Un zoológico especial en Oxfordshire pone fin a décadas de historia
Heythrop Zoological Gardens, situado cerca de Chipping Norton en el condado inglés de Oxfordshire, abrió sus puertas en 1977 y ha confirmado que cerrará definitivamente a finales de marzo. La dirección ha calificado la decisión como enormemente difícil y ha expresado su gratitud a todos los visitantes, colegios y vecinos que lo frecuentaron a lo largo de los años.
Este parque nunca aspiró a convertirse en un destino turístico masivo. Funcionaba principalmente mediante jornadas de puertas abiertas, visitas reservadas y encuentros especiales con los animales. Precisamente esa escala reducida hizo que muchas familias sintieran que habían descubierto un lugar secreto y exclusivo.
Heythrop no era una atracción llamativa, sino un rincón donde los visitantes tenían la sensación de vivir algo único que pocos conocían.
El cierre pone fin a casi medio siglo de trayectos familiares en coche hacia el campo, con niños en el asiento trasero y padres deseando sacar unas cuantas fotos junto a los recintos de los animales.
Desde excursiones escolares hasta salidas para residencias de mayores
El zoológico desempeñó un papel sorprendentemente relevante en la vida de la comunidad local. Los colegios de primaria británicos lo visitaban con regularidad durante proyectos de ciencias naturales, mientras que distintos centros de cuidado organizaban salidas para personas mayores que necesitaban un entorno tranquilo y accesible.
- Las clases recibían recorridos guiados con explicaciones sobre el comportamiento y el hábitat de los animales.
- Los centros asistenciales programaban visitas tranquilas para residentes con movilidad reducida.
- Las familias reservaban encuentros íntimos con los animales, donde los niños podían observarlos de cerca.
- En algunos eventos locales, como fiestas de pueblo, se trasladaban animales para realizar demostraciones educativas.
Con el tiempo, muchos visitantes desarrollaron un vínculo casi de por vida con el lugar. Quienes lo conocieron de niños durante una excursión escolar regresaron años después con sus propios hijos. El parque se convirtió en una especie de punto de referencia en la memoria colectiva, asociado al olor del heno, los zapatos embarrados y unas patatas fritas en el aparcamiento.
Mucho más que un zoo: animales protagonistas de cine y televisión
Lo que verdaderamente diferenciaba a Heythrop de otros pequeños zoológicos era su papel entre bastidores. El recinto funcionó como uno de los mayores centros de entrenamiento de animales para producciones cinematográficas y televisivas de todo el Reino Unido.
Los animales de Heythrop aparecieron en todo tipo de producciones, desde anuncios publicitarios hasta largometrajes y series de drama. Así, los visitantes no solo paseaban junto a un tigre o un ave rapaz, sino que en ocasiones se encontraban cara a cara con un animal que había actuado en la gran pantalla.
Para los niños, eso convertía cada visita en algo extraordinario. Un cuidador podía mencionar de pasada durante el recorrido que cierto mono o perro había trabajado recientemente en un rodaje. De repente, ya no estabas mirando a un animal cualquiera, sino a un auténtico "actor".
La combinación de zoológico público y centro de entrenamiento profesional convirtió a Heythrop en un concepto verdaderamente singular dentro del Reino Unido. Mientras los grandes zoos urbanos buscaban atraer multitudes, este espacio trabajaba discretamente, con una sólida red de contactos en la industria del entretenimiento.
¿Qué pasará con los animales tras el cierre?
La pregunta que más resuena en la comarca es clara: ¿adónde irán los animales cuando el recinto eche el cerrojo definitivamente? Siguiendo los estándares habituales en el Reino Unido, se espera que sean trasladados a otros zoológicos reconocidos, centros de acogida o parques especializados.
| Paso | ¿Qué ocurre habitualmente cuando cierra un zoológico? |
|---|---|
| 1 | Inventario completo de todos los animales, incluyendo edad, estado de salud y habilidades específicas. |
| 2 | Búsqueda de centros de acogida adecuados dentro de las redes de instituciones reconocidas. |
| 3 | Coordinación del transporte, la cuarentena y la adaptación al nuevo entorno. |
| 4 | Supervisión por parte de las autoridades competentes en materia de bienestar animal y licencias. |
El comunicado de cierre subraya que el bienestar de los animales es la máxima prioridad. Eso implica atender no solo el espacio y la alimentación, sino también la adaptación, los grupos sociales y el comportamiento. Los animales que han trabajado durante años en producciones cinematográficas están acostumbrados al contacto intenso con personas y a rutinas muy concretas, lo que exige soluciones personalizadas en cada reubicación.
El impacto en el barrio y en los visitantes habituales
Para el entorno inmediato de Chipping Norton, el cierre de Heythrop supone la pérdida de un empleador bien conocido en la zona. Cuidadores, entrenadores, técnicos, personal administrativo y trabajadores de temporada deberán buscar nuevas oportunidades laborales. Una parte de ellos posee una especialización muy concreta, como el entrenamiento de animales para cámara, que no se encuentra fácilmente en cualquier región.
Los colegios de Oxfordshire también pierden un destino de confianza para sus proyectos sobre naturaleza y animales. Muchos docentes elegían precisamente Heythrop porque allí podían impartir clases interactivas y en grupos reducidos, lejos del anonimato de los grandes zoológicos.
Mientras las grandes atracciones apuestan por recintos espectaculares y grandes aforos, Heythrop giraba en torno a la cercanía: grupos pequeños, explicaciones directas y espacio para preguntas.
Para los vecinos, el cierre también representa una pérdida de identidad local. El parque le daba a la región su propia historia: "aquí al lado está ese zoo donde entrenan a los animales de cine". Sin ese relato, Oxfordshire se convierte un poco más en una comarca rural cualquiera.
¿Por qué cierran tantos zoológicos pequeños?
Aunque no se han dado razones detalladas para este cierre en particular, la decisión encaja en una tendencia más amplia. Los zoológicos y parques animales de menor tamaño llevan años atravesando dificultades. Los costes de alimentación, energía, alojamiento y atención veterinaria no dejan de crecer, mientras que el número de visitantes fluctúa según el clima y la situación económica.
Además, la normativa sobre bienestar animal es cada vez más exigente. Para el público eso es una buena noticia, ya que garantiza mejores condiciones para los animales. Sin embargo, para las organizaciones pequeñas implica inversiones en recintos, vallados y supervisión que a menudo resultan difíciles de asumir económicamente.
En el caso de un espacio híbrido como Heythrop, existe un segundo reto añadido: combinar encargos comerciales para producciones audiovisuales con las visitas del público complica enormemente la gestión. Los calendarios deben conciliar días de rodaje, períodos de descanso para los animales y compromisos con grupos de visitantes. Bajo presión financiera, un modelo tan complejo puede volverse insostenible con rapidez.
Lo que la clausura de este zoo nos enseña como visitantes
El cierre de un zoológico tan querido invita a la reflexión también a los amantes de los animales. Quienes disfrutan visitando parques zoológicos pueden extraer algunas conclusiones del caso de Heythrop:
- Comprueba si un zoológico está adherido a organizaciones y certificaciones reconocidas.
- Durante la visita, observa el comportamiento de los animales: ¿disponen de suficientes zonas de refugio, estímulos y espacio?
- Pregunta a los cuidadores; los parques serios suelen ser transparentes respecto a sus decisiones.
- Apoya a los parques locales bien gestionados visitándolos no solo en vacaciones, sino también en el resto del año.
Para quienes se plantean una carrera profesional con animales, como el cuidado zoológico o el entrenamiento para cine y televisión, el ejemplo de Heythrop revela la importancia de la adaptabilidad. El sector evoluciona con rapidez, con un énfasis creciente en el bienestar animal, el conocimiento del comportamiento y la colaboración con organismos de supervisión independientes. Por eso, la formación y las prácticas se orientan cada vez más hacia el entrenamiento conductual, la ética y la identificación de señales de estrés en los animales.
Para las familias que lamentan la desaparición de "su zoológico de siempre", puede ser reconfortante buscar un nuevo espacio de escala reducida donde la atención personalizada y la educación sean los pilares fundamentales. Aunque los recuerdos de Heythrop son irrepetibles, otros lugares pueden generar sus propias tradiciones e historias entrañables, desde la primera vez que un niño pequeño ve un lémur de cola anillada hasta el momento en que un adolescente descubre inesperadamente su pasión por el adiestramiento de aves rapaces.













