Un espectacular cometa recién descubierto se acerca a la Tierra y así puedes verlo en el cielo

Un visitante del confín del sistema solar

Surgió de la nada tras un viaje de millones de años. Ahora, un cometa recién descubierto está pasando a una distancia sorprendentemente cercana a nuestro planeta, y este mes tendrás una ventana breve para intentar localizarlo. Con unos buenos prismáticos y algo de paciencia, la observación es posible si sabes cuándo y dónde mirar.

Los astrónomos advierten que este visitante solo pasará una vez. Después, desaparecerá de nuevo en la oscuridad del espacio interestelar para no volver jamás.

El descubrimiento del cometa C/2024 E1 (Wierzchoś)

Todo comenzó en marzo de 2024, cuando el astrónomo polaco Kacper Wierzchoś realizaba una revisión rutinaria del cielo nocturno y detectó un diminuto punto de luz en movimiento. Lo que en un primer momento parecía insignificante resultó ser un cuerpo celeste completamente nuevo: el cometa C/2024 E1 (Wierzchoś).

Este cometa procede de la llamada Nube de Oort, una inmensa envoltura de objetos helados situada mucho más allá de los planetas conocidos. Se estima que la Nube de Oort se extiende hasta unas 70 veces la distancia que separa al Sol de Neptuno. Desde ese remoto rincón del sistema solar, el cometa fue lanzado hacia el interior en una órbita extremadamente alargada.

El descubrimiento ha sido confirmado por grandes telescopios, incluido el Telescopio Espacial James Webb, cuyos datos adicionales permiten a los científicos determinar con mayor precisión la trayectoria, la velocidad y la composición del cometa.

El cometa se acercará a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia suficiente para intentar observarlo con unos buenos prismáticos.

En términos cósmicos, no se trata de un sobrevuelo rozante como el de algunos asteroides pequeños. Pero para un objeto procedente de la Nube de Oort, constituye una visita notablemente cercana.

Por qué este cometa es especial

C/2024 E1 no es de esos cometas que regresan cada pocos años. Su órbita es tan pronunciada que, según los cálculos actuales, solo dará una vuelta alrededor del Sol antes de adentrarse de nuevo en las profundidades oscuras del sistema solar. Quien lo pierda ahora, muy probablemente no tendrá una segunda oportunidad.

El cometa está formado por una mezcla de roca, hielo y gases congelados. Al aproximarse al Sol, la superficie se calienta, el hielo comienza a evaporarse y arrastra partículas de polvo al espacio. Así se genera la característica cola alargada que distingue a los cometas.

En condiciones favorables, la actividad de un cometa puede aumentar de forma repentina. Pequeñas erupciones en la superficie expulsan cantidades extra de polvo y gas, lo que provoca un incremento temporal significativo en su brillo.

Cuando el Sol incide sobre determinadas zonas de la superficie, el cometa puede volverse considerablemente más brillante de lo previsto.

Esto es precisamente lo que hace a los cometas tan imprevisibles. A veces no son más que una mancha difusa y tenue; otras veces sorprenden con una cola impresionante visible incluso a simple vista.

¿Asteroide, cometa o estrella fugaz?

Con este tipo de noticias surge con frecuencia la confusión entre distintos términos astronómicos. Conviene tenerlos claros, porque describen fenómenos completamente diferentes.

  • Asteroide: generalmente un fragmento de roca o metal, sin cola, que orbita alrededor del Sol en una trayectoria definida.
  • Cometa: un núcleo de hielo, polvo y roca que, al acercarse al Sol, genera una cola de gas y polvo característica.
  • Meteoro: el rastro luminoso que se produce cuando un pequeño fragmento de roca o polvo se quema al entrar en la atmósfera terrestre; lo que popularmente se llama estrella fugaz.

El objeto del que hablamos pertenece claramente a la segunda categoría. No verás una estrella fugaz, sino una mancha difusa de movimiento lento con una pequeña cola, que cada noche aparece en una posición ligeramente distinta del cielo.

Cuándo y cómo ver el cometa

El mejor momento: en torno a la luna nueva de marzo

La oportunidad más favorable se concentra en las noches alrededor del 19 de marzo. En esas fechas coincide con la luna nueva, lo que significa que el satélite apenas emite luz y el cielo permanece más oscuro. Eso aumenta notablemente las posibilidades de detectar el tenue resplandor del cometa.

El momento ideal es justo después de que caiga la oscuridad completa, cuando el Sol ya se ha puesto pero el cielo todavía mantiene cierta claridad que facilita la orientación. Espera a que sea realmente noche cerrada: el fondo del cielo se vuelve más nítido y los objetos más débiles destacan mejor.

Orientación en el cielo: usa Orión como referencia

Para localizar aproximadamente el cometa, sigue estos pasos:

  • Busca primero la constelación de Orión, fácilmente reconocible por las tres estrellas casi perfectamente alineadas que forman el Cinturón de Orión.
  • Oriéntate hacia el suroeste o el oessuroeste, dependiendo de tu ubicación.
  • Dirige tu mirada unos 5 grados por debajo del Cinturón de Orión y aproximadamente 25 grados a su derecha. Esa zona es aproximadamente donde se encuentra el cometa.

Cinco grados en el cielo equivale aproximadamente al ancho de tres dedos juntos extendidos a la longitud del brazo. Esta regla práctica te ayudará a calcular la zona de búsqueda.

Aspecto Recomendación
Hora Justo después de que caiga la oscuridad completa
Fase lunar Luna nueva, preferiblemente en las noches en torno al 19 de marzo
Dirección Suroeste, por debajo y a la derecha del Cinturón de Orión
Lugar Sitio oscuro, lo más alejado posible de la contaminación lumínica urbana

Cómo maximizar tus posibilidades de verlo

Prismáticos o telescopio: imprescindibles

A simple vista será complicado, especialmente en zonas con alta contaminación lumínica. Unos buenos prismáticos o un pequeño telescopio marcan una diferencia enorme.

  • Elige unos prismáticos que ofrezcan la imagen más estable posible, preferiblemente montados sobre un trípode.
  • Apunta primero al Cinturón de Orión, un punto de referencia brillante y fácil de identificar.
  • Desplaza el campo visual lentamente hacia abajo, hasta la Nebulosa de Orión, una mancha luminosa difusa bajo el Cinturón.
  • A continuación, mueve la vista unos 25 o 30 grados hacia la derecha. En esa zona puedes intentar localizar una pequeña mancha nebulosa: ese es el cometa.

Tómate tu tiempo. El cometa no es un punto brillante, sino una mancha muy sutil y difusa que solo reconocerás después de varios segundos de observación atenta.

Cielo oscuro y vista adaptada

La contaminación lumínica es el mayor enemigo de este tipo de observaciones. Algunos consejos para superarla:

  • Busca un lugar fuera de la ciudad: las afueras de un pueblo, un dique o una zona natural con escasa iluminación artificial.
  • Deja que tus ojos se adapten a la oscuridad durante al menos un cuarto de hora. Evita mirar la pantalla del móvil, ya que arruina la visión nocturna.
  • Mira ligeramente a un lado del punto donde esperas ver el cometa. Las zonas más sensibles a la luz de la retina no están en el centro, por lo que los objetos débiles a veces se perciben mejor mirando ligeramente de soslayo.

Por qué los cometas nos fascinan tanto

Los cometas llevan siglos capturando la imaginación humana. En las crónicas antiguas, las colas que surcaban el cielo se interpretaban como presagios de grandes acontecimientos. Hoy sabemos que son reliquias de los primeros tiempos del sistema solar, restos del material a partir del cual se formaron los planetas.

Observar un cometa a través de los prismáticos es, en cierto modo, contemplar los bloques constructores originales de nuestro hogar cósmico. La composición de esos núcleos helados revela a los astrónomos información valiosa sobre las condiciones que existían en el sistema solar primitivo, mucho antes de que la Tierra fuera habitable.

Para los aficionados a la astronomía, este tipo de eventos ofrece una excusa perfecta para salir al exterior. Incluso si el cometa resulta menos brillante de lo esperado, una noche bajo un cielo oscuro siempre brinda una vista impresionante de estrellas, nebulosas y, quizás, alguna estrella fugaz de propina.

Quien quiera seguir explorando el cielo después de este cometa puede adentrarse en las lluvias de meteoros anuales como las Perseidas o las Gemínidas, que ofrecen abundantes estrellas fugaces y son mucho más fáciles de observar, incluso sin ningún instrumento óptico. Aprender a reconocer unas pocas constelaciones básicas transforma el cielo nocturno de un caos de puntitos de luz en un mapa familiar y apasionante.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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