Un cambio que afecta a cualquiera que pasee cerca de animales de granja
Quien disfrute caminando por zonas rurales en Inglaterra y Gales se enfrenta ahora a un escenario muy diferente. Desde el 18 de marzo de 2026, una nueva ley regula con mucha más dureza la presencia de perros cerca del ganado, y las consecuencias de no cumplirla pueden ser económicamente devastadoras.
Las multas ya no tienen límite máximo, la policía cuenta con poderes ampliados y hasta una carrera juguetona hacia un prado puede constituir una infracción penal.
Qué cambia exactamente en la ley de perros
El gobierno laborista del Reino Unido ha aprobado la Dogs (Protection of Livestock) (Amendment) Act 2025, que reemplaza una normativa enormemente desfasada que databa de 1953. El núcleo del cambio es claro: los dueños de perros asumen una responsabilidad mucho mayor cuando su animal causa daño o pone en riesgo al ganado.
Las nuevas normas buscan proteger mejor a los animales de granja y obligar a los propietarios a mantener a sus perros bajo control en entornos rurales.
La ley se aplica en toda Inglaterra y Gales, y se centra específicamente en situaciones donde los perros persiguen, molestan o hieren al ganado. Pero ahora va más allá: incluso la perturbación sin mordisco ni agresión directa queda incluida en la normativa.
Relevante también para turistas extranjeros
Esto no solo afecta a los ciudadanos británicos. Cualquier turista que viaje con su perro y recorra rutas populares en el campo inglés o galés puede verse implicado. Muchos de estos caminos atraviesan directamente zonas de pastoreo con ovejas, vacas, caballos o incluso llamas.
- Se aplica tanto a residentes como a turistas
- Vigente desde el 18 de marzo de 2026
- Aplicable en campos, carreteras rurales y senderos junto a prados
- Incluye también llamas, alpacas y otros camélidos similares
Cuándo tu perro ya está cometiendo una infracción
El cambio más significativo tiene que ver con el umbral para considerar que existe una infracción. Antes se exigía un daño real y concreto; ahora el listón está mucho más bajo.
Ya no es necesario el contacto físico con el ganado
Según la nueva ley, un perro no necesita tocar a una oveja, una vaca u otro animal para generar problemas legales. Perseguirlos o asustarlos visiblemente puede ser suficiente para llevar al propietario ante un juez.
Una carrera corta y juguetona hacia un rebaño de ovejas puede considerarse legalmente como "worrying livestock", es decir, acosar o perturbar al ganado.
Además, el estrés en animales preñados puede provocar abortos espontáneos, aunque no haya ninguna mordedura ni herida física. La ley reconoce ahora de forma mucho más explícita este tipo de daño indirecto.
También se aplica en caminos y carreteras rurales
Las normas ya no se limitan al interior de las fincas. Si algo ocurre en un camino rural o sendero que bordea un prado, también queda bajo el amparo de esta nueva regulación. Por ejemplo:
- Un perro que entra en un prado a través de un agujero en la valla
- Un perro que corre y ladra de forma continuada junto al cercado
- Un perro que provoca pánico entre vacas o caballos en un camino estrecho
Como novedad, las llamas, alpacas y animales similares quedan expresamente incluidos en la ley. Estos animales son cada vez más habituales en granjas pequeñas y granjas escuela del medio rural.
Multas sin límite y más poder para la policía
Las consecuencias económicas son ahora mucho más severas que antes. La antigua multa máxima de 1.000 libras ha desaparecido por completo: ya no existe ningún techo.
| Aspecto | Situación anterior | Situación actual |
|---|---|---|
| Multa máxima | 1.000 libras | Sin límite |
| Costes de custodia del perro | Limitados | El propietario puede asumir todos los costes |
| Poderes policiales | Derecho de entrada limitado | Mayor capacidad para acceder a terrenos e incautar perros |
Los jueces pueden, además de imponer la multa, exigir al propietario que pague todos los gastos derivados de la incautación, el transporte y el alojamiento del animal. En procedimientos largos, esta cifra puede dispararse considerablemente.
Los riesgos económicos de un solo paseo descuidado junto a un prado se vuelven tan elevados que ningún propietario puede permitirse pensar que "no pasará nada".
La policía también gana más margen de actuación. Los agentes pueden acceder a propiedades y edificios, examinar a los perros y, si temen que el incidente pueda repetirse, retener al animal de forma preventiva.
¿Qué implica esto para un paseo familiar?
A pesar del endurecimiento normativo, el gobierno británico subraya que no pretende desincentivar el senderismo con perros. Las zonas rurales siguen siendo accesibles, siempre que los paseantes respeten una serie de reglas claras y sencillas.
Consejos prácticos para dueños en Inglaterra y Gales
- Lleva siempre a tu perro con correa cerca de ganado que esté pastando.
- Usa una correa resistente, no una extensible de varios metros de longitud.
- No dejes que los niños sujeten solos la correa si el perro está nervioso.
- Respeta las señales y las indicaciones de agricultores y gestores del territorio.
- Permanece en el sendero oficial, por muy tentador que parezca el campo de al lado.
Incluso un perro habitualmente obediente puede reaccionar de forma imprevisible entre ovejas o vacas. El olor, el movimiento y el sonido de un rebaño activan el instinto de caza o de juego, y en ese momento el dueño suele llegar tarde.
Una protección adicional para propietarios responsables
La ley también contempla una línea de defensa para los dueños que demuestren no tener culpa. Si el perro estaba en manos de otra persona sin consentimiento durante el incidente —por ejemplo, tras un robo o si escapó del jardín— la responsabilidad no recae automáticamente sobre el propietario.
Este matiz ofrece cierto alivio a quienes habitualmente controlan bien a su perro y cumplen escrupulosamente las normas de los senderos.
Por qué llega esta ley ahora
Los daños provocados por perros sueltos llevan años siendo un problema real en la agricultura británica. Los ganaderos denuncian con frecuencia ovejas heridas o muertas tras incidentes con perros. A ello se suma el daño psicológico en los animales, difícilmente cuantificable en dinero: crías perdidas, animales preñados que se asustan y entran en pánico.
Para un agricultor, un solo perro suelto puede suponer la pérdida de los ingresos de toda una temporada de corderos o terneros.
Con esta nueva ley, el gobierno intenta restablecer el equilibrio entre el ocio al aire libre y la actividad agrícola. Los paseantes siguen siendo bienvenidos, pero asumen una responsabilidad mayor sobre el comportamiento de sus animales.
Qué pueden aprender de esto los dueños de perros en otros países
Aunque esta ley solo es aplicable en Inglaterra y Gales, sus lecciones son extrapolables a cualquier entorno rural. En muchos países, los agricultores que viven junto a rutas de senderismo llevan tiempo quejándose de los perros sueltos, especialmente durante la época de partos. Algunos municipios han reforzado las obligaciones de llevar a los perros con correa, y los gestores de espacios naturales cierran temporalmente ciertas zonas al paso de perros.
Quien salga a pasear habitualmente con su perro puede adelantarse y adoptar sus propias buenas prácticas:
- Entrena una llamada de vuelta fiable, incluso con animales salvajes o ganado cerca.
- Anticípate: si ves vacas, caballos u ovejas, pon la correa de inmediato.
- No ignores las señales de advertencia de los agricultores ni las indicaciones de los organismos gestores de espacios naturales.
- Consulta antes de salir las normas locales sobre correa y zonas de libre circulación.
Los dueños que viajan con frecuencia al Reino Unido deberían acostumbrar a su perro a caminar con correa junto al ganado bastante antes de la visita. Un perro que ya está entrenado en casa genera mucho menos estrés en vacaciones, y reduce enormemente las probabilidades de un encontronazo caro o traumático.
Este endurecimiento de la normativa británica demuestra con qué rapidez pueden cambiar las reglas cuando los incidentes se acumulan. Quien acostumbre a su perro desde ya a respetar unos límites claros cerca del ganado saldrá beneficiado en cualquier país: paseos más tranquilos, menos conflictos con agricultores y riesgos legales y económicos mucho menores.













