamiento y el trabajo mental?
  • Evalúa con honestidad cuán activo eres en la práctica, más allá de las buenas intenciones.

Cuando el spaniel ya está en casa

  • Establece momentos de descanso fijos a lo largo del día, preferiblemente en un lugar propio del perro.
  • Aprovecha las horas de comida para entrenar o haz que el perro trabaje para conseguir sus croquetas.
  • Limita los lanzamientos de pelota interminables; opta por juegos de búsqueda o cobro con pausas incluidas.
  • Ante cualquier duda, acude sin demora a una escuela canina de métodos positivos o a un etólogo.

Por qué esta raza da tanto a quien la comprende

Quien trabaja a favor de la naturaleza del spaniel, en lugar de combatirla, gana un compañero extraordinariamente fiel. Son perros que disfrutan estando cerca de sus personas, aprenden con rapidez y colaboran con visible entusiasmo. Destacan especialmente en disciplinas como el rastreo, el cobro, la detección y el canicross.

Para familias amantes de la vida al aire libre que además están dispuestas a marcar límites, los spaniels pueden ser durante años un hilo conductor alegre en la vida familiar. Pero todo empieza con información honesta: no solo los ojos expresivos y las orejas caídas, sino también las ganas de trabajar, la sensibilidad y la necesidad de orientación forman parte del paquete completo.

Quien conoce esa realidad de antemano toma decisiones más conscientes. Eso evita decepciones, centros de acogida desbordados y tristes traslados de hogar, y garantiza que los spaniels sean conocidos, sobre todo, por aquello en lo que son insuperables: colaborar con sus personas con toda el alma.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

Scroll to Top