El club internacional de energía propone 10 consejos sorprendentemente sencillos para ahorrar petróleo

Por qué la AIE decide actuar ahora con urgencia

Las tensiones en Oriente Medio están disparando los precios del petróleo y generando una preocupación creciente sobre el suministro energético, la economía y la movilidad a escala mundial.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha presentado un paquete de diez medidas relativamente sencillas con las que gobiernos, empresas y hogares pueden reducir juntos el consumo de petróleo de forma significativa. Desde trabajar más desde casa hasta conducir más despacio o cocinar con electricidad: la organización detecta oportunidades en todos los ámbitos para aliviar la presión sobre el mercado del crudo.

El contexto que ha llevado a la AIE a tirar del freno de emergencia

La guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz han dejado el mercado del petróleo en una situación de extrema vulnerabilidad. Ese paso marítimo es uno de los corredores más importantes para los petroleros, y cualquier perturbación hace que los precios se disparen de inmediato. Las consecuencias las notan las empresas de transporte, la aviación, la industria y, en última instancia, los consumidores de a pie en el surtidor y en el supermercado.

La AIE advierte de que el daño económico se acumula rápidamente si la situación se prolonga, y subraya que reducir la demanda es ahora igual de importante que liberar reservas adicionales de crudo.

La organización ya ha decidido liberar cerca de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, la mayor liberación en sus más de cincuenta años de historia. Al mismo tiempo, insiste en el cambio de comportamiento: con ajustes específicos en movilidad, consumo energético y producción, la demanda de petróleo puede caer con rapidez.

1. El teletrabajo como herramienta estructural de ahorro de combustible

La primera medida, y la más directa según la AIE, es trabajar más desde casa. Quien no tiene que desplazarse en coche a la oficina uno o dos días a la semana recorta de forma inmediata su consumo diario de combustible.

  • Menos atascos y menor presión en las horas punta
  • Menor demanda de gasolina y diésel
  • Reducción de costes tanto para empleados como para empleadores

En los países donde una gran parte de la población vive fuera de las ciudades, el impacto es especialmente notable. Eso sí, la condición es que las empresas no lo limiten a situaciones de crisis, sino que lo integren en su funcionamiento habitual.

2. Reducir la velocidad en las autopistas

La AIE recomienda a los países que bajen el límite de velocidad en autopistas al menos 10 kilómetros por hora. Los vehículos consumen desproporcionadamente más combustible a velocidades elevadas. Pasar de 130 a 120, o de 120 a 110, puede tener un efecto perceptible en el consumo nacional de carburante.

En el caso de camiones y furgonetas de reparto, el ahorro es habitualmente aún mayor. Ir más despacio no solo significa menos combustible, sino también menos desgaste mecánico y, potencialmente, accidentes menos graves.

3. Dar prioridad al transporte público frente al coche privado

Otro pilar fundamental es sacar a más personas del coche y subirlas al autobús, al tranvía, al tren o al metro. Esto exige medidas concretas por parte de gobiernos y operadores de transporte:

  • Reducciones temporales de tarifas o jornadas gratuitas
  • Más frecuencias en hora punta para distribuir la demanda
  • Mejores conexiones entre distintos medios de transporte

En ciudades donde el transporte público ya está bien desarrollado, este cambio puede producir efectos rápidos. En regiones donde el coche sigue siendo prácticamente imprescindible, la transición requiere más tiempo, pero la AIE recalca que incluso pequeños desplazamientos en los flujos de viajeros pueden suponer millones de litros de ahorro.

4. Limitar el número de coches en las ciudades más congestionadas

La organización también propone restringir la circulación de vehículos en las grandes ciudades mediante días sin coche o sistemas de matriculación alternante, donde determinadas matrículas solo pueden circular en días específicos. Estos mecanismos reducen los atascos y, con ellos, el continuo arrancar y frenar que tanto combustible derrocha.

Las ciudades pueden combinar estas restricciones con una mejor infraestructura ciclista, coches compartidos y patinetes eléctricos de alquiler, para que los residentes tengan alternativas reales para sus trayectos cortos.

5. Hacer el carpooling más atractivo

Compartir coche recibe una recomendación explícita. Muchos vehículos circulan con un único ocupante, especialmente en las horas punta. Si los empleadores incentivan el carpooling con plazas de aparcamiento reservadas, aplicaciones o compensaciones económicas por plaza ocupada, el número de coches en la carretera cae de forma directa.

Para trayectos largos entre el domicilio y el trabajo, o para desplazamientos de negocio, compartir coche puede incluso ser más rápido que el transporte público, mientras el consumo de petróleo por viajero se reduce considerablemente.

6. Adoptar un estilo de conducción más eficiente

La AIE pide a los conductores que revisen su forma de conducir. Una conducción eficiente puede suponer un ahorro de combustible sorprendente, especialmente en furgonetas y vehículos de carga.

Ajuste en el estilo de conducción Efecto esperado
Acelerar suavemente y anticipar la frenada Menor consumo pico en la aceleración
Apagar el motor en paradas prolongadas Elimina el ralentí innecesario
Mantener los neumáticos con la presión correcta Menos resistencia a la rodadura, menor consumo
Usar el aire acondicionado con moderación Reduce el consumo adicional de combustible

Muchos países ya cuentan con campañas de conducción eficiente, pero la AIE sugiere ampliarlas y orientarlas específicamente a la logística y la mensajería, donde pequeños ahorros se multiplican a gran escala.

7. Reservar el GLP para las necesidades básicas

Un consejo menos evidente tiene que ver con el GLP, el gas licuado del petróleo. La organización recomienda que, en la medida de lo posible, los vehículos que pueden funcionar tanto con GLP como con gasolina opten por la gasolina. Así queda más GLP disponible para el uso doméstico, como cocinar, y para sectores con menos capacidad de adaptación.

En los países donde muchos vehículos utilizan GLP, esta recomendación afecta directamente a grandes grupos de población. La lógica es que la movilidad suele contar con más alternativas que aplicaciones esenciales como cocinar en regiones vulnerables.

8. Menos vuelos de negocios, más reuniones en línea

El combustible de aviación sigue siendo uno de los mayores consumidores de petróleo. La AIE señala los vuelos corporativos como una categoría en la que gobiernos y empresas pueden actuar con relativa rapidez. La pandemia demostró que muchas reuniones y conferencias funcionan perfectamente en formato digital, también a nivel internacional.

Con políticas de viaje internas más estrictas, el fomento del tren para distancias cortas y la agrupación de compromisos en un mismo viaje, las empresas pueden reducir drásticamente sus kilómetros volados. Eso no solo alivia la presión sobre el mercado del petróleo, sino que también disminuye las emisiones de CO₂.

9. Cocinar con electricidad en lugar de con gas

La AIE aboga por que, donde la infraestructura lo permita, se cocine más con electricidad, ya sea mediante placas de inducción o vitrocerámicas convencionales. La electricidad puede generarse a partir de múltiples fuentes: solar, eólica, nuclear o gas. De este modo, el petróleo queda disponible para los sectores que aún carecen de alternativas viables.

Al electrificar en la mayor medida posible la cocina, la calefacción y otras aplicaciones domésticas, el uso de petróleo se concentra en aquellas partes de la economía donde la transición resulta más compleja.

Para los países que ya avanzan a buen ritmo en la transición energética, este consejo encaja a la perfección con los planes existentes para desconectar los hogares del gas y el petróleo.

10. Industria: gestionar las materias primas derivadas del petróleo de forma más inteligente

Por último, la AIE dirige su atención a la industria petroquímica, que utiliza el petróleo como materia prima para plásticos, fertilizantes y una gran variedad de otros productos. La organización recomienda a las empresas que aprovechen al máximo la flexibilidad en su combinación de materias primas: usar alternativas donde sea posible, optimizar procesos y adelantar el mantenimiento para minimizar pérdidas.

A corto plazo se trata de intervenciones ágiles: procesos más eficientes, menos fugas, mejor recuperación de calor y un desplazamiento temporal hacia productos menos intensivos en petróleo. A largo plazo, estas medidas se alinean con la tendencia mundial hacia la producción circular y el reciclaje.

Lo que estos consejos pueden significar en la práctica

Las diez medidas no solo requieren decisiones políticas, sino también un cambio de mentalidad. Para muchas personas, conducir más despacio o volar menos se percibe como una renuncia. Sin embargo, los beneficios directos son tangibles: menos atascos, una factura de combustible más baja, carreteras más tranquilas y aire más limpio en las ciudades.

Las empresas que apuestan en serio por el teletrabajo, los acuerdos de carpooling y una logística más eficiente ven caer sus costes y, con frecuencia, obtienen también una plantilla más satisfecha. Los gobiernos que hacen atractivo el transporte público y fomentan la cocina eléctrica no solo aceleran la respuesta a la crisis actual del mercado del petróleo, sino que también construyen un sistema energético estructuralmente más sostenible.

Quien quiera actuar a título individual puede empezar por lo pequeño: un día más de teletrabajo, bajar un poco el acelerador, revisar la presión de los neumáticos y convertir la próxima reunión de negocios en una videollamada. Muchos de los ahorros del plan de la AIE se componen exactamente de ese tipo de pequeños pasos. Por separado parecen limitados; juntos pueden reducir el consumo de petróleo de forma perceptible y amortiguar el golpe de las tensiones geopolíticas.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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