Cuántos supermercados siguen vendiendo huevos de gallinas en jaulas

Grandes promesas de bienestar animal, pobres resultados en las tiendas

Durante años, las grandes cadenas prometieron que los huevos de gallinas enjauladas desaparecerían de sus lineales. Ahora que el plazo ha vencido, nuevas inspecciones sobre el terreno revelan que la práctica es mucho más persistente en Francia de lo que los consumidores imaginan.

En 2016, casi todas las grandes cadenas de supermercados francesas anunciaron un cambio de rumbo. Bajo la presión de organizaciones de bienestar animal y la opinión pública, cadenas como Carrefour, E.Leclerc, Intermarché y Auchan declararon que antes del 1 de enero de 2026 dejarían de vender huevos de gallinas en jaulas, incluyendo sus marcas propias.

El sector sí dio pasos importantes. Según el instituto sectorial Itavi, la proporción de huevos de jaula en los supermercados franceses cayó del 51 por ciento en 2016 al 14 por ciento en 2025, un nivel que ya entonces se consideró históricamente bajo. Pero cero está muy lejos de ser la realidad.

Un nuevo estudio muestra que más de siete de cada diez tiendas visitadas en 2026 ofrecían todavía al menos un tipo de huevos de jaula.

La organización de derechos animales Anima, junto con el colectivo de datos Data for Good, recorrió el país e inspeccionó en enero de 2026 un total de 386 supermercados e hipermercados. En el 73 por ciento de esos establecimientos había al menos una caja de huevos de gallinas en jaula en los estantes. El grado de cumplimiento de las promesas variaba enormemente según la cadena.

Grandes diferencias entre cadenas: de casi cero a casi todas partes

El recorrido deja claro que algunas cadenas aplican su política con mucho más rigor que otras. Monoprix sale mejor parada: en apenas el 3,6 por ciento de los establecimientos visitados encontraron los investigadores huevos de jaula.

En otras grandes marcas el panorama es muy distinto. En más del 80 por ciento de los locales de Carrefour y Leclerc, los inspectores encontraron todavía huevos de jaula. En cadenas como Système U, Auchan y Lidl el porcentaje era aún mayor: en más de nueve de cada diez tiendas visitadas seguían existiendo huevos con el temido código 3 en los estantes.

  • Monoprix: aproximadamente el 4% de las tiendas con huevos de jaula
  • Carrefour y Leclerc: más del 80% de los establecimientos con huevos de jaula
  • Système U, Auchan, Lidl: más del 90% de las tiendas con huevos de jaula

Esto dibuja un mercado en el que una cadena cumple casi íntegramente sus propios compromisos, mientras otras parecen tomarse todo el tiempo del mundo para limpiar su surtido.

Casi todos los huevos de jaula son franceses, pero Lidl es la excepción

Un detalle llamativo del informe tiene que ver con el origen de los huevos en cuestión. En el 95 por ciento de los casos, los huevos de jaula encontrados procedían de la propia Francia. Las cadenas no recurren masivamente a importaciones baratas en lo que respecta al sistema de alojamiento en jaulas.

Lidl es la gran excepción del estudio. Según Anima, esa cadena vende con frecuencia huevos de jaula procedentes del extranjero, especialmente de Polonia. La organización subraya que durante el recuento no apareció ningún huevo procedente de Ucrania, una preocupación que reaparece regularmente en el debate público.

El debate sobre los huevos de jaula no gira únicamente en torno a la competencia extranjera, sino también sobre las decisiones que se toman dentro de la propia cadena francesa.

Los supermercados consultados para obtener su reacción señalan las tensiones existentes en el sector. La transición hacia sistemas sin jaulas avanza lentamente, mientras que la demanda de huevos más baratos crece presionada por el poder adquisitivo de los consumidores.

La producción no logra seguir el ritmo de la demanda

El sector avícola francés apunta a un consumo robusto: en 2025, el ciudadano medio de Francia consumió aproximadamente 237 huevos. Al mismo tiempo, la proporción de gallinas en jaula dentro del conjunto de ponedoras desciende de forma sostenida. Si en torno a 2016 rondaba el 67 por ciento, ahora representa aproximadamente una cuarta parte de todas las gallinas ponedoras.

El sector aspira a que en 2030 alrededor del 90 por ciento de la producción provenga de sistemas sin jaulas. Esto significa que miles de explotaciones aún deben invertir en alojamientos alternativos, como sistemas camperos o de gallinero con acceso al exterior. Según las organizaciones agrarias, esta transición exige sumas considerables, plazos más largos y certeza sobre la normativa futura.

Los supermercados utilizan estas tensiones como explicación de por qué la fecha prometida de 2026 no se ha cumplido en todos los casos. Afirman que equilibran constantemente el bienestar animal, la disponibilidad en tienda y los precios asequibles para los clientes.

¿Cómo reconocer los huevos de jaula en el supermercado?

Para los consumidores, el surtido de huevos puede resultar confuso. Los envases coloridos dan rápidamente la impresión de que se trata de huevos "naturales" o "respetuosos con los animales", cuando el sistema de alojamiento de las gallinas solo puede conocerse a través de un número impreso en la propia cáscara.

Código en el huevo Sistema de alojamiento
0 Ecológico, mayor espacio y acceso al exterior
1 Campero, las gallinas salen al exterior
2 Gallinero interior, sin acceso al exterior
3 Alojamiento en jaula

Quien quiera evitar los huevos de jaula debe fijarse expresamente en ese código, independientemente de los textos publicitarios del envase. Ese código aparece impreso en cada huevo individual y siempre precede al código de país (por ejemplo, 0FR, 1FR, 2FR o 3FR).

La influencia de esa elección en el lineal se limita, además, a los huevos que compras sueltos. Aproximadamente el 35 por ciento de todos los huevos que se consumen en Francia acaban en ovoproductos: huevo líquido, huevo en productos de panadería, mayonesa, salsas y platos preparados. En estos casos, el etiquetado rara vez indica el sistema de alojamiento.

El debate sobre cifras y métodos: las cadenas a la defensiva

No todas las cadenas aceptan la lectura de Anima. Carrefour ha presentado objeciones firmes ante la agencia de noticias AFP contra la metodología utilizada en el estudio. Según la cadena, el informe no refleja fielmente los esfuerzos que realiza la empresa para eliminar los huevos de jaula.

Anima sostiene que sus equipos solo contabilizaron tiendas con estantes llenos, para evitar errores derivados de huecos vacíos. La organización subraya que el estudio se centró en lo que los clientes encuentran realmente en la tienda, no en contratos de compra internos ni en documentos de política empresarial.

El debate gira en torno a una pregunta fundamental: ¿cuenta una promesa sobre el papel, o solo cuenta lo que el cliente ve en el estante?

Los organismos de control como la DGCCRF, encargada en Francia de supervisar entre otras cosas las normas alimentarias y la protección del consumidor, desempeñan un papel cada vez más relevante. Velan por el cumplimiento de las normativas nacionales, incluida la llamada Ley EGAlim, que busca fomentar una cadena agrícola más justa y productos más sostenibles.

Se acercan normas europeas más estrictas

El debate francés no se queda dentro de las fronteras del país. En Bruselas, la Unión Europea trabaja en nuevas normas para la ganadería, impulsadas en parte por la iniciativa ciudadana "End the Cage Age". Esa iniciativa reclama una prohibición europea del uso de jaulas para diversas especies animales, incluidas las gallinas ponedoras.

La legislación definitiva determinará con qué rapidez y hasta qué punto se eliminarán las jaulas. Cuando las normas europeas se endurezcan, tanto los agricultores como los supermercados dispondrán de más respaldo jurídico, pero también de plazos concretos para adaptar su actividad.

Para los agricultores, esto implica que inversiones como lavadores de aire, establos más grandes o zonas de acceso al exterior deben amortizarse dentro de un marco claro. Para los supermercados puede traducirse en nuevas reglas de etiquetado, estándares mínimos en el surtido y obligación de control en la cadena de suministro.

¿Qué significa todo esto para la compra diaria?

Para los consumidores que quieren dar más peso al bienestar animal, todo se reduce a elecciones conscientes y a una mirada atenta en el supermercado. Quien elige siempre el código 0 o 1 dirige su dinero directamente hacia empresas que ofrecen más espacio y un comportamiento más natural a las gallinas. Esa diferencia se nota en el precio, pero también en la señal que se envía a los supermercados.

Para las personas con presupuesto más ajustado puede funcionar una combinación: para los platos del día a día elegir, por ejemplo, huevos camperos de gallinero (código 2) en lugar de huevos de jaula (código 3), y reservar los de libre acceso al exterior o ecológicos para ocasiones especiales o para hornear. Cada paso que se aleja de los sistemas de jaula reduce la demanda de ese tipo de alojamiento.

Quien consume muchos productos procesados suele tener menos visibilidad sobre el origen de los huevos utilizados. Algunos fabricantes indican voluntariamente que emplean huevos sin alojamiento en jaula, pero aún no existe un estándar uniforme y obligatorio al respecto. Las organizaciones de consumidores llevan tiempo reclamando un etiquetado más claro, para que las personas puedan tomar una decisión informada no solo en el lineal de huevos, sino también en la sección de refrigerados y ante las galletas y los postres.

El debate sobre los huevos de jaula toca, así, mucho más que el bienestar animal. Roza los límites de lo que los consumidores están dispuestos a pagar, la velocidad a la que puede renovarse el sector agrícola y hasta dónde quieren llegar los gobiernos con su regulación. Quien hoy se encuentra ante el lineal del supermercado decide, con un simple código impreso en un huevo, en qué dirección se desarrolla todo el sector.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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