Por qué cerrar las cortinas a las 19.45 horas ahorra cada vez más dinero

Un gesto sencillo que cada vez más hogares adoptan para reducir la factura energética

Cada vez más familias recurren a un truco sorprendentemente simple para ahorrar en energía: cerrar las cortinas a una hora fija. Lo que parece una rutina insignificante esconde, en realidad, un impacto económico nada despreciable.

Aunque la primavera llega y la calefacción sigue encendiéndose por inercia, un gesto cotidiano al atardecer puede suponer un ahorro real en gas y electricidad. La lógica detrás de esta práctica, popularizada por un experto británico en ahorro energético, funciona igual de bien en cualquier vivienda española.

Por qué precisamente a las 19.45 horas tiene sentido cerrar las cortinas

Durante el día, el sol calienta tu hogar de forma silenciosa. Las ventanas orientadas al sur actúan como un pequeño invernadero: la luz solar entra, el calor se acumula y permanece en el interior. Sin embargo, en cuanto bajan las temperaturas exteriores, ese mismo cristal se convierte en el principal punto de fuga térmica.

En marzo, el sol se pone aproximadamente a eso de las ocho menos cuarto de la tarde. Ese es el momento exacto en que el exterior se enfría rápidamente, mientras que dentro aún quedan reservas de calor acumuladas en el aire y en los muros.

Cerrar las cortinas a una hora fija equivale a colocar una manta extra sobre tus ventanas, reteniendo durante más tiempo el calor gratuito del sol.

Quien mantiene este hábito de forma constante comprueba que la calefacción tarda más en arrancar, o incluso puede bajar un nivel. Eso parece poca cosa, pero a lo largo del año puede traducirse en decenas de metros cúbicos de gas o en un número considerable de kilovatios hora, dependiendo del sistema de calefacción que se utilice.

¿Cuánto dinero puede llegar a ahorrarse con esta rutina?

El ahorro exacto varía según la vivienda, el nivel de aislamiento y la tarifa energética contratada. Aun así, los expertos en eficiencia energética ofrecen algunas estimaciones orientativas bastante reveladoras.

  • En un piso entre medianeras con aislamiento moderado, unas cortinas bien ajustadas pueden reducir la demanda de calor entre un 5 y un 10 por ciento.
  • En viviendas con grandes superficies acristaladas o con vidrio simple, el ahorro puede ser todavía mayor.
  • En hogares con bomba de calor, reducir las pérdidas térmicas acorta los tiempos de funcionamiento, lo que se nota directamente en el consumo eléctrico.

Pongamos un ejemplo concreto: un hogar medio consume 1.200 m³ de gas al año. Un ahorro del 5 por ciento equivale a unos 60 m³ menos. Con un precio del gas de 1,50 euros por metro cúbico, eso son 90 euros al año, simplemente por ser más constante con las cortinas.

Las cortinas como capa extra de aislamiento

La mayoría de las personas ven las cortinas como un elemento decorativo, pero en realidad funcionan como una barrera térmica adicional frente al cristal. Las cortinas gruesas y con forro marcan una diferencia perceptible en la temperatura que se siente al acercarse a la ventana.

Al cerrarlas, se genera una capa de aire estático entre el tejido y el cristal. Esa bolsa de aire actúa como un amortiguador: el frío exterior penetra con mucha más dificultad y el calor interior se escapa de forma más lenta.

No hace falta ninguna obra: con una elección inteligente de los textiles para las ventanas puedes reproducir parcialmente el efecto de un mejor aislamiento.

¿Cuándo merece la pena invertir en cortinas aislantes especiales?

Más allá de las telas convencionales, existen las llamadas cortinas térmicas. Suelen tener un forro más grueso o una capa especial de tejido, como forro polar, mezcla de lana o un revestimiento reflectante. Están diseñadas para retener el calor en invierno y bloquear la radiación solar en verano.

Tipo de cortina Efecto sobre la pérdida de calor Inversión aproximada
Cortina fina, sin forro Mejora limitada, principalmente contra la sensación de corriente Desde unos 30 € el par
Tela gruesa con forro Reducción notable de corrientes y caída de frío junto a la ventana Entre 60 € y 120 € el par
Cortina térmica Barrera óptima contra pérdidas de calor y el calor solar en verano A partir de 100 € el par

El desembolso inicial puede resultar algo elevado, pero con los precios actuales de la energía muchos hogares recuperan esa inversión en pocos años. Especialmente si se aprovecha el beneficio durante varias temporadas, tanto en los meses fríos como en los calurosos.

No solo en invierno: este truco también funciona en verano

En verano, las cortinas térmicas hacen justo lo contrario de lo que hacen en invierno. Por la mañana se ventila bien para dejar entrar el aire fresco. Después se cierran ventanas y cortinas para mantener el calor fuera durante el resto del día.

En días de mucho calor, esto puede marcar la diferencia entre un interior agobiante de 29 grados y unos más llevaderos 25 grados. Menos calor acumulado dentro también significa que el aire acondicionado, si existe, trabaja menos tiempo y consume menos electricidad.

Cómo sacar el máximo partido a tus cortinas

Para aprovechar al máximo esta sencilla medida, conviene seguir unas pautas prácticas:

  • Coloca las cortinas lo más cerca posible del cristal, sin dejar grandes aberturas en los laterales.
  • Deja que la tela llegue justo por encima del suelo para frenar las corrientes de aire frío que descienden por la ventana.
  • Ciérralas a una hora fija cada tarde, por ejemplo a las 19.45 en primavera y otoño, o en cuanto empiece a anochecer.
  • Comprueba que no haya huecos grandes por encima del riel por donde pueda escaparse el aire caliente.
  • Combínalas con estores o plisés para conseguir una doble capa de aislamiento en ventanas grandes o puertas correderas.

Las cortinas dentro de un plan de ahorro energético más amplio

Cerrar las cortinas por sí solo no transformará tu hogar en una vivienda de consumo casi nulo. Pero sí representa un primer paso asequible dentro de un conjunto más amplio de medidas. Entre ellas se pueden incluir el papel de aluminio para radiadores, el sellado de juntas en puertas, el uso inteligente del termostato y la reducción de la calefacción eléctrica auxiliar.

Precisamente la combinación de múltiples pequeños gestos es lo que multiplica el ahorro. Un par de puntos porcentuales menos de pérdida térmica por las ventanas, otro tanto gracias a un mejor sellado de ranuras y algo más por bajar el termostato se suman para lograr una reducción significativa a lo largo del año.

Ahorrar energía rara vez depende de una única actuación espectacular, sino de una serie de hábitos inteligentes que se mantienen de forma constante en el tiempo.

Herramientas útiles para crear rutinas fijas

Muchos hogares solo mantienen los nuevos hábitos energéticos cuando casi no tienen que pensar en ellos. Algunos recursos sencillos pueden ser de gran ayuda:

  • Programa un recordatorio diario en el móvil coincidiendo con la hora aproximada del atardecer.
  • Aprovecha la iluminación inteligente que se activa automáticamente al oscurecer y vincúlala mentalmente a la rutina de las cortinas.
  • Mantén los cordones o barras de las cortinas bien visibles, sin quedar ocultos detrás de plantas o muebles.

Quienes quieran llevar esto al máximo pueden incluso invertir en rieles eléctricos para cortinas con temporizador, que las cierran automáticamente a una hora predefinida. El coste es mayor, pero también lo es la comodidad y la garantía de mantener el hábito sin ningún esfuerzo.

Beneficio extra: confort, privacidad y menos sensación de corriente

Además del ahorro económico, mantener una rutina constante con las cortinas aporta algo que es difícil de cuantificar en euros: bienestar. Menos caída de frío junto a las ventanas significa que el sofá o la mesa del comedor, aunque estén cerca de un gran acristalamiento, siguen siendo lugares agradables donde sentarse.

Muchas personas también notan una sensación de corriente mucho menor, aunque la temperatura real de la habitación apenas haya variado. El cuerpo humano es especialmente sensible a los flujos de aire frío sobre la piel y el cuello. Al bloquear ese movimiento de aire con el tejido, el ambiente se percibe como mucho más cálido, lo que hace más fácil bajar el termostato un grado.

Suma a eso las ventajas adicionales de mayor privacidad y menos visibilidad desde el exterior por la noche, y cerrar las cortinas cada tarde a su hora se convierte en un hábito de lo más lógico. Un pequeño gesto en un momento concreto del día que, sin que apenas te des cuenta, va recortando tu factura energética mes tras mes.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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