Muchos viajeros experimentan de repente una sensación de presión o taponamiento en los oídos durante el despegue o el aterrizaje. Por suerte, existe un truco sencillo que suele resolver el problema.
Si vuelas con cierta frecuencia, seguramente lo reconoces: el avión empieza a descender, los oídos se tensionan, los sonidos se vuelven apagados y en ocasiones aparece incluso un dolor punzante en la cabeza. Aunque rara vez indica algo grave, hay bastante que puedes hacer para reducir estas molestias. Y hay una técnica que destaca sobre todas las demás: la conocida maniobra de Valsalva.
Por qué protestan tus oídos dentro de un avión
En el interior de un avión, la presión del aire cambia a una velocidad sorprendente, especialmente durante el descenso. El tímpano actúa como barrera entre el oído medio y el exterior. Cuando la presión exterior sube o baja rápidamente y la presión del oído medio no se adapta al mismo ritmo, aparece esa sensación tan familiar de tensión, bloqueo o dolor.
Normalmente el cuerpo regula esto de forma automática. A través de un pequeño canal llamado trompa de Eustaquio, el aire entra y sale del oído medio. Este canal se abre brevemente al tragar o bostezar, lo que permite igualar la presión.
Sin embargo, este mecanismo falla con mayor facilidad cuando las mucosas están inflamadas, como ocurre en estas situaciones:
- Un resfriado común
- Sinusitis
- Alergias, como la rinitis alérgica o la fiebre del heno
- Congestión nasal crónica
En estos casos, la trompa de Eustaquio se cierra parcialmente y el oído tarda más en adaptarse a los cambios de presión. El resultado es lo que se conoce internacionalmente como "airplane ear" o barotitis media.
Durante un descenso rápido, la diferencia de presión a ambos lados del tímpano puede volverse tan grande que de repente oigas menos o sientas un dolor agudo.
Lo más sencillo primero: masticar, tragar y bostezar
Antes de recurrir a técnicas especializadas, conviene saber que los movimientos más cotidianos ya pueden marcar una gran diferencia. Los especialistas en otorrinolaringología recomiendan usar activamente los músculos de la mandíbula y la garganta durante el despegue y el aterrizaje.
Movimientos que ayudan a abrir la trompa de Eustaquio
Estos son algunos gestos útiles durante el ascenso y el descenso:
- Bostezar exageradamente: no te contengas. El gran movimiento de la mandíbula abre brevemente la trompa de Eustaquio.
- Tragar repetidamente: por ejemplo, dando pequeños sorbos de agua o tragando saliva con frecuencia.
- Chicle o caramelo: mantienen la masticación y la deglución de forma automática, lo que reduce la diferencia de presión.
- Hablar: cuando mantienes una conversación animada, los mismos músculos trabajan a tu favor.
Para muchos pasajeros, esto es suficiente para evitar el dolor de oídos. Si notas que tus oídos "hacen clic" durante estos movimientos, significa que la trompa de Eustaquio está haciendo su trabajo y la presión se está igualando.
En qué consiste exactamente la maniobra de Valsalva
Cuando masticar y tragar no son suficientes, la maniobra de Valsalva puede ser la solución. Esta técnica consiste en esencia en una espiración suave contra la nariz y la boca cerradas.
En términos prácticos, se hace así:
- Inspira con normalidad.
- Cierra la boca.
- Tápate los orificios nasales con dos dedos.
- Sopla con mucha suavidad, como si fueras a sonarte la nariz, manteniendo la boca y la nariz cerradas.
Esta ligera presión puede conseguir que la trompa de Eustaquio se abra. El aire llega al oído medio y la diferencia de presión alrededor del tímpano disminuye. Con frecuencia escucharás un suave "clic" y notarás que los sonidos vuelven a percibirse con claridad.
El objetivo de la maniobra de Valsalva no es forzar con intensidad, sino abrir la conexión con el oído medio mediante un impulso de presión breve y controlado.
Cómo realizarla de forma segura durante un vuelo
Los médicos insisten en que la maniobra debe ejecutarse con calma y de manera controlada. Soplar con demasiada fuerza no produce ningún beneficio adicional y puede generar irritación o dolor.
Consejos paso a paso para aplicarla en el avión
- Espera a sentir realmente presión o dolor, que suele ocurrir durante el descenso.
- Siéntate erguido y relaja los hombros.
- Tápate la nariz suavemente con el pulgar y el índice.
- Cierra la boca y espira con delicadeza contra la nariz tapada, durante no más de 1 o 2 segundos.
- Detente en cuanto escuches el clic o notes que la sensación disminuye.
- Si es necesario, repite la maniobra tras una breve pausa, en lugar de hacerla de forma continua.
Muchos viajeros comprueban que aplicarla de forma repetida y suave durante los últimos 20 minutos del descenso es cuando mayor efecto tiene.
Cuándo conviene extremar la precaución
No todas las situaciones son igual de adecuadas para realizar maniobras de presión. Cuando las mucosas están muy inflamadas, la técnica apenas funciona y puede resultar bastante incómoda.
Riesgos y aspectos a tener en cuenta
| Situación | ¿Qué puede ocurrir? | Recomendación |
|---|---|---|
| Resfriado fuerte o gripe | La trompa de Eustaquio permanece casi cerrada, la presión tarda en equilibrarse | Consultar al médico antes de volar; posponer el vuelo si es posible |
| Sinusitis | Mayor dolor, sordera prolongada tras el aterrizaje | Volar solo si el médico lo considera seguro |
| Alergias activas | Dolor de oídos, a veces hormigueo o zumbidos | Mantener la alergia bien controlada; considerar spray nasal de uso puntual |
| Cirugía de oído previa | Tímpano más vulnerable o tejido cicatricial | Consultar siempre al otorrinolaringólogo antes de realizar maniobras intensas |
Las guías médicas internacionales desaconsejan frecuentemente volar con un resfriado intenso o fiebre, precisamente por el riesgo de sufrir molestias de oído más graves. Si el viaje es ineludible, los tapones especiales que regulan la presión de forma más gradual o los descongestionantes nasales de uso breve pueden proporcionar alivio. Cualquier medicamento debe elegirse preferiblemente con el consejo de un médico o farmacéutico.
Cómo reconocer cuándo algo va mal
En la mayoría de los casos, las molestias desaparecen en pocas horas o como máximo al día siguiente. Pero a veces el dolor o la pérdida auditiva persisten. En esos momentos conviene estar atento a señales que indiquen algo más que una simple presión.
- Dolor de oído intenso y agudo que no mejora tras el aterrizaje
- Sordera persistente o sensación de "estar bajo el agua"
- Presencia visible o perceptible de líquido saliendo del oído
- Mareos intensos o náuseas combinados con dolor de oído
Ante estas señales, los especialistas suelen querer evaluar el oído con rapidez. En casos poco frecuentes puede producirse una pequeña perforación del tímpano u otro daño por presión. Aunque suena alarmante, generalmente se recupera bien si se atiende a tiempo.
Formas adicionales de preparar los oídos antes de un vuelo
Quienes sufren habitualmente de dolor de oídos al volar pueden tomar medidas incluso antes de salir de casa. Aquí van algunas ideas prácticas:
- Hidratación: bebe suficiente agua; las mucosas secas responden con mayor lentitud.
- Evita sonarte fuerte justo antes de embarcar: puede provocar más inflamación en lugar de aliviarla.
- Si tienes alergias conocidas: asegúrate de que tu medicación esté al día cuando llegue el momento de volar.
- Tapones de presión regulada: están especialmente diseñados para dejar pasar los cambios de presión de forma más gradual y proporcionan mucho confort a ciertos viajeros.
Los padres pueden ayudar a los niños ofreciéndoles un biberón, chupete, caramelo o tetrabrik durante el despegue y el aterrizaje. Los bebés aún no pueden controlar voluntariamente la deglución, pero el acto de succionar es una forma natural de activar ese mismo proceso.
Cuándo la maniobra de Valsalva no es la mejor opción
Para la mayoría de las personas sanas, la técnica es segura si se realiza con suavidad. Aun así, hay ciertos grupos que deben actuar con mayor cautela. Las personas con enfermedades cardiovasculares graves o antecedentes de problemas vasculares cerebrales reciben a veces la recomendación de evitar esfuerzos de presión intensos, ya que esto puede influir brevemente en la presión dentro del pecho y la cabeza.
En la vida cotidiana se observa un efecto similar cuando alguien hace un gran esfuerzo en el baño. Ese mismo aumento de presión no conviene exagerarlo en el avión. Quien tenga dudas sobre si la maniobra es adecuada para su estado de salud puede consultarlo previamente con su médico de cabecera o un especialista.
Por qué una presión suave funciona mejor que soplar con fuerza
La trompa de Eustaquio es un conducto estrecho y delicado. Una presión excesiva simplemente empuja las paredes con más fuerza entre sí. En cambio, un impulso de presión breve y moderado le da al canal la oportunidad de abrirse de manera sutil.
Muchos viajeros comprueban que un único intento suave y bien ejecutado surte más efecto que cinco intentos fuertes seguidos. Una respiración tranquila, los hombros relajados y combinar la maniobra con un movimiento de deglución suelen dar el mejor resultado. Algunas personas prefieren bostezar o masticar varias veces antes de aplicar la técnica.
Practicar la maniobra en casa en algunas ocasiones —por ejemplo, durante un resfriado leve o cuando sientes leve presión en los oídos en el tren— te ayuda a calibrar cuánta fuerza necesitas realmente. Un pequeño clic seguido de una audición más nítida es la señal de que estás en el punto adecuado.













