Gemelos franceses de un pueblo de Alsacia se coronan campeones mundiales de pastelería

Dos jóvenes hermanos sorprenden al jurado internacional en un torneo mundial

Mathis y Samuel Anstett, gemelos idénticos de 21 años, son los nuevos campeones mundiales junior de pastelería. El título lo conquistaron en Sigep 2026, celebrado en Rímini, una de las ferias internacionales más prestigiosas del sector. Dieciocho equipos nacionales compitieron por el máximo honor.

La prueba duró diez horas consecutivas. Durante ese tiempo, los hermanos debían construir una propuesta dulce completa: no una tarta suelta, sino un relato íntegro articulado en varias piezas, con técnica, equilibrio de sabores y creatividad como hilo conductor.

En diez horas, los jóvenes pasteleros presentaron una tarta vegana de café, un postre de calle, un producto de desayuno con masa madre y una escultura de chocolate de 1,20 metros de altura.

El jurado internacional valoró no solo el sabor, sino también la estructura, el acabado, la originalidad y la higiene. Un solo error podía suponer la diferencia entre subir al podio o quedarse en la mediocridad.

Qué debían elaborar exactamente los gemelos

El encargo constaba de cuatro grandes bloques, cada uno orientado a mostrar una faceta distinta del oficio:

  • Tarta vegana de café: completamente sin productos de origen animal, pero con una textura completa y un sabor profundo a café.
  • Postre callejero con guiño francés: un dulce informal para comer con la mano, reconociblemente francés pero presentado en clave moderna.
  • Producto de desayuno con masa madre: una elaboración de bollería o pan con fermentación natural prolongada, pensada para la mañana.
  • Pieza artística de chocolate de 1,20 metros: una obra monumental donde estabilidad, finura y temática debían converger.

Ese último elemento exige una comprensión casi arquitectónica del oficio. El chocolate es extremadamente sensible a la temperatura, se rompe con facilidad y necesita un atemperado preciso. Una lámpara demasiado cálida en la sala o un movimiento torpe pueden derrumbar toda la construcción.

Competencia directa con los mejores equipos asiáticos

Los hermanos se midieron con equipos procedentes de Corea del Sur y China, entre otros países. Esas naciones son conocidas en el mundo pastelero por tomarse los campeonatos internacionales con una seriedad extrema, respaldada por largos procesos de preparación y selecciones nacionales rigurosas.

Aun así, el dúo francés se alzó con el podio. Su ritmo constante y un acabado prácticamente impecable fueron determinantes. Mientras otros participantes luchaban visiblemente contra el tiempo, los hermanos mantuvieron su hoja de ruta con una disciplina envidiable.

El jurado destacó especialmente la coherencia del conjunto: todas las piezas contaban una misma historia, del sabor a la estética. Nada parecía inconexo ni fruto del azar.

Los gemelos fueron entrenados por el pastelero Alexis Beaufils, veterano de competiciones internacionales. Su aportación no se limitó a las recetas: también diseñó la estrategia de ejecución, determinando quién hacía qué, cuándo y en qué zona de trabajo.

Su debut televisivo ya los había convertido en caras conocidas

Para el público francés, los nombres de Mathis y Samuel Anstett no son ninguna novedad. Ambos participaron en el programa de televisión Le Meilleur Pâtissier: Les professionnels, donde equipos de pasteleros demuestran su talento ante una audiencia masiva.

Su actuación destacó por tres razones: la naturalidad de su trabajo en equipo, la pulcritud de sus acabados y la calma con la que operaban incluso cuando el reloj apretaba sin piedad. En Rímini mostraron una versión más madura y elaborada de ese mismo talento.

Por qué un equipo de gemelos puede rendir tan bien

En muchos equipos de pastelería, compenetrarse lleva meses. Quién prepara el glaseado, quién controla los hornos, quién coloca las decoraciones: todo debe estar clarísimo. Los errores suelen surgir precisamente en esos momentos de transición.

Los hermanos alsacianos tienen esa ventaja de partida. Crecieron juntos, cursaron la misma formación y aprendieron las mismas técnicas. Se entienden sin necesidad de palabras.

Ventaja Lo que significa en la cocina
Comunicación inmediata Una mirada basta para saber lo que necesita el otro.
Formación idéntica Misma terminología, mismas técnicas base, cero malentendidos.
Gusto compartido La misma noción de equilibrio entre dulce, ácido, amargo y textura.
Confianza mutua Sin discusiones sobre el mando, los roles están perfectamente definidos.

Esa combinación les permite, en los momentos de mayor tensión, no perder tiempo en detalles. Trabajan como una máquina pastelera de cuatro manos, pero con sensibilidad e intuición.

Un nuevo impulso para la pastelería de Alsacia

Alsacia lleva décadas asociada a elaboraciones sólidas y tradicionales: el Kugelhopf, las tartas de fruta regional y las ricas galletas que acompañan al café. La victoria de los gemelos proyecta a esa región con un rostro moderno e internacional.

Los chefs locales y las escuelas de hostelería ven en este título mundial una oportunidad. Los jóvenes que dudan entre seguir una formación en panadería o pastelería tienen ahora un ejemplo concreto: alguien de un pueblo cercano puede llegar a la élite mundial.

Para los propios hermanos, la ambición sigue siendo la palabra clave. Quieren seguir creciendo, explorar nuevos sabores y quizás, con el tiempo, abrir su propio establecimiento o poner en marcha un laboratorio creativo. El título mundial ya les ha abierto puertas, con invitaciones a demostraciones, colaboraciones y actuaciones como invitados en otros países.

Por qué este campeonato tiene tanto peso en el sector

Sigep está considerado en el ámbito profesional como la máxima categoría entre las competiciones del sector. Los participantes se preparan durante meses, incluso años, perfeccionando un conjunto cerrado de técnicas. Apenas hay margen para la improvisación: cada receta está probada y la secuencia de trabajo, trazada al milímetro.

Para los pasteleros jóvenes, participar ya es en sí mismo una escuela. Entran en contacto con nuevas materias primas, distintos estilos de presentación y perfiles de sabor muy variados. Los equipos asiáticos suelen trabajar con una precisión extrema, mientras que los europeos destacan por los sabores clásicos y las texturas refinadas.

La mezcla de todas esas influencias convierte un título mundial en mucho más que un trofeo o una fotografía para el escaparate. Demuestra que una generación joven de pasteleros puede moverse con soltura entre la tradición y la innovación, entre las exigencias veganas y el lujo más clásico.

Lo que la tendencia vegana y la masa madre nos dice sobre el futuro

El hecho de que una tarta vegana de café y un producto de desayuno con masa madre fueran parte obligatoria del reto habla mucho de hacia dónde se dirige la pastelería. El sector responde cada vez más a la sostenibilidad, la salud y las elecciones conscientes, sin renunciar al placer.

La pastelería vegana exige alternativas ingeniosas al huevo, la mantequilla y la nata. Los pasteleros recurren a natas vegetales, cremas de frutos secos, purés de verduras o almidones para lograr la misma untuosidad. Con la masa madre, el factor clave es el tiempo: una fermentación larga aporta más sabor y una miga más digestiva.

Para los aficionados a la repostería en casa que se inspiran en estas competiciones, el listón es naturalmente más bajo. Aun así, las creaciones de los hermanos Anstett ofrecen un punto de partida útil: define una línea de sabor clara, trabaja por fases y prueba una receta varias veces antes de servirla a tus invitados.

Quien quiera dar un paso hacia una pastelería más profesional puede empezar con objetivos pequeños. Practica primero una decoración básica de chocolate y, solo después, avanza hacia piezas de mayor envergadura. Así, la sensibilidad para la temperatura, el tiempo y la estructura se desarrolla de forma natural, igual que el título mundial de los gemelos alsacianos fue creciendo durante años de entrenamiento compartido en la misma mesa de trabajo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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