Más que moda: por qué nos maquillamos realmente
Tanto si prefieres un look de glamour total, una simple capa de máscara o directamente nada: los investigadores han encontrado vínculos claros entre los hábitos de maquillaje y los rasgos de personalidad, incluidos los más oscuros.
El maquillaje evoluciona con las tendencias, las culturas y las etapas de la vida. El colorete de los 80, los ojos ahumados de los 2000, el contouring de TikTok: todo viene y va. Sin embargo, algo llama la atención: incluso dentro de una misma tendencia, las mujeres lucen aspectos completamente distintos. Unas juran por los tonos nude, otras por el rojo intenso en los labios, y hay quien dedica media hora cada mañana a trazar el eyeliner perfecto.
Los investigadores quisieron saber si todo esto se reduce a cuestión de gusto y moda, o si la personalidad también entra en juego. En un estudio con 1.410 mujeres brasileñas, analizaron la relación entre el uso del maquillaje, las conocidas cinco grandes dimensiones de la personalidad y los llamados rasgos de personalidad "oscuros".
El maquillaje resulta ser no solo una cuestión de estilo, sino también una ventana sutil hacia motivaciones como la búsqueda de atención, el control, la inseguridad y el poder.
La tríada de los rasgos de personalidad oscuros
Los investigadores se centraron en la denominada "tríada oscura de la personalidad", compuesta por tres rasgos bien definidos:
- Narcisismo – necesidad intensa de admiración y atención por parte de los demás
- Maquiavelismo – tendencia a manipular a los demás en beneficio propio
- Psicopatía – impulsividad, escasa culpabilidad y capacidad de empatía muy limitada
Además, incluyeron las cinco grandes dimensiones: extraversión, neuroticismo, amabilidad, responsabilidad y apertura a la experiencia. Las participantes completaron cuestionarios en línea sobre su personalidad y describieron con qué frecuencia, durante cuánto tiempo y en qué situaciones utilizaban el maquillaje.
El contexto importa: casi nada en casa, mucho más en una cita
Los resultados mostraron un patrón bastante claro. La mayoría de las mujeres usa poco maquillaje cuando está sola y lo intensifica en cuanto hay otras personas presentes. Especialmente en una primera cita, la brocha pasa más tiempo y con mayor cuidado sobre el rostro.
| Situación | Nivel de uso del maquillaje |
|---|---|
| Sola en casa | Bajo o mínimo |
| Trabajo o estudios | Moderado, más cuidado que llamativo |
| Fiesta o salida nocturna | Alto, con énfasis en ojos y labios |
| Primera cita | El más elevado, orientado a causar buena impresión |
El maquillaje está, por tanto, fuertemente vinculado al contexto social. La razón detrás de ello varía según el tipo de personalidad.
Narcisismo: más tiempo, más dinero y looks estratégicos
Las mujeres con puntuaciones más altas en narcisismo resultaron dedicar más tiempo a maquillarse, usarlo con mayor frecuencia y gastar más dinero en ello. Para ellas, el aspecto físico no es un simple pasatiempo, sino un medio para ser vistas y reconocidas.
Además, adaptan su maquillaje con precisión a cada situación. En nuevos encuentros, citas importantes o primeras impresiones, trabajan su look de forma más elaborada y llamativa. El objetivo es claro: impresionar y obtener confirmación.
Quien puntúa alto en narcisismo usa el maquillaje como escenario: "mírame, fíjate en mí, recuérdame".
Las extrovertidas: el maquillaje como extensión de su energía
Las mujeres extrovertidas también declararon gastar más dinero en maquillaje. Lo utilizan principalmente para hacer visible su personalidad y sentirse seguras de sí mismas. Un detalle curioso: cambian su look bastante menos según la situación. Su maquillaje es más bien una parte fija de cómo se muestran al mundo, y no tanto un instrumento táctico.
Psicopatía: menos maquillaje y poca variación
Las mujeres con puntuaciones elevadas en psicopatía tendían a maquillarse menos que las narcisistas. Sus hábitos son más estables y apenas se ajustan a la otra persona o al entorno. Invierten menos tiempo y energía en ello.
Esto encaja con el perfil: impulsividad, escaso interés por la opinión ajena y poca necesidad de adaptarse. Para este grupo, el maquillaje no es un instrumento relevante para causar impresión ni para gestionar la tensión social.
Neuroticismo: el maquillaje como ancla en situaciones sociales
Otro grupo especialmente interesante es el de las mujeres con puntuaciones altas en neuroticismo. Experimentan con mayor frecuencia ansiedad, inseguridad y altibajos emocionales. Estas mujeres indicaron que se maquillan de manera diferente cuando no están solas.
En situaciones sociales utilizan más maquillaje que en casa. Para ellas, el maquillaje funciona casi como un escudo: les proporciona una sensación de control, protección y dominio sobre cómo las perciben los demás.
Para las mujeres emocionalmente sensibles, el maquillaje actúa a veces como una especie de armadura: no solo para sentirse más guapas, sino también más seguras.
Qué puede decir tu look sobre tus motivaciones
El estudio no analiza looks individuales concretos, pero sus conclusiones revelan algunos patrones posibles que merece la pena conocer:
- Mucho tiempo, muchos productos, muy dependiente de la situación – mayor probabilidad de rasgos narcisistas o de una fuerte necesidad de validación externa.
- Siempre llamativo, independientemente del contexto – asociado con mayor frecuencia a la extraversión: querer ser visible y mostrar energía.
- Poco maquillaje y poca variación – puede reflejar independencia, pero en puntuaciones altas de psicopatía también indiferencia hacia las normas sociales.
- Más maquillaje en compañía, casi nada en casa – apunta más bien a inseguridad o tensión en situaciones sociales, propio de un mayor neuroticismo.
No es un diagnóstico, pero sí un espejo fascinante
Los investigadores advierten que los resultados son todavía preliminares. Se trata de un único estudio, realizado en un solo país y dentro de una única cultura. Además, el uso del maquillaje está muy influido por la educación, los ingresos, el trabajo, la religión y la moda. Por eso, nunca se puede "leer" la personalidad de alguien a través de un pintalabios o un eyeliner.
Sin embargo, el estudio demuestra hasta qué punto el exterior y el interior están profundamente entrelazados. Lo que parece sencillo desde fuera —máscara, base de maquillaje, un poco de iluminador aquí y allá— a menudo está conectado con necesidades muy profundas: ser vista, mantener el control, enmascarar la tensión o, simplemente, reclamar atención.
Preguntas prácticas: ¿qué dice tu rutina sobre ti?
Quien mira con honestidad su neceser de maquillaje puede hacerse algunas preguntas reveladoras:
- ¿Me pongo nerviosa si salgo a la calle sin maquillar?
- ¿Uso más maquillaje con personas a quienes quiero impresionar?
- ¿El maquillaje me hace sentir principalmente más guapa, o principalmente más segura?
- ¿Adapto mi look según la situación, o me mantengo siempre fiel a un mismo estilo?
Las respuestas no proporcionan una etiqueta psicológica, pero sí revelan para qué te sirve personalmente el maquillaje: juego, expresión, protección, estrategia o simplemente disfrute.
Más que apariencia: el impacto mental del maquillaje
Los psicólogos llevan tiempo observando que el comportamiento relacionado con el aspecto físico repercute en el estado emocional. Un look cuidado puede elevar la autoconfianza, aunque el efecto suele ser temporal. Quienes experimentan mucha inseguridad o ansiedad pueden usar el maquillaje como un parche, mientras la tensión de fondo permanece intacta.
Por otro lado, jugar con el maquillaje puede ser una manera completamente sana de explorar la identidad, desarrollar la creatividad y disfrutar del propio aspecto. La diferencia está en una pregunta clave: ¿te ayuda a vivir con mayor libertad, o añade más presión sobre tus hombros?
Para quienes trabajan en el cruce entre apariencia y salud mental —desde psicólogos hasta coaches de belleza— este estudio ofrece puntos de partida muy valiosos. Una pregunta tan sencilla como "¿cuándo te sientes bien con tu maquillaje?" puede revelar sorprendentemente mucho sobre el control, el miedo, el ego y la necesidad de conexión con los demás.













