¿’Apto para microondas’ es engañoso? Un informe advierte sobre el plástico en tu comida

Calentar en el microondas puede salir caro para tu salud

Los platos preparados parecen la solución perfecta para los días más ajetreados, pero los últimos datos revelan que esa comodidad puede tener un precio muy elevado.

Un informe internacional, elaborado a partir de estudios científicos recientes, lanza una seria advertencia sobre los envases de plástico que rodean las comidas precocinadas. La conocida etiqueta "apto para microondas" resulta referirse principalmente al recipiente en sí, no a lo que acaba depositándose en tu comida durante el calentamiento.

"Apto para microondas" dice muy poco sobre lo que realmente ingieres

Hoy en día, casi cualquier bandeja de supermercado luce un tranquilizador símbolo: un recipiente dentro de un microondas, a veces acompañado del texto "microwave safe". La mayoría de los consumidores lo interpreta como sinónimo de seguridad para la salud. Sin embargo, el informe, elaborado por encargo de Greenpeace Internacional, concluye que esa sensación de seguridad es completamente errónea.

Esa etiqueta únicamente garantiza que el recipiente no se derretirá ni se deformará. No dice absolutamente nada sobre la liberación de microplásticos o sustancias químicas en los alimentos. Y precisamente ahí está el problema.

Uno de los estudios analizados reveló que, tras cinco minutos de calentamiento, entre 326.000 y 534.000 partículas de micro y nanoplásticos se desprendieron de un envase de plástico hacia un líquido de prueba que simulaba alimentos.

Los nanoplásticos son tan diminutos que podrían atravesar la pared intestinal y llegar al torrente sanguíneo, o incluso a los órganos. Esto aumenta la probabilidad de efectos que la ciencia todavía comprende de forma muy limitada.

Más de 4.000 sustancias químicas de riesgo en el plástico alimentario

Los plásticos que entran en contacto con los alimentos contienen miles de compuestos químicos. El informe hace referencia a más de 4.200 sustancias catalogadas como preocupantes. Una gran parte de ellas todavía no está regulada por normas estrictas en materia de envases alimentarios.

Varias de esas sustancias se asocian con graves problemas de salud, entre ellos:

  • Mayor riesgo de determinados tipos de cáncer
  • Alteración hormonal o disrupción endocrina
  • Reducción de la fertilidad
  • Enfermedades metabólicas, como la obesidad y la diabetes de tipo 2
  • Trastornos del neurodesarrollo, incluyendo dificultades de aprendizaje y atención
  • Enfermedades cardiovasculares

Al menos 1.396 sustancias relacionadas con el plástico ya han sido detectadas en el cuerpo humano. Esto apunta a una exposición generalizada a través de los alimentos, el agua potable y el aire. Según el informe, los envases desempeñan un papel fundamental en este proceso.

¿Cuándo libera el plástico más sustancias a tu comida?

No todas las comidas calentadas en el microondas generan la misma cantidad de partículas plásticas y productos químicos. Los estudios analizados identifican varios factores de riesgo claramente diferenciados:

Factor Efecto sobre la liberación
Temperatura elevada Se liberan más partículas plásticas y sustancias químicas al calentar
Tiempo de calentamiento prolongado Cuanto más tiempo en el microondas, mayor es la migración
Recipientes viejos o deteriorados El desgaste y las grietas incrementan la liberación de sustancias
Platos con alto contenido graso Las grasas atraen más compuestos químicos procedentes del plástico

Calentar una pasta grasienta, un curry o un guiso en un recipiente de plástico viejo y a máxima potencia implica, según esta lógica, acumular varios factores de riesgo de manera simultánea.

No solo tu cuerpo sufre las consecuencias, también el medioambiente

Las preocupaciones no se limitan a lo que ingieres durante las comidas. El informe subraya que los envases de plástico alimentario representan un problema a lo largo de todo su ciclo de vida: desde la extracción de combustibles fósiles hasta su fase de residuo.

La fabricación de bandejas de plástico requiere petróleo y gas, lo que conlleva un elevado consumo energético y una importante emisión de gases de efecto invernadero. Después, los recipientes se utilizan una sola vez y acaban en el flujo de residuos.

La compleja composición de muchos envases alimentarios —frecuentemente formados por varias capas de plástico y revestimientos— los hace muy difíciles de reciclar. Una gran parte termina en incineradoras o directamente en el medioambiente, donde se fragmentan en micro y nanoplásticos que se acumulan en el suelo, los ríos y los océanos.

Esas mismas partículas plásticas diminutas regresan finalmente a nuestro plato a través del pescado, el marisco, el agua potable y los suelos agrícolas.

Incluso cuando el plástico alimentario se recicla, la calidad del material disminuye. Durante el reprocesamiento, los aditivos químicos incorporados anteriormente pueden liberarse de nuevo en nuevos productos, lo que desplaza el problema en lugar de resolverlo.

Europa va por detrás en la regulación de microplásticos en envases alimentarios

Dentro de la Unión Europea, los envases alimentarios están sometidos a normas estrictas sobre la migración de sustancias químicas conocidas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la EFSA, asesora sobre los valores límite de esas sustancias. Para las partículas de microplásticos, sin embargo, todavía no existen límites concretos.

La EFSA señala que el tema lleva siendo considerado prioritario desde 2021. La organización reconoce importantes lagunas en el conocimiento: faltan métodos de análisis estandarizados y datos suficientes sobre la cantidad de micro y nanoplásticos que las personas ingieren a través de los alimentos y las bebidas.

La autoridad trabaja actualmente en una evaluación exhaustiva del riesgo que representan los microplásticos en alimentos, agua potable y aire. El informe final no se espera hasta finales de 2027. Hasta entonces, la política seguirá basándose en gran medida en estimaciones provisionales y estudios aislados.

La producción de plástico y de comidas preparadas crece a un ritmo vertiginoso

Mientras los científicos advierten del peligro, la industria del plástico avanza sin freno. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, la producción mundial de plástico se duplicará con creces de aquí a 2050. Los envases ya representan el 36 por ciento de todo el plástico fabricado.

El mercado de las comidas preparadas crece con especial rapidez. En 2024 se produjeron en todo el mundo 71 millones de toneladas de este tipo de platos, una media de 12,6 kilos por persona. El valor de mercado de las comidas listas para consumir envasadas en plástico ya superaba los 160.000 millones de euros y podría alcanzar los casi 300.000 millones de euros en 2034.

Esto se traduce en más bandejas de plástico, más film transparente, más etiquetas de microondas y, en consecuencia, más microplásticos en la cadena, desde la producción hasta los residuos.

El tratado de la ONU sobre plásticos debe establecer límites al plástico alimentario

Greenpeace aboga por la adopción de normas sólidas en el próximo tratado de la ONU sobre el plástico. Según la organización, los plásticos en contacto con alimentos deben quedar sujetos a controles mundiales más rigurosos.

La organización destaca especialmente dos reivindicaciones:

  • La eliminación progresiva de los aditivos peligrosos, en lugar de confiar únicamente en el reciclaje
  • Compromisos firmes para reducir el plástico de un solo uso, incluidos los envases alimentarios

El mensaje central del informe es claro: apostar por soluciones tecnológicas a posteriori, como mejorar el reciclaje, no alivia la presión sobre las personas que cada día están expuestas al plástico a través de los alimentos y las bebidas.

¿Qué puedes hacer tú a la hora de calentar la comida?

Quien siga usando el microondas puede reducir los riesgos con algunos pasos prácticos sencillos. No eliminan el problema, pero sí limitan la exposición:

  • Traslada la comida a un recipiente de vidrio o cerámica antes de calentarla.
  • No utilices bandejas de plástico antiguas, decoloradas o con grietas.
  • Calienta las salsas grasas y las sopas preferiblemente en un cazo o en una fuente de horno.
  • Retira los films plásticos y las tapas en la medida de lo posible antes de encender el microondas.
  • Deja que la comida se enfríe un poco dentro del recipiente antes de comerla, para que se liberen menos sustancias en el momento de mayor temperatura.

Para quienes practican el meal prep de forma habitual, pasarse a recipientes de vidrio resulta muy recomendable. Son más pesados y frágiles, pero no liberan microplásticos y suelen durar mucho más tiempo.

Por qué los microplásticos son tan difíciles de comprender

Los micro y nanoplásticos constituyen un campo de investigación enormemente complejo. Las partículas difieren en tamaño, forma, composición y origen, por lo que no reaccionan igual dentro del organismo.

Los investigadores trabajan con estimaciones y modelos, ya que resulta prácticamente imposible medir por separado todas las exposiciones de la vida cotidiana. Además, confluyen múltiples fuentes: fibras textiles, neumáticos, envases, cosméticos, filtros de cigarrillos y muchas más.

Precisamente porque la exposición se acumula de tantas maneras distintas, la alimentación recibe una atención especial. Quien calienta a diario comida envasada en plástico añade de forma sistemática una capa extra de exposición sobre todo lo demás. Para los grupos más vulnerables —como los bebés en gestación, los niños y las personas con enfermedades crónicas— esa capa adicional puede marcar una diferencia significativa.

El debate en torno a los envases aptos para microondas conecta con una pregunta de mayor calado: ¿cuánto plástico estamos dispuestos a aceptar en contacto directo con nuestra comida? Mientras los científicos buscan todavía límites precisos, la realidad en los supermercados lleva años avanzando hacia más plástico y más comodidad. Una contradicción cada vez más difícil de ignorar.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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