El truco genial con tarros de cristal para crear cajones flotantes de especias y trastos

Espacio desaprovechado bajo los armarios que vale su peso en oro

Con unos pocos tarros de cristal viejos y un trozo de madera puedes construir un sistema de almacenamiento sorprendentemente ordenado. Se cuelga bajo el armario, gira como un pequeño molino y convierte especias desperdigadas, tornillos y cachivaches en cajones perfectamente organizados. Todo eso sin necesidad de comprar un mueble nuevo.

En cocinas pequeñas y estudios, cada centímetro cuenta de verdad. Los botes de especias se atascan, las bolsitas se abren y las gomas elásticas desaparecen misteriosamente al fondo de un cajón. Mientras tanto, la parte inferior de los armarios de cocina y las estanterías permanece completamente vacía. Ese es exactamente el espacio que aprovecha este proyecto de bricolaje.

La idea es sencilla: atornillas las tapas de pequeños tarros de cristal a un bloque rectangular de madera. Ese bloque queda suspendido entre dos soportes de madera y gira sobre un eje formado por pernos resistentes. Los tarros cuelgan boca abajo en una fila perfecta. Con un simple movimiento de muñeca, giras el bloque hacia ti y desenroscas el tarro que necesitas.

Una fila de tarros giratorios bajo el armario transforma el espacio muerto en un lugar de almacenamiento compacto y perfectamente visible.

La construcción encaja bajo un armario de cocina, bajo una estantería de pared, dentro de un armario o incluso directamente en la pared. Tú decides cuántos tarros utilizar y dónde colocar el sistema.

¿Qué materiales necesitas para el sistema de tarros giratorios?

Para este sistema de almacenamiento no hace falta ser un manitas experimentado. Eso sí, conviene tomarse el tiempo de medir bien y elegir materiales resistentes. Esto es lo básico que necesitarás:

  • Tarros de cristal pequeños con tapa de rosca (por ejemplo, de mermelada o de comida para bebés)
  • Un bloque rectangular de madera para fijar las tapas
  • Dos soportes de madera entre los que girará el bloque
  • Dos pernos resistentes con tuercas (funcionan como eje)
  • Tornillos para madera, tanto para las tapas como para la fijación
  • Papel de lija
  • Barniz o pintura al gusto
  • Taladro con las brocas adecuadas
  • Cinta métrica, lápiz y nivel si es necesario

Los soportes deben ser más largos que la altura de los tarros llenos, de manera que el bloque pueda girar libremente sin golpear nada. La anchura del bloque central ha de ser ligeramente mayor que el diámetro de las tapas, para que los dedos quepan entre ellas con comodidad.

Paso a paso: cómo construir tu cajón flotante de especias

1. Preparar y proteger la madera

Empieza lijando todas las piezas de madera. Así eliminas las astillas y consigues que la pintura o el tinte se adhieran mejor. Después puedes pintar o teñir la madera en el color que mejor combine con tu cocina o espacio de trabajo. Deja secar el tiempo indicado en el bote del producto. Una capa protectora hace la madera mucho más resistente a las manchas y a la humedad.

2. Distribuir las tapas de forma inteligente

Coloca el bloque sobre la mesa y decide cuántos tarros quieres instalar. Muchos aficionados optan por cantidades como 12, 16 o 20, según la longitud disponible.

Número de tarros Longitud aproximada del bloque* Ideal para
12 unos 50–60 cm cocina pequeña o escritorio
16 unos 70–80 cm encima de una encimera
20 unos 90–100 cm garaje o cuarto de manualidades

*Depende del tamaño de los tarros y del espacio entre ellos.

Mide con cuidado la posición de cada tapa y márcala con lápiz. Deja siempre espacio suficiente entre ellas para poder agarrar y girar cada tarro con facilidad. Luego atornilla cada tapa firmemente al bloque y comprueba que los tornillos no atraviesen la madera por el otro lado.

3. Crear el mecanismo giratorio

Aquí viene la parte ingeniosa: el punto de giro. Taladra en ambos soportes un agujero por el que pase el perno. Haz estos agujeros ligeramente más holgados para que el perno pueda rotar dentro de ellos. A continuación, taladra en los extremos del bloque central un agujero más ajustado, de modo que el perno quede bien sujeto ahí.

Introduce el perno por un soporte, luego por el bloque central y después por el otro soporte. Aprieta las tuercas en el bloque, pero deja cierta holgura entre la tuerca y el soporte. Así el bloque podrá girar suavemente entre los soportes sin que se tambalee.

El truco está en que el bloque central quede bien sujeto al perno, mientras que los soportes tienen el espacio justo para permitir el giro.

4. Fijar el sistema bajo el armario o la estantería

Antes de taladrar en los armarios de cocina, conviene hacer una prueba de montaje. Sostén la construcción en el lugar elegido y comprueba que los tarros puedan moverse libremente. Fíjate en puertas que se abran, en el extractor, en la iluminación y en los enchufes cercanos.

Una vez encontrado el sitio ideal, atornilla los soportes en la parte inferior del armario, contra una estantería o directamente en la pared. Usa tacos y tornillos resistentes si taladras en piedra o pladur. Prueba el sistema primero sin los tarros llenos: gira el bloque varias veces para asegurarte de que nada roza ni se atasca.

¿Qué puedes guardar en los tarros giratorios?

Aunque la idea se popularizó sobre todo para las especias, el sistema sirve para muchísimas cosas más.

En la cocina

  • Hierbas aromáticas y especias
  • Bicarbonato, maicena o pan rallado en pequeñas cantidades
  • Caldo en polvo o mezclas de especias caseras
  • Decoraciones de azúcar para tartas y galletas

Como los tarros son transparentes, ves de un vistazo qué hay en cada uno. Una pequeña etiqueta en el lateral o en la base del tarro ayuda a identificar contenidos menos reconocibles, como mezclas molidas.

En el despacho o la oficina en casa

Sobre un escritorio, el sistema funciona como una especie de cajón flotante lleno de material de oficina:

  • Clips y chinchetas
  • Gomas elásticas
  • Grapas y minas de repuesto
  • Memorias USB y pequeños adaptadores de cable

Agrupando los objetos pequeños por categorías, nunca más tendrás que revolver un cajón para encontrar ese clip o ese adaptador que siempre se pierde.

En el cuarto de manualidades o la habitación infantil

Quien se dedica a las manualidades sabe lo rápido que cuentas, botones y brillantina acaban por todos lados. Los tarros ponen orden en ese caos:

  • Cuentas, lentejuelas y brillantina
  • Botones y restos de cinta
  • Minifiguras o accesorios para maquetas
  • Conectores para trenes en miniatura o proyectos de LED

A los niños también les suele encantar llenar sus propios "tarros del tesoro". Eso sí, ten en cuenta la seguridad: el cristal y las piezas pequeñas no son aptos para niños muy pequeños sin supervisión.

En el garaje o el taller

En un espacio de trabajo, los tarros crean orden en el caos del material de ferretería:

  • Tornillos clasificados por longitud
  • Tacos y pequeños ganchos
  • Tuercas, arandelas y pasadores
  • Fusibles y pequeñas bombillas de repuesto

Etiquetando los tarros, ves de un solo giro qué medida necesitas. Eso te ahorra mucho tiempo rebuscando en latas de galletas o cajones revueltos.

Consejos prácticos para el uso diario

Quien usa el sistema con frecuencia descubre que algunos detalles marcan una gran diferencia en comodidad y seguridad. No llenes los tarros hasta el borde, especialmente si contienen especias o productos que se derraman fácilmente. Dejar un poco de espacio evita los derrames cuando abres el tarro.

Ten en cuenta el peso del contenido. Los materiales más pesados, como tornillos metálicos, requieren tornillos más resistentes en el armario y, posiblemente, tarros más grandes de cristal más grueso. En armarios de cocina antiguos, no viene mal comprobar primero si la madera sigue siendo suficientemente sólida.

Los tarros de cristal se limpian fácilmente y no absorben olores, pero para especias fuertes como el ajo en polvo o el curry conviene lavarlos a fondo de vez en cuando. Déjalos secar completamente antes de volver a llenarlos, para evitar que el contenido se apelmace.

Ideas adicionales y variaciones del sistema

Quien instala una fila de tarros giratorios suele querer ir más lejos. Una variante muy popular consiste en colocar una doble fila de bloques bajo el mismo armario: una fila para las especias y otra para los ingredientes de repostería o pequeños tentempiés. En ese caso, asegúrate de que las filas cuelguen a diferentes profundidades para poder acceder a todas con facilidad.

Otra opción es combinar tarros de distintos tamaños en el mismo bloque. Usa, por ejemplo, tarros más grandes para pasta o frutos secos y más pequeños para las especias. En este caso, conviene colocar los tarros más pesados en los extremos para que el peso quede mejor repartido.

Si te gusta el orden minimalista, dale a todas las tapas el mismo color y usa etiquetas bien definidas. ¿Prefieres un aspecto más desenfadado? Deja visibles todas las tapas y formas distintas y úsalo como una especie de franja decorativa sobre la encimera.

Para viviendas de alquiler o armarios de cocina con tableros finos, una balda intermedia de la ferretería puede ser la solución. Atornilla primero la construcción a esa balda y fija la balda con el mínimo de agujeros posible, o con abrazaderas especiales. Así podrás desmontar el sistema fácilmente cuando te mudes.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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