Aumento alarmante: la hipertensión mata cuatro veces más a jóvenes estadounidenses

Cuatro veces más muertes en una sola generación

Un nuevo análisis de datos de mortalidad revela que las muertes por hipertensión entre mujeres estadounidenses menores de 45 años se han disparado de forma explosiva en apenas un cuarto de siglo. Esta tendencia afecta especialmente a las mujeres negras y a quienes viven en el sur del país, y derriba por completo el mito de que las enfermedades cardiovasculares son cosa de hombres mayores.

Entre 1999 y 2023, la tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas relacionadas con la hipertensión en mujeres de 25 a 44 años pasó de 1,1 a 4,8 por cada 100.000. Estos datos fueron presentados en el congreso del American College of Cardiology celebrado en Nueva Orleans.

En cifras absolutas, más de 29.000 mujeres jóvenes fallecieron durante ese período como consecuencia del daño cardíaco provocado por una tensión arterial cronicamente elevada. Los médicos denominan este cuadro cardiopatía hipertensiva: el corazón se sobrecarga, el músculo cardíaco se engrosa y se debilita, lo que puede derivar en arritmias fatales o insuficiencia cardíaca.

En una época en la que los medicamentos y el conocimiento médico están ampliamente disponibles, cada vez más mujeres jóvenes mueren de una enfermedad que en muchos casos podría prevenirse.

Los investigadores utilizaron certificados de defunción recopilados en todo el país por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esto permitió identificar tanto patrones nacionales como diferencias regionales. El ascenso más pronunciado ocurrió entre 2018 y 2021, años que coincidieron con la pandemia de COVID-19, un aumento significativo del estrés, el teletrabajo generalizado, el sedentarismo y un mayor índice de obesidad.

Sin embargo, la tendencia al alza había comenzado mucho antes de la pandemia. Los investigadores señalan una combinación de factores: una dieta rica en alimentos ultraprocesados y sal, desigualdades estructurales en el acceso a la salud, atención médica cara o difícil de obtener, y un número creciente de adultos jóvenes con obesidad.

Grandes diferencias entre grupos de población y regiones

La mortalidad no afecta por igual a todas las mujeres. Las mujeres negras son quienes pagan el precio más alto. Su tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas relacionadas con la hipertensión en el grupo de 25 a 44 años alcanza los 8,6 por cada 100.000, casi cuatro veces más que en las mujeres blancas (2,3 por cada 100.000). Entre las mujeres de origen latinoamericano, la cifra se sitúa en torno a 1,2 por cada 100.000.

Estas diferencias tienen explicación. Las mujeres negras presentan con mayor frecuencia hipertensión no tratada desde edades tempranas, tienen menos acceso a un médico de cabecera habitual y están más expuestas al estrés derivado del racismo, las dificultades económicas y los horarios laborales irregulares. Todos estos factores contribuyen a elevar la presión arterial de forma sostenida.

Además del origen étnico, el lugar de residencia también influye enormemente. En los estados del sur de Estados Unidos, la mortalidad es la más alta, con 3,8 fallecimientos por cada 100.000 mujeres jóvenes. Le siguen el Medio Oeste (2,8), el noreste (2,2) y el oeste (1,9). Las regiones del sur registran, en promedio, mayores tasas de obesidad, más pobreza y sistemas sanitarios con menor accesibilidad.

En Estados Unidos, el lugar donde una persona nace y el grupo al que pertenece siguen determinando en gran medida sus posibilidades de controlar la hipertensión a tiempo.

Otros estudios han mostrado además que las mujeres reciben con menos frecuencia que los hombres recetas para medicamentos antihipertensivos, incluso con valores similares. Los médicos identifican el riesgo con menor rapidez en mujeres jóvenes, sobre todo si tienen un peso aparentemente normal o no presentan síntomas cardíacos clásicos.

Por qué la hipertensión en mujeres jóvenes pasa tan a menudo desapercibida

La presión arterial alta generalmente no duele. Muchas mujeres no notan nada hasta que ya existe daño en el corazón, el cerebro o los riñones. Los dolores de cabeza, los mareos, la falta de aire o las palpitaciones suelen atribuirse rápidamente al estrés, al exceso de trabajo o a las exigencias de la vida familiar.

Aun así, el riesgo se va acumulando. Estas son algunas de las causas más relevantes en mujeres jóvenes:

  • Sobrepeso y obesidad – los kilos de más obligan al corazón y los vasos sanguíneos a trabajar con mayor esfuerzo.
  • Sedentarismo – largas horas sentadas, poca actividad física, agravadas por el trabajo de oficina y el uso excesivo de pantallas.
  • Dieta salada y ultraprocesada – los platos preparados, la comida rápida y los aperitivos elevan la tensión arterial.
  • Estrés crónico – la presión laboral, los problemas económicos y las responsabilidades de cuidado mantienen las hormonas del estrés elevadas durante meses o años.
  • Tabaco y vapeo – dañan los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Mal descanso – las noches cortas y la apnea del sueño alteran la regulación de la presión arterial.

El embarazo añade un factor adicional en las mujeres. Complicaciones como la hipertensión gestacional o la preeclampsia multiplican el riesgo cardiovascular durante años. Muchas mujeres desconocen este vínculo, y tampoco todos los médicos relacionan activamente los antecedentes obstétricos con el seguimiento cardiológico posterior.

Los investigadores piden medir la tensión antes y con más frecuencia

Los autores del estudio sostienen que una gran parte de estas muertes podría evitarse si la presión arterial se midiera de forma más temprana y sistemática. Se remiten a las directrices del American College of Cardiology y la American Heart Association, que recomiendan mantener valores por debajo de 130/80 mm Hg.

Para lograrlo, proponen que la medición de tensión forme parte de cualquier tipo de consulta médica en adultos, no solo en la visita al médico de cabecera. Esto incluye revisiones ginecológicas, citas con la matrona, consultas con el internista o incluso reconocimientos médicos laborales.

Grupo de edad Enfoque recomendado según los expertos
18–25 años Medir la tensión al menos una vez al año, especialmente con sobrepeso o tabaquismo.
25–35 años Control regular en cada consulta médica, con atención al estrés y al estilo de vida.
35–45 años Cribado activo de hipertensión, especialmente si hubo complicaciones en embarazos anteriores.

Cada consulta médica es una oportunidad para medir la tensión arterial — si se aprovecha, la mortalidad puede reducirse.

La práctica habitual todavía está lejos de ese objetivo. Las mujeres jóvenes suelen recibir su primera medición de tensión durante el embarazo o cuando ya presentan síntomas evidentes. Así se pierden años valiosos durante los cuales el daño se acumula sin que nadie lo detecte.

Qué significa esto para las mujeres en España y otros países de habla hispana

Aunque el estudio se centra en Estados Unidos, los cardiólogos europeos reconocen varios de estos elementos. También en nuestro entorno la hipertensión aparece cada vez a edades más tempranas, impulsada por el sobrepeso, el estrés y los hábitos sedentarios. Las mujeres tienden a sentirse "demasiado jóvenes" para preocuparse por el corazón, mientras siguen atrapadas en la rueda del trabajo, los hijos y el cuidado de familiares.

Para quienes quieran reducir su riesgo, los médicos proponen una serie de medidas concretas:

  • Controla tu tensión arterial al menos cada dos años, con mayor frecuencia si existen factores de riesgo.
  • Comenta explícitamente con tu médico cualquier complicación durante embarazos anteriores, como hipertensión o preeclampsia.
  • Reduce el consumo de sal: menos precocinados, aperitivos, embutidos y alimentos procesados.
  • Realiza al menos media hora de actividad física moderada al día, como caminar o ir en bicicleta.
  • Presta atención al estrés prolongado y a la falta de sueño; no ignores síntomas como palpitaciones o dificultad para respirar.

¿Cuándo se considera que la tensión arterial es alta?

La tensión arterial se expresa con dos cifras, por ejemplo 120/80. El número superior indica la presión cuando el corazón se contrae; el inferior, cuando se relaja. En la mayoría de las guías clínicas, valores superiores a 140/90 se consideran elevados, aunque los cardiólogos recomiendan a los grupos de riesgo mantenerse por debajo de 130/80.

Una sola medición elevada no es suficiente para diagnosticar hipertensión. Solo cuando varias lecturas en distintos momentos resultan altas, los médicos hablan de hipertensión como tal. A partir de ahí, se investigan las causas, se evalúa el posible daño en órganos y se decide si procede un cambio de hábitos, tratamiento farmacológico o una combinación de ambos.

Doble carga: estrés, hormonas y responsabilidades de cuidado

Los investigadores también apuntan a un factor menos tangible, pero igualmente real: la doble carga que soportan muchas mujeres de entre 30 y 40 años. Con frecuencia combinan una jornada laboral a tiempo completo o casi completo con el cuidado de hijos o familiares dependientes. Las hormonas del estrés permanecen elevadas durante periodos prolongados, mientras el tiempo para el deporte, el descanso o el ocio es lo primero que desaparece.

Esta combinación — poco reposo, mucha responsabilidad y, en ocasiones, discriminación estructural o pobreza — termina dejando huella en el cuerpo. La hipertensión no es entonces solo un número en el tensiómetro, sino una señal de que el organismo lleva años sometido a una presión excesiva. Una simple medición en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre una vida con o sin daño cardíaco grave.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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