¿Vuelta de vacaciones y ya deprimido? Médicos comparten 5 consejos anti-bajón

Y de repente todo pesa un poco más

Muchas personas notan una caída de energía y ánimo justo al volver de las vacaciones de verano. La transición entre la libertad total y la bandeja de entrada desbordada puede golpear con fuerza. Dos expertos franceses en salud laboral comparten cinco estrategias sorprendentemente sencillas para suavizar ese bajón posvacacional y prolongar la sensación de descanso.

Por qué el regreso puede resultar tan duro

Durante las vacaciones desaparece casi todo lo que genera tensión habitualmente: plazos de entrega, atascos, presión escolar, compromisos sociales. El cuerpo y la mente reducen marchas de forma considerable. Eso se siente de maravilla, pero precisamente por eso el impacto al volver es mucho mayor.

Cuanto más profundamente hayas desconectado, más esfuerzo necesitarás para recuperar el ritmo habitual.

A esto se suma que casi la mitad de las personas reconoce sentirse melancólica en cuanto terminan las vacaciones. No solo por el trabajo, sino también por los días más cortos, la menor luz solar y la sensación de que "lo mejor del año" ya ha pasado.

1. Aterriza con suavidad, no de golpe

Uno de los errores más habituales es llegar a casa el domingo por la noche tarde y tener que estar listo el lunes a las ocho y media como si nada hubiera ocurrido. Los médicos recomiendan incorporar un período de transición antes de retomar la rutina completa.

Reserva un par de días de margen

Date dos o tres días tranquilos tras llegar a casa antes de volver a trabajar o estudiar a pleno rendimiento. Aprovecha ese tiempo para:

  • deshacer las maletas y ordenar tu espacio
  • abrir el correo y gestionar los recibos pendientes
  • revisar y clasificar el correo electrónico de forma general
  • elaborar una lista de tareas realista para la primera semana laboral

De esta manera, el primer día de trabajo "de verdad" se siente menos como una emboscada y más como un paso natural y lógico.

Protege tu primer día de regreso

Un truco práctico que genera mucha tranquilidad: no cuentes a todo el mundo exactamente cuándo vuelves. Deja tu mensaje de ausencia activo un día más de lo necesario y reserva esa jornada principalmente para ti.

Ese margen extra te permite resolver los asuntos urgentes sin que te desborden las llamadas y las solicitudes de reunión desde primera hora. Así reduces considerablemente la probabilidad de pensar a las pocas horas: "¿Para qué sirvieron las vacaciones?"

2. Sigue hablando de tus vacaciones, pero con el enfoque adecuado

A mucha gente le incomoda hablar extensamente de sus vacaciones, especialmente si los compañeros han tenido menos posibilidades de descansar. Sin embargo, compartir esas experiencias puede protegerte activamente contra el bajón emocional.

Al evocar recuerdos en voz alta, vuelves a activar las emociones positivas que viviste en ese momento.

Que no se convierta en una competición

La clave está en compartir anécdotas sin caer en comparaciones. No se trata de decir "nosotros fuimos a una isla mucho más bonita que la vuestra", sino de cosas como:

  • contar un momento divertido junto a la piscina
  • describir un encuentro inesperado que te sorprendió
  • explicar qué fue lo que más te alivió o te alegró

Así trasladas la ligereza vacacional a tu oficina o mesa de cocina sin despertar envidias ni frustraciones en los demás.

3. No intentes transformar tu vida de golpe

Las vacaciones dan perspectiva. Y con perspectiva suele llegar una avalancha de grandes preguntas: "¿Sigo queriendo este trabajo?", "¿Debería mudarme?", "¿Es esto realmente la vida que quiero?". Ese impulso es comprensible, pero frecuentemente resulta peligroso actuar sobre él de inmediato.

Los planes demasiado ambiciosos justo al volver de vacaciones generan más estrés del que alivian.

Avanza con pasos pequeños y alcanzables

En lugar de cuestionarlo todo a la vez, es mejor optar por cambios concretos y acotados, como por ejemplo:

  • eliminar o acortar una reunión fija del calendario
  • bloquear una tarde a la semana para el deporte o algún hobby
  • revisar las horas extra y marcar límites con más claridad
  • programar una conversación exploratoria si dudas seriamente de tu trabajo, sin llegar a dimitir todavía

De esta forma conservas la calma de las vacaciones sin lanzarte a una crisis para la que, a mediados de septiembre, no tienes ni tiempo ni energía.

4. Llévate tus rituales vacacionales a casa

De vacaciones solemos comer más ligero, dormir más y movernos más sin ser del todo conscientes de ello. Precisamente esos hábitos espontáneos son los que nos hacen sentir más vitales y descansados.

Hábito vacacional Versión en casa
Noches largas y siestas Hora fija para dormir y una o dos tardes tranquilas por semana
Ensaladas frescas y fruta Verdura diaria en el almuerzo y la cena, fruta como tentempié
Caminar y nadar mucho Al menos 20-30 minutos de paseo o bicicleta cada día
Tardes con amigos o familia Planificar cenas sencillas o momentos de café de forma regular

Celebra pequeños momentos en lugar de esperar las vacaciones grandes

Quien intenta concentrar todo el descanso del año en tres semanas estivales se exige demasiado. Si introduces pequeños momentos de felicidad a lo largo de la semana, todo el otoño se vuelve menos gris y monótono.

Piensa en una tarde de deporte fija, una noche de serie con tu pareja, un paseo dominical con los niños o un almuerzo tranquilo fuera los jueves. Son anclas sencillas para las que no necesitas comprar ningún billete de avión.

5. Planifica ya tu próxima escapada

Una de las herramientas más poderosas contra el bajón posvacacional es mirar hacia adelante. Quien tiene un próximo descanso en el horizonte experimenta más energía y mayor resiliencia durante los días más exigentes.

Tener una nueva escapada a la vista prolonga la sensación de vacaciones y suaviza las semanas de más estrés.

No tiene por qué ser un viaje costoso

Los psicólogos destacan que no importa la distancia ni el lujo, sino la expectativa de disfrutar y descansar. Algunas ideas concretas:

  • un fin de semana largo en octubre o noviembre
  • quedarse a dormir en casa de amigos o familiares en otra ciudad
  • una semana entre semana en una casita en el campo o junto al mar
  • unas "vacaciones en casa" con días libres planificados conscientemente y sin obligaciones

Al fijar fechas ahora mismo, el otoño se vuelve menos interminable. No solo te alejas de algo, sino que caminas hacia algo concreto.

Reconoce cuándo el bajón va más allá de un mal día

Sentirse un poco apagado durante los primeros días tras las vacaciones es completamente normal. Sin embargo, hay señales que indican que algo más profundo está ocurriendo:

  • duermes mal de forma continuada y llevas horas despierto pensando en el trabajo o en problemas económicos
  • lloras con facilidad o te sientes vacío y agotado sin razón aparente
  • te cuesta concentrarte incluso en tareas sencillas
  • sientes tensión o pánico cuando piensas en volver al trabajo
  • has perdido el interés por todo, incluso por las cosas que antes te gustaban

En ese caso, lo más recomendable es buscar ayuda cuanto antes: a través de tu médico de cabecera, del médico de empresa o de una persona de confianza en el trabajo. Cuanto antes se actúa, menor es el riesgo de que los síntomas deriven en un burnout o una depresión.

Comprométete contigo mismo para el resto del año

El período inmediatamente posterior a las vacaciones de verano es un momento ideal para establecer nuevos acuerdos personales, precisamente porque todavía recuerdas cómo se siente el descanso de verdad. Algunos ejemplos concretos:

  • dejar de revisar el correo del trabajo después de las ocho de la tarde
  • bloquear una mañana por semana sin reuniones
  • salir a caminar al menos un cuarto de hora cada día laboral, aunque llueva
  • aprender a decir "no" conscientemente a actividades que haces solo por obligación

Si escribes estos compromisos y los compartes con tu pareja o un compañero de trabajo, aumentas notablemente las posibilidades de mantenerlos. Así, la vuelta de vacaciones deja de ser un corte brusco entre "libre" y "atrapado", y se convierte en un paso hacia una forma de vivir y trabajar que encaja mejor contigo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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