Turista alemán exige 90.000 euros por un taco demasiado picante, el juez interviene

De visita turística a demanda millonaria

Lo que empezó como una parada inocente en una popular taquería de Times Square terminó con síntomas dignos de urgencias, una dosis considerable de frustración y una reclamación de casi cien mil dólares. El juez estadounidense, sin embargo, lo vio de manera muy distinta.

Tres tacos y un buffet de salsas que lo cambiaron todo

En agosto de 2024, el turista alemán Faycal Manz se sentó a comer en Los Tacos No.1, un local muy concurrido en el corazón de Nueva York. Pidió tres tacos y después se acercó al mostrador de autoservicio donde había varios tipos de salsas disponibles. Ahí comenzaron los problemas.

Según los documentos judiciales, Manz se sirvió generosas cantidades de varias salsas picantes. Declaró que no tenía la menor idea de cuán intensas eran y que en ningún lugar había advertencias sobre su nivel de picante ni sobre los posibles riesgos para la salud.

Manz afirmó que le era imposible evaluar la "peligrosidad" de las salsas y que por eso añadió una cantidad mucho mayor de la que habría sido prudente.

Poco después de comer empezó a encontrarse mal. La boca y la lengua le ardían, el ritmo cardíaco se le disparó y sufrió náuseas. De vuelta en el hotel recurrió a medicamentos para la diarrea, la acidez y los calambres estomacales. Además le aparecieron dolorosas aftas en la boca.

La acusación al restaurante: falta de advertencia clara

El alemán sostuvo que el restaurante incumplió su deber de información. Argumentó que no había ninguna señal que indicara que las salsas podían ser extremadamente picantes, ni una lista clara de ingredientes o alérgenos junto al buffet de condimentos.

  • Ninguna advertencia explícita sobre el nivel de picante de las salsas
  • Ausencia de información detallada en el mostrador de autoservicio
  • El turista declaró no estar familiarizado con el picante de la cocina mexicana
  • Síntomas físicos tras consumir los tacos

Harto de la situación, Manz contrató a un abogado y decidió llevar el asunto a los tribunales.

La reclamación de casi 100.000 dólares fue rechazada

En el juicio, Manz exigió una indemnización de casi 100.000 dólares, equivalentes a algo más de 90.000 euros. La demanda incluía daños físicos, estrés emocional y la supuesta ruina de sus vacaciones.

El juez Dale Ho, con sede en Nueva York, no lo vio así. En su sentencia dejó claro que el propio turista cargaba con una parte importante de la responsabilidad.

El magistrado subrayó que Manz no preguntó en ningún momento a los empleados ni a otros clientes sobre las salsas, a pesar de haberse servido grandes cantidades de ellas.

Según el juez, Manz no logró demostrar que el restaurante actuara con negligencia al ofrecer una salsa "excesivamente picante". El tribunal consideró además que cualquier persona razonable puede anticipar que una salsa mexicana va a picar.

"El picante es parte inherente de la salsa mexicana"

En su argumentación, el juez apeló al conocimiento general sobre la cocina mexicana y su carácter picante. La salsa, en particular, es ampliamente reconocida por su intensidad, especialmente en un contexto culinario donde los chiles son un ingrediente fundamental.

El juez indicó que el sabor picante de la salsa suele ser precisamente su rasgo distintivo y que un comensal medianamente atento debería tenerlo en cuenta.

Para el tribunal, alguien en la situación de Manz podría haberse dado cuenta fácilmente de que la salsa era picante, por ejemplo probando una pequeña cantidad antes o consultando al personal del local.

No fue la única queja durante su viaje

Un detalle llamativo que figura en los expedientes judiciales estadounidenses: esta no fue la única acción legal que emprendió el alemán durante su estancia. Manz también presentó una queja contra la cadena de supermercados Walmart por problemas de acceso al wifi en uno de sus establecimientos.

Ese procedimiento acabó sin ningún resultado y no tuvo continuidad. Con todo, el episodio dibuja el perfil de un turista que exploró activamente las vías legales disponibles en el sistema estadounidense.

Por qué este tipo de demandas aparecen con frecuencia en Estados Unidos

El caso del taco demasiado picante no es ninguna rareza en el contexto norteamericano. El país cuenta con un sólido sistema de responsabilidad civil y reclamaciones por daños, lo que en ocasiones lleva a que las empresas paguen indemnizaciones millonarias.

Un ejemplo bien conocido: un jurado de Los Ángeles concedió anteriormente 50 millones de dólares a un cliente de Starbucks que sufrió graves quemaduras cuando un té caliente se derramó sobre sus piernas en un autoservicio, porque el vaso no estaba bien sujeto en el soporte de cartón.

Tipo de caso Empresa Resultado
Bebida demasiado caliente Starbucks 50 millones de dólares de indemnización
Taco demasiado picante Los Tacos No.1 Demanda de ~100.000 dólares rechazada

Mientras que el cliente de Starbucks demostró de forma fehaciente quemaduras graves causadas por un error del establecimiento, el juez en el caso del taco consideró que se trataba esencialmente de una cuestión de responsabilidad personal.

¿Dónde está el límite entre el riesgo propio y el deber de cuidado?

El caso plantea una pregunta más amplia: ¿cuánta responsabilidad recae sobre el restaurante en lo que respecta al picante y cuánto corresponde a la elección personal del comensal?

En muchos países, los establecimientos de hostelería señalan sus platos con iconos de guindillas o términos como "suave", "medio" y "picante". Esto ayuda a los comensales que no están acostumbrados a los sabores intensos. Sin embargo, medir el picante de forma objetiva sigue siendo complicado, ya que la tolerancia varía enormemente de una persona a otra.

Los chiles se miden habitualmente en unidades Scoville, una escala de picante. Un jalapeño se sitúa aproximadamente entre 2.500 y 8.000 unidades Scoville, mientras que algunas variedades extremas, como el Carolina Reaper, superan con creces el millón. Quien se sirve sin conocimiento previo de un bote de salsa puede rebasar fácilmente sus propios límites.

Consejos prácticos para viajeros y amantes de la gastronomía

Para quienes disfrutan probando cocinas locales durante sus viajes o experimentan con platos picantes en casa, unas sencillas precauciones pueden marcar la diferencia:

  • Empieza con una pequeña cantidad de salsa y pruébala antes de añadir más.
  • Pregunta al personal si un plato es suave, moderado o muy picante.
  • Fíjate en el color y el aroma: las salsas de color rojo intenso y aspecto aceitoso suelen ser más fuertes.
  • Si sientes demasiado picor, opta por leche o yogur en lugar de agua; las grasas y los lácteos neutralizan la capsaicina con mayor eficacia.
  • Si tienes el estómago o el intestino sensible, extrema la precaución con los chiles crudos y las salsas intensas.

Para los restaurantes, indicar claramente el nivel de picante puede evitar muchos malentendidos. Una escala simple en el menú o un pequeño cartel junto al mostrador de salsas reduce la confusión y, al mismo tiempo, mejora la experiencia del cliente.

Si crees que has sufrido algún daño por consumir un alimento o bebida, lo más recomendable es hacer fotografías de inmediato, buscar atención médica si es necesario y anotar con el mayor detalle posible lo ocurrido. Las demandas legales solo prosperan cuando se demuestra de forma convincente que la empresa actuó con negligencia y que los síntomas sufridos se derivan directamente de esa negligencia, algo que en el caso del turista alemán el juez consideró que no quedó suficientemente acreditado.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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