Japón aprueba por primera vez una terapia con células madre contra el Parkinson

Un tratamiento pionero llega a los pacientes

Este año, Japón lanza al mercado un tipo de tratamiento revolucionario con el que los médicos intentan reemplazar las neuronas dañadas en pacientes con Parkinson. Es la primera vez en el mundo que se autoriza una terapia basada en células madre para esta enfermedad.

El enfoque despierta tanto entusiasmo como cautela a nivel global, ya que los resultados prometedores conviven con un proceso de aprobación acelerado y datos todavía limitados.

Del Premio Nobel a la consulta médica

Este nuevo tratamiento se fundamenta en el trabajo del investigador japonés Shinya Yamanaka, quien demostró que células adultas ordinarias pueden ser reconducidas a un estado primitivo. Estas células, conocidas como células madre pluripotentes inducidas o células iPS, tienen la capacidad de transformarse en prácticamente cualquier tipo celular del organismo. Por este descubrimiento, Yamanaka recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2012.

El tratamiento ahora aprobado aplica exactamente ese principio. A partir de células iPS se generan en laboratorio nuevas neuronas productoras de dopamina, que son las células cerebrales clave para controlar el movimiento. En el Parkinson, estas neuronas mueren de forma progresiva e irreversible.

Por primera vez, un producto basado en células madre derivadas de tejido adulto puede comercializarse para tratar una enfermedad cerebral de alta prevalencia.

El medicamento se llama Amchepry y ha sido desarrollado por la farmacéutica japonesa Sumitomo Pharma. A principios de marzo de 2026, las autoridades japonesas le dieron luz verde para su producción y comercialización.

¿Qué son exactamente las células madre?

Las células madre son células capaces de renovarse a sí mismas y diferenciarse en otros tipos celulares. Eso las convierte en herramientas muy valiosas para tratamientos regenerativos, como la reparación de órganos o tejidos dañados.

  • Células madre unipotentes: solo generan un único tipo de célula, como ciertas células de la piel o del hígado, aunque pueden seguir dividiéndose.
  • Células madre multipotentes: producen varios tipos celulares dentro de una misma familia, como las células madre sanguíneas, que originan glóbulos rojos y blancos, entre otros.
  • Células madre pluripotentes: pueden dar lugar a más de doscientos tipos celulares distintos en el organismo.
  • Células madre totipotentes: solo existen en los primeros días tras la fecundación y, en teoría, pueden formar un individuo completo.

Las células pluripotentes y totipotentes resultan especialmente atractivas para los investigadores por su enorme versatilidad para cultivar tejidos específicos. Sin embargo, cuando provienen de embriones muy tempranos, generan importantes debates éticos.

Las células iPS sortean en parte esa controversia. Se obtienen a partir de células adultas comunes —por ejemplo, células de la piel— que se reprograman en el laboratorio hasta recuperar el estado pluripotente, sin necesidad de utilizar embriones.

Por qué el Parkinson es un candidato tan lógico

La enfermedad de Parkinson es una de las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes en el mundo. El número de afectados crece rápidamente, en parte impulsado por el envejecimiento de la población.

En el Parkinson, las neuronas dopaminérgicas de una región cerebral concreta se van destruyendo de manera gradual. Estas células producen dopamina, una sustancia química que regula, entre otras funciones, el movimiento. Cuando los niveles de dopamina caen, aparecen síntomas como:

  • Temblor en reposo
  • Rigidez muscular
  • Lentitud de movimientos y dificultad para iniciarlos
  • Escritura pequeña y temblorosa
  • Dificultades para tragar y comer

Los medicamentos actuales pueden aliviar parte de los síntomas, pero no detienen la muerte neuronal. Muchos pacientes comprueban que, tras varios años, los fármacos pierden eficacia o provocan efectos secundarios importantes.

Desde los años ochenta, los investigadores sueñan con una terapia que no solo suprima los síntomas, sino que añada neuronas nuevas y funcionales al cerebro.

En aquella época, algunos equipos experimentaron con tejido nervioso fetal implantado directamente en el cerebro. Ciertos pacientes mantuvieron mejoras notables en movilidad durante hasta quince años, mientras que otros apenas se beneficiaron o desarrollaron movimientos involuntarios intensos. La dependencia de tejido fetal escaso y los problemas éticos asociados hicieron casi imposible su aplicación a gran escala.

¿Cómo funciona el nuevo tratamiento en Japón?

Amchepry utiliza células iPS transformadas en el laboratorio en neuronas dopaminérgicas. Estas se implantan directamente en el cerebro del paciente, en las zonas donde normalmente se encuentran las propias neuronas dopaminérgicas.

En el estudio principal, siete personas con Parkinson de entre 50 y 69 años recibieron una inyección de 5 o 10 millones de estas células en el cerebro. Los médicos las siguieron de forma minuciosa durante dos años.

Los resultados fueron los siguientes:

Participantes Rango de edad Periodo de observación Resultados principales
7 pacientes 50–69 años 2 años Sin efectos adversos graves; 4 pacientes mostraron reducción de síntomas

Ninguno de los participantes presentó complicaciones graves relacionadas directamente con la terapia. Cuatro pacientes mostraron una mejoría perceptible en sus síntomas de Parkinson, como mayor libertad de movimiento y mejor capacidad para realizar actividades cotidianas.

La aprobación acelerada genera debate

Japón dispone de una vía de autorización especial para las llamadas terapias regenerativas, entre las que se incluyen los tratamientos con células madre. Este sistema permite una aprobación acelerada: las empresas pueden comercializar su producto durante un máximo de siete años mientras continúa la investigación adicional.

Para los pacientes con una enfermedad progresiva, esto suena como una oportunidad real: acceden antes a una nueva alternativa, sin tener que esperar años hasta que todos los datos estén completos. Sin embargo, parte de la comunidad médica expresa inquietud ante esa velocidad.

Los críticos temen que riesgos como la formación de tumores derivados de células madre que se dividen sin control no hayan sido evaluados con suficiente rigor todavía.

Las células madre tienen por naturaleza la capacidad de seguir dividiéndose. Si ese proceso se descontrola, un tratamiento podría dar lugar involuntariamente a tumores. Hasta ahora, el estudio japonés no ha registrado ese efecto, pero el grupo es pequeño y el tiempo de seguimiento, limitado.

Por eso, los reguladores exigen a Sumitomo Pharma que siga de cerca a un gran número de pacientes durante años, incluso después de la comercialización. Solo entonces se podrá saber cuántas personas se benefician realmente, qué tan duradera es la mejoría y con qué frecuencia aparecen complicaciones.

No solo Parkinson: la insuficiencia cardiaca también en el horizonte

En paralelo a Amchepry, otra empresa japonesa, Cuorips, recibió autorización para un producto de células madre destinado a tratar la insuficiencia cardiaca. Ese medicamento, llamado ReHeart, tiene como objetivo reforzar un músculo cardíaco dañado mediante la incorporación de nuevas células.

Se espera que tanto Amchepry como ReHeart puedan estar disponibles para pacientes seleccionados en Japón ya durante el verano. De este modo, el país se convierte en una especie de laboratorio de pruebas para aplicaciones de células madre a gran escala dentro de la medicina convencional.

¿Qué significa esto para los pacientes en España?

Para las personas con Parkinson en España, la situación no cambiará a corto plazo. La aprobación japonesa no tiene validez automática en Europa. Aquí, organismos como la Agencia Europea de Medicamentos exigen criterios más estrictos en cuanto al tamaño y la duración de los estudios antes de autorizar cualquier tratamiento.

Aun así, el paso de Japón ejerce presión sobre los reguladores de otros países. Las asociaciones de pacientes se preguntarán por qué una terapia accesible en Japón permanece en Europa en lista de espera durante años más. Al mismo tiempo, los neurólogos siguen de cerca la evolución para comprobar si los primeros datos esperanzadores se mantienen en el tiempo.

¿Qué deben tener en cuenta los pacientes interesados?

El auge de las terapias con células madre tiene, por desgracia, una cara oscura: en todo el mundo proliferan clínicas privadas que ofrecen costosos tratamientos sin base científica sólida. Utilizan términos como iPS, regenerativo o revolucionario, pero rara vez ofrecen resultados verificables.

  • Comprueba si el tratamiento ha sido autorizado por una agencia reguladora reconocida.
  • Pregunta si existen ensayos en fase 2 o fase 3 con resultados publicados.
  • Sé especialmente crítico si debes abonar grandes sumas de dinero de tu propio bolsillo.
  • Consulta siempre cualquier oferta con tu propio neurólogo antes de tomar ninguna decisión.

¿Cómo funcionan técnicamente las células iPS?

En la tecnología iPS, los investigadores toman una célula adulta —habitualmente de la piel o de la sangre— y activan en el laboratorio genes específicos mediante vectores virales u otras técnicas. Esos genes devuelven a la célula a un estado pluripotente, comparable al de una célula embrionaria muy temprana.

A partir de esa célula madre pluripotente, los científicos pueden generar el tipo celular deseado utilizando una secuencia de factores de crecimiento y moléculas señalizadoras. En el caso del Parkinson, el objetivo son neuronas dopaminérgicas. La meta es obtener una población lo más homogénea posible de neuronas sanas, sin otros tipos celulares que puedan causar efectos no deseados.

A continuación se realiza un riguroso control de calidad: se comprueba que las células funcionan correctamente, que no presentan anomalías genéticas indeseadas y que no proliferan de forma espontánea. Solo entonces son aptas para su administración a pacientes.

Nuevas preguntas sobre riesgos y expectativas

El paso de Japón demuestra que la tecnología de células madre ha pasado del laboratorio a la práctica clínica real. Eso abre interrogantes inéditos. ¿Cuánto tiempo sobreviven las neuronas implantadas? ¿Forman conexiones estables con las células cerebrales existentes? ¿Y en qué medida se modifica la propia enfermedad, más allá de los síntomas que se tratan ahora?

Es importante que los pacientes comprendan que este tipo de tratamientos no equivale a pulsar un botón de reinicio. El cerebro de una persona con Parkinson suele llevar años de cambios progresivos antes de recibir el diagnóstico. Una inyección de células nuevas no revierte toda esa historia de golpe, pero sí podría estabilizar o restaurar parcialmente ciertas funciones.

Los investigadores también estudian combinaciones terapéuticas: células madre junto con medicación actual, estimulación cerebral profunda o futuras terapias génicas. En escenarios donde varias técnicas se complementan, el impacto a largo plazo podría ser mucho mayor que el de cualquier enfoque por separado.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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