Las señales climáticas se acumulan y los cambios en el océano anuncian un tiempo más extremo

De un año de récords a un nuevo punto de inflexión en 2026

Los científicos advierten de que la actual fase de transición en el Pacífico tropical probablemente desembocará en un nuevo cambio climático en torno a 2026, lo que podría provocar fenómenos meteorológicos más erráticos e intensos en todo el planeta.

El año 2024 batió récords de temperatura de forma casi ininterrumpida. Los investigadores del clima identificaron dos factores que actuaron simultáneamente:

  • el calentamiento provocado por el ser humano a través de los gases de efecto invernadero;
  • una potente fase cálida en el Pacífico conocida como El Niño.

Ambos elementos funcionaron como un doble golpe. El Niño eleva temporalmente la temperatura media mundial, y en un planeta ya más caliente, eso dispara los récords en la superficie, en los océanos y en la atmósfera.

Sin embargo, cada vez más datos apuntan a que esta situación no se mantendrá estable. Los modelos y las mediciones muestran que el Pacífico se está desplazando hacia una fase distinta que podría consolidarse plenamente en torno a 2026 y abrir un nuevo capítulo en la historia del clima.

Un nuevo cambio climático en el Pacífico no frena el calentamiento, sino que redistribuye el calor y la humedad, con consecuencias perceptibles sobre tierra firme.

¿Qué está ocurriendo en el Pacífico?

En el centro de todo esto hay un sistema de oscilación natural en el Pacífico tropical. Este péndulo climático presenta habitualmente tres situaciones diferenciadas:

  • una fase cálida con aguas superficiales por encima de la media en la zona ecuatorial oriental;
  • una fase fría con aguas más frías en esa misma región;
  • un período neutro intermedio sin anomalías marcadas.

La fase cálida, como la vivida entre 2023 y 2024, intensifica las olas de calor, la sequía y el riesgo de incendios forestales en partes de Sudamérica, Australia y Asia. La fase fría invierte ese patrón: las lluvias tropicales se desplazan, los sistemas de vientos cambian y algunas regiones experimentan condiciones más húmedas o más frescas.

Las mediciones de temperatura del agua, las corrientes marinas y los vientos alisios revelan ahora que el pico cálido ha quedado atrás. La temperatura superficial en grandes zonas del Pacífico oriental desciende gradualmente hacia la media histórica o incluso por debajo de ella. Los modelos climáticos anticipan que este proceso continuará durante los próximos meses y años, hasta que una nueva fase quede plenamente establecida.

Una fase más extrema debido a la combinación con el calentamiento global

Allí donde este ciclo ya tenía una gran influencia, ahora se suma un factor adicional: el calentamiento estructural provocado por los gases de efecto invernadero. El océano tiene una temperatura de base más alta que hace décadas, incluso en la denominada fase fría. Eso modifica el impacto de ese mismo péndulo natural.

En términos globales, los investigadores no solo analizan qué fase se aproxima, sino también cómo se comportará dentro de un sistema climático aún más cálido. La previsión apunta a picos de precipitación más intensos, episodios de sequía prolongada más frecuentes y transiciones más abruptas entre ambos extremos.

La misma fase oceánica que existía hace cuarenta años produce hoy un tipo de tiempo diferente, sencillamente porque todo el planeta es ahora más cálido.

¿Qué significa esto para el tiempo en todo el mundo?

La oscilación del Pacífico influye directamente sobre la corriente en chorro, las lluvias monzónicas e incluso la temporada de huracanes. Combinada con las actuales concentraciones de gases de efecto invernadero, genera varios riesgos característicos:

  • Lluvias más intensas en partes de Asia, África oriental y zonas de Sudamérica;
  • sequías más prolongadas en regiones de Australia y posiblemente el suroeste de Estados Unidos;
  • olas de calor más severas, ya que los sistemas de alta presión permanecen estacionados durante más tiempo;
  • tormentas tropicales más destructivas allí donde el agua del mar se mantiene excepcionalmente cálida.

No todos los años serán extremos en todos los lugares. La nueva fase incrementa la probabilidad de valores atípicos, especialmente cuando los sistemas meteorológicos locales se alinean con ese patrón global.

Impacto en la agricultura y los recursos hídricos

Los agricultores notan rápidamente un cambio climático de estas características. El momento en que caen las lluvias se desplaza. Los períodos húmedos pueden volverse más intensos pero también más cortos, de modo que el agua escurre antes de infiltrarse en el suelo. Por otro lado, las sequías prolongadas empobrecen la tierra y arruinan las cosechas.

Los gestores de recursos hídricos observan en muchos escenarios una mayor polarización: caudales máximos muy altos en las estaciones lluviosas y niveles muy bajos en los meses cálidos. Los embalses y los diques deben adaptarse a esta realidad, mientras las ciudades se enfrentan cada vez más a episodios repentinos de inundaciones e islas de calor urbanas.

¿Cómo encaja Europa en este escenario?

Europa está lejos del Pacífico, pero siente sus efectos a través del desplazamiento de la corriente en chorro. Esta potente banda de vientos de altura dirige las borrascas y los anticiclones. La próxima fase del Pacífico puede influir en si Europa occidental cae con más frecuencia bajo bloqueos de tiempo seco y cálido o en largas cadenas de frentes lluviosos.

En los últimos años ya hemos visto ejemplos claros de estas oscilaciones:

  • veranos secos y calurosos dominados por anticiclones persistentes;
  • períodos muy lluviosos con tormentas sucesivas e inundaciones;
  • inviernos suaves en los que los episodios clásicos de hielo y nieve brillan por su ausencia.

Los investigadores esperan que estos patrones no desaparezcan en la próxima fase, sino que adopten formas más extremas con mayor frecuencia. Una semana lluviosa se convierte más fácilmente en un mes de lluvias torrenciales. Una ola de calor de unos pocos días se transforma en semanas enteras por encima de los 30 grados.

Para Europa, la nueva fase no implica únicamente más calor, sino sobre todo oscilaciones más bruscas entre tiempo seco, húmedo, cálido y fresco.

Por qué 2026 podría ser un año bisagra

Los modelos climáticos proyectan las temperaturas oceánicas con años de antelación. En el Pacífico tropical se perfilan varias señales convergentes:

  • bajo la superficie marina se acumula un gran volumen de agua con temperaturas anómalas, frías o cálidas, que podría aflorar más adelante;
  • los vientos alisios muestran patrones irregulares que afectan al desplazamiento y la acumulación de masas de agua;
  • las ondas oceánicas transportan calor lentamente hacia el este o hacia el oeste.

Si todos estos elementos coinciden, el sistema podría dar un salto decidido hacia un nuevo estado en 2026. El actual período de transición quedaría entonces reemplazado por una tendencia plurianual más definida, con efectos medibles sobre la temperatura, las precipitaciones y las trayectorias de las tormentas en todo el mundo.

Las incertidumbres persisten, pero los riesgos aumentan

Ningún modelo es perfecto. El momento exacto del cambio, la intensidad de la nueva fase y los detalles regionales siguen siendo inciertos. Lo que sí resulta evidente es que la línea base del clima continúa ascendiendo. Eso significa que cualquier variabilidad natural se produce sobre una temperatura de partida ya más elevada.

Así, ciertas regiones podrían sufrir calores récord incluso en un año aparentemente «más fresco», simplemente porque la referencia antigua ya no se corresponde con la nueva realidad. Esto complica la planificación en agricultura, gestión del agua e infraestructuras mucho más de lo que ocurría antes.

Cómo pueden prepararse los países

Dado que estos grandes ciclos se desarrollan a lo largo de meses o años, existe la posibilidad de anticiparse. Los servicios meteorológicos y los centros climáticos utilizan previsiones estacionales para, por ejemplo, gestionar de forma diferente los embalses, alertar a los agricultores sobre un elevado riesgo de sequía o preparar a los servicios sanitarios ante las olas de calor.

Entre las medidas prácticas posibles se encuentran:

  • ampliar la capacidad de almacenamiento de agua para absorber mejor los aguaceros intensos;
  • adaptar las fechas de siembra a los ciclos de lluvias cambiantes;
  • elaborar planes de acción frente al calor en las ciudades, con espacios interiores frescos y más zonas de sombra;
  • reforzar la defensa costera ante la combinación de tormentas, lluvias y subida del nivel del mar.

Con estas actuaciones no se elimina el impacto de la nueva fase climática, pero sí se vuelve más manejable. En un mundo donde el océano y la atmósfera retienen cada vez más calor, cada año de preparación cuenta.

Explicación adicional: qué hace exactamente esa fase oceánica

Cuando el viento sobre el Pacífico tropical cambia de dirección, el agua cálida de la superficie se desplaza con él. Esto mueve las zonas donde el aire asciende y donde se forman las lluvias intensas. Ese aire ascendente alimenta grandes corrientes de altura que llegan hasta continentes muy lejanos. De este modo, una pequeña anomalía de temperatura en el océano puede desencadenar una reacción en cadena que alcanza hasta Europa.

Esta redistribución del calor también repercute sobre la vida marina y la pesca. Las aguas más frías pueden transportar más nutrientes hacia la superficie, mientras que las temperaturas extremadamente cálidas dañan los corales y empujan a los bancos de peces hacia otras zonas. Con ello entran en juego efectos económicos y sociales de gran alcance, desde los precios de los alimentos hasta los flujos migratorios en regiones azotadas año tras año por malas cosechas o inundaciones.

Author

  • Begoña Pérez, conocida popularmente como La Ordenatriz, es una experta en orden y limpieza que ha revolucionado las redes sociales en España con sus soluciones prácticas para el hogar. Madre de siete hijos, Begoña comenzó compartiendo consejos basados en su propia experiencia diaria, lo que la llevó a convertirse en una guía indispensable para miles de personas. Su especialidad son los "trucos de limpieza" imposibles: cómo quitar manchas de tinta, vino o grasa usando productos económicos y accesibles. Ha publicado libros de éxito como "Limpieza, orden y felicidad", consolidándose como la máxima autoridad en лайфхаки domésticos.

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