Viven más tiempo en casa de sus padres, luchan contra alquileres desorbitados y contratos temporales, y sin embargo estos mismos jóvenes están en camino de alcanzar una riqueza sin precedentes.
Nuevos datos de Bank of America presentan un panorama que parece contradecir la realidad cotidiana de los veinteañeros: a pesar de la actual crisis de vivienda y el elevado coste de vida, esta generación se perfila como la más sólida financieramente de todas.
De una existencia precaria a la generación más rica de todos los tiempos
La Generación Z, nacida aproximadamente entre 1997 y 2012, carga con frecuencia con la etiqueta de "difícil": poca tolerancia a la jerarquía, rechazo a los horarios de oficina rígidos y tendencia a calificar ciertos trabajos de "sin sentido". Al mismo tiempo, muchos cuentan con titulación universitaria, pero terminan en un call center o con un contrato precario.
La vivienda es, sin duda, su mayor problema. En muchos países, el alquiler consume una proporción absurda del salario mensual. Quien cobra el salario mínimo necesita, según el análisis mencionado, aproximadamente el 146% de ese salario para cubrir sus gastos básicos. El margen de maniobra para muchos jóvenes ha desaparecido por completo.
Sin embargo, esa misma generación, según Bank of America, ostenta la posición patrimonial más elevada de la historia.
A escala mundial, la Generación Z ha acumulado en los últimos dos años aproximadamente 9 billones de dólares en patrimonio. No se trata únicamente de ahorros, sino también de inversiones, fondos de pensiones iniciados a edades tempranas y negocios que los jóvenes han emprendido por su cuenta.
El banco estima que esta cifra alcanzará los 36 billones de dólares en 2030 y que en torno a 2040 superará los 74 billones de dólares. Con ello, los actuales veinteañeros y adolescentes escalan hacia la cima absoluta en términos de poder adquisitivo e influencia.
El motor silencioso: una gigantesca ola de herencias
La principal explicación detrás de este cambio es lo que los economistas han denominado la "gran transferencia de patrimonio". La enorme riqueza que los baby boomers, y en menor medida la Generación X, acumularon durante el crecimiento económico de la posguerra, pasará progresivamente a sus hijos y nietos en las próximas décadas.
Según el análisis, se trata de un montante de 84 billones de dólares que fluirá hacia las generaciones más jóvenes mediante herencias y donaciones hasta aproximadamente 2045. Una parte considerable llegará primero a la Generación X y a los millennials, pero un segmento relevante ya está alcanzando directamente a la Generación Z.
- Hasta 2045, alrededor de 84 billones de dólares pasarán a generaciones más jóvenes.
- Una parte de ese capital llegará a la Generación Z a una edad relativamente temprana.
- Su patrimonio crece por ello de forma sólida año tras año.
Bank of America identifica ahí un punto de inflexión: jóvenes que hoy acumulan rechazos en el mercado inmobiliario podrían formar parte de las capas más adineradas de la sociedad en diez o veinte años. No solo gracias a su nómina, sino sobre todo por esa enorme ola de herencias.
Los jóvenes transforman la manera de gastar el dinero
Quien piense que esta riqueza acabará automáticamente en ladrillos o en abultadas cuentas de ahorro se equivoca, según el informe. La actual generación de adultos jóvenes tiene una relación con el dinero radicalmente distinta a la de sus padres y abuelos.
Como la compra de una vivienda está fuera del alcance de muchos, las prioridades se desplazan hacia las experiencias, la comodidad y el desarrollo personal.
Muchos veinteañeros ya no consideran la cuenta de ahorro clásica como algo sagrado. Ahorran, sí, pero frecuentemente combinándolo con pequeños gastos que mejoran su calidad de vida en el presente, como:
- escapadas cortas frecuentes o viajes a ciudades
- compras en línea, desde gadgets hasta ropa
- inversión en salud mental y física, como gimnasios y terapia
Una parte de este grupo también se lanza a invertir a través de aplicaciones, criptomonedas o fondos indexados. A veces con cantidades modestas, pero desde jóvenes, lo que permite que las rentabilidades se acumulen durante más tiempo.
Sin vivienda, pero con poder económico
La gran contradicción persiste: muchos jóvenes tienen dificultades para conseguir un empleo estable o una vivienda asequible, mientras que los datos demuestran que serán ellos quienes concentren el peso financiero del futuro.
Gracias al crecimiento demográfico, se espera que la Generación Z represente en diez años aproximadamente el 30% de la población mundial. Eso significa que sus preferencias marcarán la pauta en prácticamente todos los sectores: desde la moda y los viajes hasta la sanidad y la tecnología.
Bank of America prevé que este grupo sea una de las generaciones más disruptivas para las economías, los mercados y los sistemas sociales.
Las empresas que ya están adaptando su estrategia a este grupo invierten, por ejemplo, en:
| Sector | Cambio impulsado por la Gen Z |
|---|---|
| Comercio | Mayor presencia online, más productos de segunda mano, énfasis en sostenibilidad y transparencia. |
| Vivienda | Crecimiento del co-living, tiny houses y contratos de alquiler flexibles. |
| Fintech | Aplicaciones de inversión, visibilidad en tiempo real de los flujos de dinero, microinversiones. |
| Viajes | Escapadas más cortas y frecuentes, preferiblemente centradas en experiencias antes que en hoteles de lujo. |
¿Qué significa esto en términos más amplios?
Esta tensión se reproduce también a escala local. Los trabajadores jóvenes se encuentran atrapados entre alquileres elevados, deudas universitarias y contratos temporales. Al mismo tiempo, muchos recibirán en el futuro herencias considerables gracias al fuerte incremento del precio de la vivienda experimentado por sus padres y abuelos.
Esa combinación puede generar una marcada división en dos velocidades:
- jóvenes con padres adinerados que heredarán un patrimonio significativo
- jóvenes sin red de seguridad financiera, para quienes reducir esa brecha resulta mucho más difícil
Para los fondos de pensiones, la banca y el ámbito político, esto plantea preguntas incómodas: ¿cómo mantener cierta igualdad de oportunidades cuando el patrimonio se transmite cada vez más por lazos familiares en lugar de por trabajo e ingresos?
Cómo pueden prepararse los jóvenes
Quienes pertenecen a la Generación Z y hoy se preocupan principalmente por el alquiler y la cesta de la compra pueden tomar algunas medidas concretas para conservar el control sobre su futuro financiero.
- Conocer bien los propios flujos de dinero: controlar con atención los gastos fijos y los ingresos.
- Apartar pequeñas cantidades de forma regular pensando en el largo plazo.
- Adquirir conocimientos básicos sobre inversión y riesgos, preferiblemente a través de fuentes independientes.
- Hablar con la familia sobre futuras herencias para gestionar las expectativas de forma realista.
Muchos jóvenes se sienten hoy impotentes ante una economía desbordada. La investigación demuestra que ese mismo grupo dispondrá a medio plazo de una enorme palanca financiera. Eso convierte las decisiones de hoy —sobre trabajo, vivienda y gestión del dinero— en factores determinantes de cómo será esa futura riqueza y quién se beneficiará realmente de ella.
Una diferencia respecto a generaciones anteriores es el énfasis en los valores: sostenibilidad, salud mental y justicia social. Si la Generación Z mantiene esas prioridades en el momento en que el gran patrimonio llegue de verdad, su riqueza no solo podría cambiar el coste de sus propias vidas, sino también las reglas del juego para empresas y gobiernos en todo el mundo.













