No necesitas comederos caros para atraer petirrojos a tu jardín
El secreto está en un lugar que probablemente nunca habrías imaginado: al pie de tus arbustos. Y lo mejor de todo es que no cuesta dinero, sino todo lo contrario: requiere hacer menos.
Muchos propietarios de jardines colocan bolas de grasa con entusiasmo y cuelgan cajas nido, pero raramente ven aparecer un petirrojo. Y eso que este reconocible y rechoncho pajarillo cantor se atreve a acercarse bastante a las personas. El factor decisivo no está en lo alto de los arbustos, sino muy cerca del suelo, y sobre todo exige que dejemos de recogerlo todo.
Por qué el petirrojo ignora completamente tu jardín
El petirrojo europeo (Erithacus rubecula) es un pequeño pájaro cantor de entre 12 y 14 centímetros. Muchos lo conocen como ese valiente animalillo que se acerca saltando hasta casi tocar la pala del jardinero. Sin embargo, suele mantenerse alejado de los jardines demasiado ordenados.
La razón es muy clara: los petirrojos cazan casi siempre en el suelo. Su dieta se compone principalmente de pequeñas criaturas como:
- caracoles y babosas
- hormigas y escarabajos
- orugas y larvas
- cochinillas y ciempiés
- arañas y otros insectos del suelo
Para las crías de petirrojo esto resulta aún más crítico. Durante la primavera, los adultos alimentan a sus polluelos casi exclusivamente con presas ricas en proteínas. Sin un suministro constante de insectos y otros habitantes del suelo, muchas crías no sobreviven. De hecho, una gran parte de los petirrojos no llega a su tercer año de vida, aunque en teoría pueden alcanzar los 15 años.
Un petirrojo no elige el jardín con los comederos más bonitos, sino el jardín con la vida subterránea más rica.
El truco olvidado: crea un mini-borde de bosque bajo tus arbustos
La clave para que los petirrojos se queden en tu jardín está en un ajuste muy sencillo: crea bajo tus setos y arbustos una especie de pequeño borde forestal con hojas caídas y madera muerta.
Deja desde finales de otoño hasta mediados de mayo una capa de materia orgánica de unos 10 a 15 centímetros de grosor. Puedes usar elementos como:
- hojas caídas de los árboles
- ramitas finas y pequeñas ramas secas
- restos vegetales naturales del jardín
Este microhábitat se convierte rápidamente en un auténtico festín para los insectos y pequeños invertebrados que tanto les gustan a los petirrojos. Un suelo rico en vida es mucho más atractivo para ellos que cualquier comedero artificial. A veces, hacer menos en el jardín es la mejor estrategia para atraer más naturaleza a él.













