Un gran análisis sobre el café, el té y el cáncer de cabeza y cuello
Una nueva investigación internacional ha encontrado una relación entre el consumo diario de café y té y el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer de cabeza y cuello. Los resultados suenan prometedores, aunque la historia es bastante más compleja que la simple idea de "bebe más café y estarás protegido".
El estudio, publicado en la revista especializada Cancer, reunió datos de catorce investigaciones observacionales realizadas previamente en Europa, América del Norte y América Latina. En total participaron 9.548 personas diagnosticadas con cáncer de cabeza y cuello y otras 15.783 sin ese diagnóstico.
Dentro de la categoría de cáncer de cabeza y cuello se incluyen tumores localizados en distintas zonas:
- la cavidad oral (lengua, paladar, encías, entre otros)
- la orofaringe (la zona posterior de la boca, como las amígdalas)
- la laringe o cuerdas vocales
- la hipofaringe, en la parte inferior de la garganta
Los investigadores analizaron cuánto café y té consumían los participantes, teniendo en cuenta factores de riesgo como la edad, el sexo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la ingesta de frutas y verduras. Solo después de controlar todas estas variables compararon la frecuencia de consumo de estas bebidas con la aparición de cáncer.
Cuatro tazas de café al día: un riesgo un 17 por ciento menor
El hallazgo más llamativo tuvo que ver con el café con cafeína. Las personas que tomaban más de cuatro tazas diarias presentaban, de media, un 17 por ciento menos de riesgo de desarrollar cáncer de cabeza y cuello en comparación con quienes apenas consumían esta bebida o no la tomaban en absoluto.
Los investigadores observaron que beber más de cuatro tazas de café convencional al día estaba claramente asociado a una menor probabilidad de padecer cáncer de cabeza y cuello.
¿En qué tipos de cáncer parece más protector el café?
El vínculo protector resultó más marcado en dos tipos concretos de cáncer:
- cáncer de la cavidad oral
- cáncer de orofaringe (la zona inmediatamente detrás de la boca)
En estos casos, la enfermedad aparecía con menos frecuencia entre los consumidores habituales de café. Para otros tipos de cáncer de cabeza y cuello el patrón era menos claro, aunque la tendencia general apuntaba igualmente hacia un riesgo reducido.
Café descafeinado y té: patrones distintos, riesgos diferentes
El descafeinado se asocia principalmente al cáncer de boca
En nueve de los catorce estudios analizados también se examinó el consumo de café descafeinado. Aquí surgió un dato relevante: quienes tomaban descafeinado mostraban una menor probabilidad de desarrollar cáncer de boca, pero ese efecto no se observaba con claridad en otros cánceres de cabeza y cuello.
El hecho de que el descafeinado también muestre una asociación positiva sugiere, según los investigadores, que no solo la cafeína desempeña un papel relevante, sino también otros compuestos presentes en el café.
El té: en pequeñas cantidades puede ser beneficioso, en exceso puede resultar perjudicial
Con el té, el panorama que emergió fue más matizado:
- consumir hasta aproximadamente una taza de té al día se relacionaba con un 9 por ciento menos de riesgo de cáncer de cabeza y cuello
- tomar más de una taza diaria se asociaba a un 38 por ciento más de riesgo de cáncer de laringe
Ese mayor riesgo de cáncer de laringe podría estar vinculado al reflujo gastroesofágico, según los investigadores. Las bebidas calientes pueden agravar el reflujo en algunas personas, y el reflujo crónico es un factor de riesgo conocido para el cáncer de laringe.
Una cantidad moderada de té parece beneficiosa, pero grandes volúmenes —especialmente si se beben muy calientes o deprisa— pueden someter a la garganta a una presión adicional.
¿Qué hace al café potencialmente "protector"?
El investigador principal apunta principalmente a las sustancias bioactivas presentes en el café y el té. Se trata de compuestos naturales que influyen en procesos del organismo más allá de las calorías o la cafeína.
Sustancias bioactivas en el café y el té
- polifenoles: compuestos vegetales que ayudan a proteger las células frente al daño
- flavonoides: presentes en verduras, frutas, té y cacao, con propiedades antiinflamatorias
- antioxidantes: neutralizan los denominados radicales libres, que pueden causar daño al ADN
En estudios de laboratorio, estas sustancias han demostrado en ocasiones frenar el crecimiento de células cancerosas o limitar los procesos inflamatorios alrededor de células dañadas. Los resultados de esta investigación encajan con ese mecanismo biológico: quienes consumen más café y té presentan, de media, menos casos de determinados tipos de cáncer.
Por qué esto no es una licencia para beber café sin límite
Los propios investigadores advierten que su trabajo se basa en estudios observacionales. Esto significa que se analizan hábitos existentes comparando grupos entre sí, sin intervenir activamente en sus comportamientos. Eso implica varias limitaciones importantes:
- Datos autorreferidos: los participantes declaran ellos mismos cuánto beben, y ese registro no siempre es preciso.
- Sin distinción entre variedades: en el caso del té, por ejemplo, no queda claro si se trata de té negro, verde o de hierbas.
- Método de preparación desconocido: el café filtrado, el espresso, el instantáneo o el café turco contienen cantidades distintas de sustancias activas.
- Interferencia de otros hábitos de vida: los grandes consumidores de café pueden fumar o beber alcohol más o menos que otros grupos, algo que la estadística solo corrige de forma parcial.
Un experto en nutrición del King's College de Londres señala que factores como el tabaco y el alcohol son muy difíciles de eliminar completamente del análisis. El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol están tan fuertemente ligados al cáncer de cabeza y cuello que incluso una pequeña distorsión residual puede alterar de forma significativa los resultados.
El café parece ir de la mano de un riesgo más bajo, pero dejar de fumar y reducir el alcohol tiene un impacto incomparablemente mayor sobre la salud.
Cómo encaja esto en un estilo de vida saludable
¿Qué puedes hacer con esta información?
Los resultados ofrecen orientación general, no prescripciones estrictas. Algunas pautas prácticas para quienes disfrutan del café o el té:
- Distribuye el consumo de café a lo largo del día, en lugar de tomarlo todo de golpe.
- Respeta tu tolerancia personal a la cafeína: las palpitaciones, el mal sueño o la ansiedad son señales de que estás pasándote.
- Deja enfriar un poco el café o el té antes de beberlo; evitarás sobrecargar el esófago y la garganta.
- Si sufres acidez o reflujo con frecuencia, consulta con tu médico antes de aumentar tu consumo de estas bebidas.
- Centra tus esfuerzos en el conjunto: no fumar, beber alcohol con moderación, comer de forma variada y mantenerte activo.
¿Cómo se relacionan estos datos con otras recomendaciones?
En muchos países, las guías nutricionales aconsejan no superar de forma habitual las cuatro o cinco tazas de café al día, principalmente por la cafeína y su efecto sobre la presión arterial. Ese límite coincide de manera notable con el umbral a partir del cual este estudio detecta un posible efecto beneficioso.
Para el té existen límites menos definidos, pero la combinación de este estudio con datos anteriores sugiere que grandes cantidades de té muy caliente no son recomendables, especialmente si ya padeces reflujo o molestias en la garganta.
Contexto adicional: ¿qué significa realmente "un 17 por ciento menos de riesgo"?
Los porcentajes pueden sonar impactantes, pero siempre son relativos. Imaginemos que en un grupo determinado, 10 de cada 10.000 personas desarrollan cáncer de cabeza y cuello cada año. Una reducción del 17 por ciento llevaría esa cifra a aproximadamente 8,3 personas. Estadísticamente es interesante, pero para un individuo concreto la diferencia absoluta sigue siendo pequeña.
Con el tabaco, la proporción es radicalmente distinta: los fumadores empedernidos pueden tener decenas de veces más probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer que quienes no fuman. Comparado con eso, el efecto del café es modesto. El café puede ser, a lo sumo, una pequeña pieza del puzzle, no un remedio milagroso.
Qué señales conviene vigilar si consumes mucho café o té
Quienes beben grandes cantidades de bebidas calientes suelen pasar por alto señales sutiles de su propio cuerpo. Presta atención a los siguientes síntomas:
- ronquera nueva o persistente
- dolor o sensación de quemazón en la garganta o la boca que no desaparece
- dificultad para tragar o sensación de que la comida se queda atascada
- acidez crónica o regurgitación ácida frecuente
Si alguno de estos síntomas se prolonga durante semanas, es recomendable acudir al médico, independientemente de cuánto café o té consumas. Las señales tempranas del cáncer de cabeza y cuello pueden ser difusas, pero detectarlas a tiempo hace que los tratamientos sean mucho más efectivos.
Por último, no te fijes únicamente en el número de tazas, sino también en lo que contienen. El azúcar, los siropes y la nata montada convierten rápidamente cualquier posible beneficio para la salud en un capricho azucarado. El café solo o el té sin endulzar, quizás con un toque de leche, encajan mucho mejor dentro de unos hábitos que cuiden tu organismo a largo plazo.













