Nuevo estudio: así logran las verduras más nutrientes sin fertilizantes artificiales

Las verduras de hoy no son las que comían nuestros abuelos

Nuestras verduras tienen un aspecto más perfecto que nunca, pero en realidad nos aportan menos nutrientes que hace décadas. Un estudio internacional acaba de revelar una solución sorprendente que cambia por completo la forma de ver la agricultura.

Los investigadores demuestran que el uso inteligente de abono orgánico combinado con bacterias beneficiosas del suelo no solo regenera la tierra, sino que devuelve a las verduras su riqueza original en minerales, antioxidantes y sabor.

Ocho décadas de pérdida nutricional silenciosa

Durante los últimos ochenta o noventa años, el valor nutritivo de muchas verduras ha caído de forma considerable. En la búsqueda de mayores rendimientos, los agricultores apostaron por variedades capaces de producir grandes cantidades de kilos por hectárea, pero con menos nutrientes por cada raíz, hoja o tubérculo.

Un análisis publicado en 2025 en la revista especializada Academia Nutrition and Dietetics lo deja al descubierto de manera contundente. Según ese estudio, las variedades comerciales de verduras han perdido entre el 25 y el 50 por ciento de su densidad nutricional original.

Las verduras modernas contienen con frecuencia menos minerales por gramo, aunque el plato parezca igual de lleno que antes.

El descenso de minerales es especialmente llamativo. Los investigadores señalan, entre otros:

  • Sodio: aproximadamente un 52% menos
  • Hierro: alrededor de un 50% menos
  • Cobre: cerca de un 49% menos
  • Magnesio: en torno a un 10% menos

Esto no significa que las verduras se hayan vuelto poco saludables, sino que cada bocado aporta menos nutrientes. Quienes comen con poca variedad pueden acumular déficits con más facilidad, incluso manteniendo una ingesta calórica adecuada.

Por qué los fertilizantes artificiales empobrecen el suelo

Según el estudio, la causa principal reside en las prácticas agrícolas convencionales. El uso masivo de fertilizantes químicos, la labranza profunda y los monocultivos deterioran la estructura del suelo y reducen drásticamente la vida que alberga.

En un suelo sano, raíces, hongos y bacterias colaboran de forma intensa. Los microorganismos liberan nutrientes de las partículas de arcilla y arena, transforman la materia orgánica y ayudan a las plantas a absorber minerales. Cuando un agricultor aplica año tras año fertilizantes de acción rápida, ese equilibrio se rompe.

Los investigadores hablan incluso de un "suelo hambriento": hay suficiente nitrógeno, fósforo y potasio para que el cultivo crezca a gran velocidad, pero la diversidad microbiana es demasiado escasa como para transferir a la planta una mezcla rica de oligoelementos y sustancias bioactivas.

Del fertilizante químico al abono vivo: otra receta agrícola

Un equipo investigador en India puso a prueba un enfoque radicalmente distinto. En lugar de fertilizantes artificiales, apostaron por fuentes orgánicas como el estiércol y el vermicompost, un producto similar al humus que se obtiene cuando las lombrices de tierra transforman residuos vegetales.

Este abono orgánico se combinó con los denominados microorganismos promotores del crecimiento vegetal (PGPM), es decir, bacterias y hongos presentes en la zona radicular —la rizosfera— que estimulan directamente el desarrollo de la planta.

Cómo actúan las bacterias del suelo como biofertilizante

Los investigadores describen tres funciones principales de estos microorganismos "beneficiosos":

  • Fijación de nitrógeno — ciertas bacterias convierten el nitrógeno atmosférico en formas que la planta puede absorber directamente.
  • Solubilización de nutrientes — el fósforo, el zinc y otros minerales se liberan de las partículas del suelo y quedan disponibles para la raíz.
  • Protección frente al estrés — los microorganismos estimulan el crecimiento radicular, mejoran la gestión del agua y ayudan a la planta a tolerar la sequía o el calor.

Al combinar abonos orgánicos con estos microorganismos se genera una especie de biofertilizante: nutrición y vida microbiana activa en un mismo paquete.

Más zinc, más hierro, más sabor

Los resultados de los ensayos de campo en India son notables. Las verduras cultivadas en parcelas con abono orgánico y PGPM contenían significativamente más minerales que las procedentes de parcelas con fertilización química convencional.

Nutriente Incremento con el enfoque biológico
Zinc +48,48%
Hierro +31,70%
Calcio +23,84%

No solo mejoró el contenido mineral. El denominado perfil nutracéutico —sustancias con propiedades saludables como los flavonoides y otros antioxidantes— también registró cambios evidentes.

  • En las patatas, el contenido de flavonoides subió aproximadamente un 45% y el total de fenoles fue casi la mitad más elevado.
  • En las cebollas, los flavonoides aumentaron cerca de un 27% y la capacidad antioxidante creció alrededor de un 31%.
  • Las legumbres como los guisantes y las judías de ojo negro mostraron incrementos considerables en antioxidantes y vitaminas.

Las verduras procedentes de suelos con vida microbiana rica resultaron más nutritivas y más aromáticas que las mismas variedades cultivadas con fertilizantes químicos.

Los paneles de degustación notaron la diferencia

Los investigadores sometieron los distintos lotes de verduras a la valoración de personas voluntarias. Sin saber cómo habían sido cultivados los productos, los participantes evaluaron el aroma, la textura en boca y la intensidad del sabor.

Las verduras cultivadas en suelos con abono orgánico y PGPM obtuvieron mejores puntuaciones en prácticamente todas las pruebas. La intensidad del sabor fue, según el estudio, hasta casi un 28% superior a la de las verduras procedentes de parcelas con fertilización exclusivamente química. Los participantes las describieron como más aromáticas y menos "aguadas".

El hambre oculta y lo que este enfoque puede hacer al respecto

Se estima que más de dos mil millones de personas en todo el mundo padecen lo que se conoce como hambre oculta: reciben suficientes calorías, pero consumen cantidades insuficientes de vitaminas y minerales. Esto puede provocar una mayor vulnerabilidad a enfermedades, dificultades de concentración, anemia y retraso en el crecimiento infantil.

Los autores del estudio sostienen que recuperar la densidad nutricional original de las verduras puede contribuir directamente a reducir este problema. Si cada plato de verduras contiene más hierro, zinc, magnesio y sustancias bioactivas, la ingesta mejora de forma automática, sin que las personas tengan que comer más ni recurrir a suplementos costosos.

Menos emisiones, menos lixiviación, suelos más resistentes

La transición hacia el abono orgánico y el cultivo con apoyo microbiano ofrece además ventajas ecológicas. La materia orgánica mejora la estructura del suelo y aumenta su capacidad de retener agua, algo especialmente valioso durante los períodos de sequía.

Al mismo tiempo, un suelo rico en materia orgánica y con vida microbiana activa reduce el riesgo de que los nutrientes se filtren hacia arroyos y ríos. Los fertilizantes artificiales se lixivian con mayor rapidez tras lluvias intensas, lo que genera proliferación de algas y contaminación de los cursos de agua.

Un suelo vivo actúa como esponja y filtro a la vez: retiene el agua y los nutrientes justo donde el cultivo los necesita.

El estudio señala también que los sistemas de cultivo orgánico emiten menos gases de efecto invernadero por unidad de valor nutritivo, porque el suelo almacena más carbono y se necesita una cantidad menor de fertilizantes de producción intensiva.

¿Qué significa esto para los agricultores y para los consumidores?

Para los agricultores, esta transición implica un calendario de cultivo diferente. La construcción de suelo fértil, la rotación de cultivos, los abonos verdes y el trabajo con compost o vermicompost cobran más importancia que el ajuste preciso de las dosis de fertilizante químico. Muchos productores ya experimentan con mezclas de abono orgánico y semillas inoculadas con microorganismos para hacer la transición de forma gradual.

Para los consumidores, la diferencia es más difícil de apreciar a simple vista. Una patata cultivada en un suelo sano no tiene necesariamente un aspecto distinto al de una patata de un suelo con fertilización intensiva. Sin embargo, los sellos de agricultura ecológica o regenerativa pueden ser una señal de que el suelo recibe más atención de la habitual.

Quienes cultivan verduras en casa —en el balcón, en el huerto o en un jardín comunitario— pueden aplicar los mismos principios: utilizar compost propio, minimizar el uso de fertilizantes artificiales, remover el suelo lo menos posible en profundidad y dejar que las lombrices hagan su trabajo.

Conceptos clave: vermicompost y microorganismos promotores del crecimiento

El vermicompost es una forma de compost muy estable que se produce cuando las lombrices digieren restos de verduras y otros materiales orgánicos. El producto resultante es rico en humus, microorganismos y nutrientes de liberación lenta. Los jardineros lo conocen habitualmente como "humus de lombriz".

Los microorganismos promotores del crecimiento vegetal es un término colectivo para bacterias y hongos que habitan en la zona radicular y apoyan a la planta. Producen sustancias similares a las hormonas de crecimiento, liberan minerales del suelo y en algunos casos refuerzan incluso las defensas naturales de la planta frente a agentes patógenos.

Pasos concretos hacia verduras más nutritivas

De esta investigación se desprenden varios puntos de acción concretos para responsables políticos y agentes de la cadena alimentaria:

  • Impulsar la investigación sobre biología del suelo y fertilización guiada por microorganismos
  • Redirigir las subvenciones desde los fertilizantes químicos hacia estrategias de abono orgánico
  • Apoyar a los agricultores en la transición mediante ensayos prácticos y asesoramiento especializado
  • Ampliar los sellos de calidad para incluir información sobre la densidad nutricional de los productos
  • Informar mejor a los consumidores sobre la relación entre la calidad del suelo y el valor nutritivo de los alimentos

El consumidor que quiera sacar más partido a su plato puede variar las variedades que elige, optar por productos de temporada y acudir con más frecuencia a proveedores que sean transparentes sobre sus métodos de cultivo. Las verduras siguen siendo la base de una alimentación saludable, pero cómo se cultivan marca una diferencia demostrable en lo que finalmente llega a nuestro organismo.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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