Nueva investigación: los bebés vegetarianos crecen igual de bien que los omnívoros

Un estudio masivo con casi 1,2 millones de bebés ofrece una respuesta tranquilizadora

Una gran investigación israelí realizada con cerca de 1,2 millones de bebés arroja conclusiones que muchos padres estaban esperando. Los niños criados en hogares veganos y vegetarianos alcanzaron, alrededor de su segundo cumpleaños, una talla y un peso prácticamente idénticos a los de sus compañeros que sí consumían productos de origen animal.

Así se diseñó el estudio

Los datos proceden del sistema nacional de salud infantil de Israel. Los bebés fueron medidos y pesados en revisiones rutinarias desde el nacimiento hasta los dos años. Posteriormente, su crecimiento se relacionó con el tipo de alimentación familiar: vegana, vegetariana o mixta con carne y lácteos.

El investigador Kerem Avital, de la Universidad Ben-Gurión, analizó tres indicadores clave del desarrollo:

  • Peso corporal
  • Talla o longitud
  • Perímetro craneal, fundamental para evaluar el desarrollo cerebral

Las curvas de crecimiento de los tres grupos resultaron sorprendentemente similares. Aunque en los primeros meses de vida se apreciaban pequeñas diferencias, estas se igualaban casi por completo antes de que los niños cumplieran dos años.

Los niños de familias con alimentación vegetal crecieron, en promedio, tan bien como aquellos en cuyas casas se consumía carne y productos lácteos.

Al llegar a los dos años, la complexión era prácticamente la misma

En torno al segundo cumpleaños, los niños de familias veganas y vegetarianas presentaban valores de talla, peso y perímetro craneal muy similares a los de los niños que recibían productos animales. Los patrones de crecimiento medios encajaban perfectamente dentro de lo que los pediatras consideran normal para un niño sano de esa edad.

Esto no significa que todos los niños crezcan igual, pues siempre existen diferencias individuales. Sin embargo, a nivel poblacional, el equipo investigador no encontró indicios de que una alimentación basada en plantas frene el crecimiento, siempre que la dieta esté bien planificada.

Un pequeño descenso de peso en bebés veganos durante los primeros meses

En las primeras ocho semanas tras el nacimiento surgió un detalle relevante. Los bebés de familias veganas presentaron con algo más de frecuencia un peso que caía en la categoría de bajo peso, en comparación con los bebés de otros grupos.

Sin embargo, esa diferencia fue pequeña y temporal. A medida que los niños crecían, el peso se normalizaba. Al cumplir los dos años, la diferencia había dejado de ser estadísticamente significativa.

Ese ligero retraso inicial en el peso desapareció por completo de los datos antes de que terminara el segundo año de vida.

Los investigadores subrayan que precisamente esas primeras revisiones tras el nacimiento son especialmente valiosas. Los errores dietéticos o una ingesta calórica insuficiente se detectan a tiempo, lo que permite ofrecer a los padres orientación oportuna sobre lactancia, fórmula y la introducción de los primeros alimentos sólidos.

Talla: el retraso del crecimiento sigue siendo poco frecuente

Además del peso, la talla también fue objeto de seguimiento riguroso. La Organización Mundial de la Salud emplea el término «retraso del crecimiento» para referirse a los niños que quedan claramente por debajo de la estatura esperada para su edad.

En este estudio se observó que:

  • Aproximadamente el 3-4 % de los niños cumplía esa definición
  • Dicho porcentaje fue similar en todos los grupos de alimentación
  • No existía una asociación clara entre la dieta vegetal o mixta y ese retraso

En otras palabras, la talla extremadamente baja para la edad fue poco frecuente y no apareció con mayor incidencia entre los niños alimentados con dieta vegetal que entre quienes consumían carne.

Un punto de partida ligeramente inferior al nacer

Los bebés de familias veganas nacieron, en promedio, con medidas algo menores que los de otros hogares. La diferencia era modesta: unos 100 gramos menos de peso y una longitud levemente inferior.

Un punto de partida más bajo puede influir en las primeras mediciones. Quien observe únicamente el peso en las revisiones, sin tener en cuenta las medidas al nacer, podría llevarse la impresión de que el crecimiento va rezagado. En cuanto los investigadores ajustaron los datos por el peso al nacer, la mayoría de las pequeñas diferencias entre grupos desaparecieron.

El estudio no pudo determinar con exactitud qué causó esos pesos de nacimiento algo más bajos. No había información detallada sobre la alimentación y los suplementos durante el embarazo, así que esa cuestión queda pendiente para investigaciones futuras.

El papel de la lactancia, la fórmula y la alimentación familiar

Durante los primeros meses, los bebés se nutren principalmente de leche materna o de fórmula. Solo más adelante los hábitos alimentarios del conjunto de la familia empiezan a cobrar un peso mayor, con la introducción de alimentos sólidos en la mesa.

Los datos mostraron que las madres de familias veganas daban el pecho durante más tiempo, en promedio. Esto podría explicar pequeñas diferencias de peso en las primeras etapas sin que el crecimiento final se vea comprometido.

Los investigadores señalan que la etiqueta «vegano» o «vegetariano» en los registros se asignaba cuando los niños comenzaban con alimentación complementaria. Por tanto, hacía referencia al contexto alimentario general del hogar, no a un producto aislado ni a un plan dietético estricto.

Criar a un bebé con dieta vegetal exige atención a ciertos nutrientes clave

Que el crecimiento sea adecuado en términos medios no significa que los padres de bebés con alimentación vegetal puedan relajarse por completo. Algunos nutrientes requieren una atención especial, sobre todo durante la fase de crecimiento acelerado de los dos primeros años.

Vitamina B12 y otros aspectos a vigilar

Una dieta completamente vegetal no contiene vitamina B12 de forma natural en cantidades suficientes. Esta vitamina es imprescindible para el sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Los bebés pueden obtenerla a través de:

  • La alimentación o los suplementos de la madre durante la lactancia
  • Fórmulas infantiles enriquecidas con B12
  • Alimentos fortificados o suplementos directos al introducir la alimentación sólida

Además de la B12, otros nutrientes merecen atención especial en un hogar con dieta vegetal: el hierro, el calcio, la vitamina D, los ácidos grasos omega-3, y una ingesta suficiente de proteínas y energía. Los dietistas llevan tiempo insistiendo en que un menú vegetariano o vegano puede funcionar a cualquier edad siempre que estos puntos estén bien cubiertos.

Criar a un bebé con alimentación vegetal puede ser seguro, pero exige decisiones conscientes y, con frecuencia, el uso de suplementos.

Por qué el acompañamiento profesional marca la diferencia

El estudio pone de manifiesto que una atención sanitaria de calidad y el asesoramiento nutricional adecuado pueden cambiar mucho las cosas. En países con centros de salud infantil bien organizados y acceso a suplementos, muchos padres logran componer una dieta vegetal completa y equilibrada para sus hijos.

En la investigación, las familias recibían controles de crecimiento periódicos y orientación sobre alimentación, ingesta calórica y uso de suplementos durante el embarazo, la lactancia y los primeros años de vida. Ese apoyo reduce la probabilidad de que pequeñas carencias pasen desapercibidas.

Allí donde falta ese acompañamiento o los recursos económicos son limitados, puede resultar más difícil adquirir productos enriquecidos y suplementos, o buscar ayuda a tiempo. Los resultados tranquilizadores de Israel son, por tanto, aplicables sobre todo a familias bien apoyadas en países con buenos sistemas de salud.

Limitaciones del estudio

A pesar de la enorme dimensión del conjunto de datos, el alcance de lo que los investigadores podían observar tenía límites claros. No sabían exactamente qué comía cada niño a diario, sino que debían trabajar con una información puntual sobre el tipo de hogar: vegano, vegetariano o mixto.

Los suplementos y los alimentos enriquecidos tampoco quedaban registrados de forma independiente. Los investigadores no podían distinguir, por ejemplo, si un niño tomaba leche de soja fortificada, muchas legumbres o, por el contrario, muchos sustitutos de carne ultraprocesados.

Además, el seguimiento terminaba alrededor del segundo cumpleaños. Lo que la alimentación vegetal hace a largo plazo sobre la densidad ósea, la pubertad, el rendimiento escolar o la salud general sigue siendo una pregunta abierta para investigaciones futuras.

¿Qué significa esto para los padres?

Para quienes se preguntan si su bebé puede crecer bien sin carne, este estudio aporta fundamentalmente tranquilidad. El mensaje central es claro: con una alimentación bien planificada y revisiones periódicas, un bebé vegetariano o vegano puede crecer con la misma normalidad que uno omnívoro.

En la práctica, esto se traduce en:

  • Elegir una fórmula adecuada, y si es necesario enriquecida, cuando la lactancia materna no es posible o es limitada
  • Asegurarse de tomar un suplemento fiable de B12 durante el embarazo y la lactancia en caso de seguir una dieta vegetal
  • Introducir la alimentación complementaria de forma progresiva con legumbres, cereales integrales, verduras, frutas, cremas de frutos secos y aceites vegetales
  • Revisar los niveles de hierro, vitamina D, B12 y calcio con el pediatra o un dietista si hay dudas
  • Seguir de cerca las curvas de crecimiento en las revisiones pediátricas y consultar ante cualquier variación llamativa

Una alimentación vegetal también ofrece ventajas: los niños se familiarizan desde pequeños con una gran variedad de sabores, suelen comer más verduras y legumbres, y se acostumbran a alimentos menos procesados cuando los padres así lo eligen de manera consciente.

Eso sí, la calidad de la dieta sigue siendo determinante. Un niño pequeño que come principalmente pasta blanca, postres vegetales azucarados y sustitutos de carne con escaso valor nutricional corre riesgo de sufrir carencias, aunque no haya carne en su plato. Vegetal no equivale automáticamente a saludable: la variedad y una ingesta energética suficiente siguen siendo la base de todo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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