Cada vez más personas esparcen naftalina en sus jardines para ahuyentar serpientes, pero ¿qué ocurre realmente?
Esas pequeñas bolas blancas que guardaba tu abuela entre la ropa aparecen ahora junto a vallas, en garajes y hasta en huertos. En foros y grupos vecinales, la gente se recomienda la naftalina como solución milagrosa contra las serpientes. La idea parece sencilla: un poco de química en el suelo y los animales desaparecen. Sin embargo, la ciencia, la legislación y los veterinarios cuentan una historia muy diferente.
Qué es realmente la naftalina y para qué sirve
La naftalina está pensada para proteger ropa dentro de armarios cerrados, no para usarse al aire libre. Contiene sustancias químicas como naftaleno o paradiclorobenceno, que se evaporan lentamente y eliminan polillas y larvas en espacios confinados, como:
- Cajas de almacenamiento herméticas
- Bolsas de ropa bien cerradas
- Armarios o baúles con cierre ajustado
El vapor necesita acumularse para ser eficaz. Sin ese confinamiento, el producto prácticamente no funciona. Por eso utilizarla en exteriores no solo contradice su finalidad, sino que en muchos países infringe directamente la legislación sobre pesticidas.
La naftalina funciona exclusivamente gracias a la concentración de vapores en espacios cerrados. Al aire libre, esa concentración se disipa en cuestión de minutos.
En cuanto dispersas las bolas en un jardín, la nube química desaparece rápidamente. El resultado es un efecto mínimo sobre los insectos y prácticamente nulo sobre las serpientes.
¿Tiene algún efecto la naftalina sobre las serpientes? Lo que dice la ciencia
Las investigaciones de herpetólogos y especialistas en control de plagas son contundentes: la naftalina no ahuyenta a las serpientes de manera sistemática. En estudios de campo, estos reptiles simplemente rodean las bolas o incluso pasan por encima de ellas sin inmutarse.
Esto tiene mucho que ver con la forma en que las serpientes perciben los olores. No huelen como los perros o los humanos. En cambio, "saborean" las partículas del aire con su lengua y las conducen a un órgano sensorial especializado en el paladar. Este sistema reacciona de forma muy distinta a los vapores que emite la naftalina.
Los expertos observan que las serpientes prestan atención principalmente a:
- Fuentes de alimento (ratones, ranas, insectos)
- Zonas de refugio (leña apilada, escombros, vegetación densa)
- La temperatura del entorno (lugares cálidos para termorregularse o frescos para refugiarse)
Si un área huele a productos químicos pero ofrece ratones y escondites, la mayoría de las serpientes ignorarán el olor sin dudarlo.
Por qué persiste este mito tan arraigado
Muchos testimonios sobre naftalina "que sí funciona" se basan en pura coincidencia. Alguien ve una serpiente, esparce las bolas y, días después, el animal ya no está. La relación parece obvia, pero casi siempre intervienen otros factores:
- El reptil ya había seguido su camino hacia otro territorio
- Las presas de la zona escasearon
- Un cambio climático llevó al animal a buscar un lugar más adecuado
Quien esparce naftalina justo en el momento en que las serpientes ya se desplazan por sus propios motivos acaba creyendo que ha encontrado la solución definitiva.
Esas anécdotas se propagan después por barrios y redes sociales, mientras que los estudios controlados apuntan en una dirección completamente distinta.
Graves riesgos para la salud de personas y animales
Lo que mucha gente subestima es que las sustancias de la naftalina son tóxicas. No solo para las polillas, sino también para niños, mascotas y animales del jardín. Las bolas se parecen a caramelos o juguetes y pueden acabar fácilmente en la boca de un niño pequeño o de un perro.
Entre los síntomas conocidos por exposición se encuentran:
- Dolor de cabeza y mareos por inhalación de los vapores
- Náuseas y vómitos ante una exposición más intensa
- Destrucción de glóbulos rojos (anemia hemolítica) en niños pequeños y personas con déficit de G6PD
- Daños en hígado y riñones por contacto prolongado o repetido
- Irritación de nariz, garganta y pulmones
Veterinarios y centros de recuperación de fauna silvestre notifican con frecuencia intoxicaciones en perros, gatos, erizos, aves y ardillas que han mordisqueado estas bolas.
Daño al jardín y al medioambiente
Con la lluvia y el riego, la naftalina se disuelve poco a poco y sus compuestos químicos penetran en el suelo, llegando finalmente a arroyos o aguas subterráneas. Esto no solo afecta a los animales no deseados, sino especialmente a las especies beneficiosas.
El mismo jardín donde alguien quiere más abejas y mariposas se convierte, con naftalina, en una trampa química para la vida del suelo y los polinizadores.
Las lombrices, los insectos edáficos y los microorganismos útiles sufren un golpe directo, mientras que muchas plantas dependen precisamente de ese ecosistema sano bajo tierra. Las mascotas que escarban o mastican hierba también quedan expuestas a un riesgo adicional.
¿Qué métodos funcionan de verdad para mantener las serpientes alejadas?
Quien quiera reducir la presencia de serpientes cerca de casa y el jardín debe centrarse en lo que las atrae: comida, refugio y temperatura. Se puede hacer mucho al respecto sin necesidad de productos tóxicos.
Haz tu jardín menos atractivo para las presas
Las serpientes siguen a su fuente de alimentación. Menos ratones y ranas equivale automáticamente a menos serpientes. Algunas medidas prácticas son:
- Dale de comer a tus mascotas en el interior o recoge sus platos por la noche
- Guarda el pienso para gallinas y los granos siempre en recipientes bien cerrados
- Recoge regularmente las semillas caídas bajo los comederos de pájaros
- Evita rincones desordenados donde los ratones puedan instalarse
Los desratizadores profesionales pueden ayudar en casos de infestación persistente. En cuanto la población de ratones decrece, las serpientes pierden el interés por la zona.
Eliminar refugios y bloquear accesos
La gestión del hábitat es considerada por los biólogos como el método más eficaz y duradero para disuadir a las serpientes. Significa, sobre todo, reducir los escondrijos disponibles:
- Retira pilas sueltas de leña y escombros
- Corta la hierba alta junto a vallas y muros
- Elimina tablones, piedras y objetos en desuso del jardín
- Tapa en la medida de lo posible los huecos bajo cobertizos y terrazas
En zonas sensibles, como zonas de juego infantil o gallineros, una barrera física puede dar mayor seguridad. Una malla de trama fina de aproximadamente medio metro de altura, enterrada varios centímetros, mantiene fuera a la mayoría de las especies si se instala sin huecos ni grietas.
El papel de los depredadores naturales y la ayuda profesional
En muchas regiones, las rapaces, las martas y los zorros ya mantienen las poblaciones de serpientes en un equilibrio bastante razonable. Un jardín diverso con árboles, arbustos y rincones tranquilos atrae a estos depredadores naturales. Menos perturbación, menos productos químicos y más variedad natural conducen a un equilibrio más estable a largo plazo.
Para quienes tienen un miedo real a las serpientes o viven en zonas con especies venenosas, una empresa profesional de gestión de fauna puede ser la mejor solución. Estos especialistas:
- Identifican qué especies habitan en los alrededores de la vivienda
- Trasladan a los animales presentes de forma respetuosa
- Asesoran sobre modificaciones en el jardín y las construcciones
Un buen especialista no se limita a retirar el animal que está hoy en el jardín, sino que actúa sobre las condiciones que lo atrajeron en primer lugar.
¿Puede una serpiente ser útil en los alrededores?
Mucha gente se asusta instintivamente ante cualquier cosa que se mueva reptando, pero la mayoría de las serpientes que encontramos cerca de nuestros hogares son inofensivas y se alimentan principalmente de ratones y otros animales pequeños. Una sola serpiente puede capturar una cantidad considerable de roedores a lo largo del año. Quien tenga una finca, un huerto o cobertizos llenos de herramientas se beneficia indirectamente de su presencia.
Para quien prefiere no ver serpientes directamente junto a la terraza o en la zona de juegos de los niños, una distribución inteligente del jardín es la clave. Las zonas más naturales y silvestres pueden situarse en los bordes, mientras que el área cercana a la casa y la terraza se mantiene más ordenada y despejada. Así se logra un equilibrio práctico entre seguridad, comodidad y biodiversidad.
Si encuentras bolas extrañas en el jardín o bajo la casa, evita tocarlas con las manos desnudas. Colócalas en una bolsa bien cerrada, ventila el espacio y consulta si es necesario con un centro de información toxicológica o con tu veterinario. Y la próxima vez que aparezca un consejo llamativo en el grupo del barrio, vale la pena comprobar antes qué dice la ciencia antes de volver a echar naftalina al jardín.













