Una start-up estadounidense quiere atrapar asteroides en una bolsa espacial y arrastrarlos hasta la órbita terrestre

Una empresa espacial quiere capturar rocas como si fueran mariposas

Lo que suena a ciencia ficción se está debatiendo con total seriedad en el sector aeroespacial. La empresa TransAstra cree que rocas del tamaño de una casa podrán ser envueltas en una especie de bolsa espacial inflable y trasladadas después hasta un punto fijo cercano a la Tierra.

TransAstra es una compañía relativamente joven con sede en Los Ángeles que se dedica íntegramente a la minería espacial. Su propuesta gira en torno a una bolsa gigante, ligera y fabricada con un plástico de resistencia extrema, similar al material Kapton, ya utilizado en satélites y naves espaciales por su capacidad para soportar el calor.

La bolsa se lanzaría compactada, se desplegaría en el espacio y rodearía por completo el asteroide seleccionado. A continuación, una nave no tripulada remolcaría la roca envuelta hasta un punto estable del campo gravitacional entre la Tierra y el Sol, probablemente el punto de Lagrange L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de distancia.

TransAstra concibe estas bolsas espaciales como el punto de partida de un nodo industrial en el espacio, donde robots extraerían materias primas y las procesarían directamente para obtener combustible y componentes.

Según información publicada, un cliente anónimo ya ha financiado un estudio para evaluar si la primera misión, denominada New Moon, resulta técnica y económicamente viable.

¿Por qué querrías acercar un asteroide a la Tierra?

La pregunta es obvia: ¿qué sentido tiene mover deliberadamente una roca de cientos de toneladas hasta las proximidades de nuestro planeta? Para TransAstra, todo se reduce a materias primas y logística. Lanzar cada kilogramo de material desde la superficie terrestre consume una cantidad enorme de energía y dinero. Si puedes obtener esos materiales directamente en el espacio, una gran parte de esos costes desaparece.

La empresa se centra principalmente en dos tipos de asteroides:

  • Asteroides tipo C: ricos en agua y compuestos carbonáceos
  • Asteroides tipo M: con alto contenido metálico, como hierro, níquel y posiblemente elementos del grupo del platino

El agua extraída de un asteroide puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno, la combinación perfecta para fabricar combustible para cohetes. Los metales, por su parte, son imprescindibles para construir estructuras, paneles solares y escudos de radiación en viajes espaciales de larga duración.

Quien logre extraer agua y metales directamente en el espacio dispondrá de una gasolinera y un almacén de materiales de construcción a las puertas de la Tierra.

Una bolsa tan grande como una casa

Los asteroides que persigue TransAstra no son pequeñas piedrecitas. Se trata de objetos de hasta unos 20 metros de diámetro y una masa aproximada de 100 toneladas, más o menos el volumen de una vivienda unifamiliar.

La bolsa debe ser inflable para poder viajar plegada en un cohete y alcanzar su tamaño definitivo solo al llegar junto al asteroide. El material tiene que cumplir varios requisitos exigentes:

  • Ser lo suficientemente ligero para el lanzamiento
  • Ser lo suficientemente resistente para aguantar micrometeoritos y aristas rocosas afiladas
  • Soportar el calor de la exposición solar
  • Mantenerse hermético en el vacío del espacio

Una vez que la bolsa envuelve por completo el asteroide, la nave espacial puede poner rumbo lentamente hacia el nodo gravitacional elegido mediante pequeños motores de empuje continuo. El proceso puede tardar meses, pero consume relativamente poco combustible.

Minería robótica a 1,5 millones de kilómetros de distancia

En el punto de Lagrange L2, TransAstra aspira a crear con el tiempo una especie de taller industrial. Allí, brazos robóticos, fresadoras e instalaciones de procesamiento descompondrían la roca empaquetada de forma progresiva.

El equipamiento previsto incluye:

  • Instalaciones que calientan y capturan el agua contenida en la roca
  • Hornos de fundición para extraer metales
  • Impresoras 3D que fabrican piezas para nuevos satélites o naves
  • Depósitos de almacenamiento de combustible para cohetes

En el escenario ideal, las naves ya no partirían de la Tierra con los depósitos llenos. Una nave espacial despegaría con carga limitada, repostaría en el hub asteroidal y desde allí continuaría su viaje hacia Marte o puntos más lejanos del sistema solar.

Una planificación ambiciosa: cientos de asteroides en una sola década

El director de TransAstra, Joel Sercel, estima que en los próximos diez años unos 250 pequeños asteroides podrían ser candidatos para este tipo de misiones. Se trataría de objetos que se acercan de forma relativamente frecuente a la Tierra y tienen órbitas favorables para su aproximación y desplazamiento.

La empresa contempla el uso de naves no tripuladas reutilizables. Un único vehículo podría desplegarse en varias ocasiones para transportar distintas rocas hasta el mismo punto de recogida, lo que reduciría el coste por misión y haría posible una especie de "cadena de suministro" permanente de materias primas.

Si los vehículos robóticos reutilizables pueden completar decenas de misiones, una economía espacial basada en asteroides dejará de ser ciencia ficción para convertirse en un modelo de negocio viable.

¿Es seguro acercar rocas espaciales a nuestro planeta?

La idea de desplazar deliberadamente grandes fragmentos de roca hacia las proximidades de la Tierra genera también preocupaciones legítimas. Un error de navegación podría, en teoría, poner un asteroide en trayectoria de colisión. Por eso, TransAstra y otras empresas del sector insisten en que los objetivos no se acercarán al entorno inmediato de la Tierra, sino que serán dirigidos hacia puntos estables del espacio a una distancia segura.

Además, se trata de objetos relativamente pequeños en comparación con los grandes asteroides que podrían provocar una catástrofe a escala global. Aun así, es previsible que organismos reguladores, agencias espaciales y responsables políticos exijan normas estrictas sobre trayectorias, software de vuelo y protocolos de emergencia.

Cómo encaja esto en la nueva economía espacial

Los planes de TransAstra se enmarcan en una tendencia más amplia. Cada vez más actores comerciales exploran actividades económicas fuera de la Tierra:

  • Redes de satélites para internet y comunicaciones
  • Proyectos de estaciones espaciales privadas como sucesoras de la ISS
  • Misiones lunares para aprovechar minerales y hielo de agua
  • Proyectos experimentales de producción en microgravedad, como medicamentos o materiales de alta tecnología

La minería de asteroides añadiría una capa adicional a todo esto. Quien construya primero un sistema fiable para extraer y procesar materias primas en el espacio obtendrá una ventaja estratégica decisiva frente a competidores y países que no dispongan de esa capacidad.

¿Qué son exactamente los asteroides?

Los asteroides son objetos rocosos o metálicos que orbitan alrededor del Sol. La mayoría se concentra en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, aunque una parte de ellos cruza la órbita de la Tierra. Muchas de estas rocas son residuos del origen de nuestro sistema solar y contienen materiales primitivos sin procesar.

Los asteroides pequeños, de unos pocos metros a varias decenas de metros, se acercan con cierta frecuencia a nuestro planeta. La mayoría se desintegra por completo al entrar en la atmósfera, pero para las empresas espaciales son precisamente estos objetos de menor tamaño los más interesantes: son más fáciles de alcanzar y maniobrar que los enormes planetoides de varios kilómetros de diámetro.

Consecuencias prácticas para las misiones del futuro

Si el plan de TransAstra tiene éxito, podría transformar radicalmente la forma en que organizamos la exploración espacial. Algunos ejemplos concretos:

  • Las misiones de larga duración hacia Marte o Júpiter podrían repostar combustible fuera de la Tierra
  • Los satélites recibirían piezas o reparaciones de emergencia desde instalaciones cercanas, en lugar de lanzar aparatos de repuesto completos
  • Grandes estructuras, como campos de paneles solares o pantallas de radiación, se construirían en el espacio con metales extraídos de asteroides

Para los astronautas, esto aumenta las posibilidades de disponer de hábitats bien protegidos y suministros fiables. Para las empresas, abre la puerta a una rama industrial completamente nueva, con minería, transporte, procesamiento y fabricación en el espacio.

El salto de un estudio teórico a una misión de demostración real sigue siendo enorme. Sin embargo, la financiación del estudio de viabilidad ya permite a los ingenieros elaborar diseños concretos, calcular riesgos y determinar qué tamaño debe tener esa bolsa espacial y qué motores se necesitan. Los próximos años revelarán si la idea de una "red de mariposas para rocas espaciales" se convierte en un plan de futuro realista o en un concepto atrevido que deberá esperar a la próxima generación tecnológica.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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